PASOS PARA EXPERIMENTAR EL OBRAR DE DIOS EN NUESTRAS CIRCUNSTANCIAS

Por Ritchie Pugliese

El pasaje de Hechos 12 tiene para nosotros hoy un caudal de enseñanza para aplicar en nuestra vida cotidiana. En el pasaje nos encontramos con la Iglesia siendo perseguida bajo la orden del malvado rey Herodes. Los versículos uno y dos reflejan esta realidad diciendo: “En aquel mismo tiempo el rey Herodes echo mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan” No conforme con esto y para congraciarse con los religiosos judíos, Herodes procedió también a atrapar a Pedro y llevarlo a la cárcel.

Pedro injustamente fue detenido y encarcelado, no había hecho nada malo excepto predicar el Evangelio de Cristo. Aquí aprendemos que el hecho de hacer lo correcto a los ojos de Dios no nos exime de atravesar problemas. Existen, por cierto, problemas que vienen por causa de la desobediencia, pero en este caso vinieron problemas a la vida de Pedro por causa de su fidelidad a Dios.

El Espíritu Santo nos invita a que nos pongamos por un momento en el lugar de Pedro, para poder darnos cuenta que así como el padeció por su obediencia, así puede sucedernos a nosotros hoy también… pero aquí no termina la historia de lo que Dios haría en Pedro, como tampoco nuestra vida se termina por el hecho de atravesar difíciles circunstancias… todavía falta el obrar sobrenatural celestial. Para cada circunstancia natural Dios tiene siempre preparada una estrategia espiritual. ¿Lo cree para su vida?

El relato continúa con algunos detalles interesantes acerca de las estrictas medidas de seguridad para evitar que Pedro se fugara. El v.4 dice que lo llevaron preso y lo pusieron en una cárcel, bajo la custodia de cuatro grupos de cuatro soldados. ¡Eran dieciséis soldados sólo para cuidar a Pedro! Realmente él estaba rodeado de enemigos, enviados por el rey Herodes con el propósito de frenar su andar. La figura del rey Herodes representa para nosotros hoy la imagen del diablo, y sus soldados como sus malvados ayudantes. Nuestra lucha no es contra personas sino contra las fuerzas espirituales de maldad que muchas veces se mueven detrás de las personas. ¿Se encuentra usted en este momento, como Pedro, rodeado y cercado por fuerzas de maldad, detenido en su camino? ¿Se encuentra usted en sus circunstancias actuales cercado por sus enemigos, y como encerrado en una “cárcel invisible” sin posibilidad humana de salida? ¡Siga leyendo el relato pues lo mejor está por venir!

Existen momentos en nuestras vidas donde vivimos asfixiados por una “atmósfera pesada opresiva” del enemigo y todo lo que nos rodea es como una cárcel de la cual no se puede salir. Esas circunstancias a nivel natural pueden parecer definitivas, pero no para el plano sobrenatural donde Dios se mueve.

Pedro, entonces, seguía en la cárcel, pero afuera la iglesia oraba fervientemente para su liberación. Herodes y todos sus secuaces seguramente estarían festejando su victoria pues no habría posibilidades de problemas pues Pedro estaba fuera de acción… pero aquí aprendemos una gran verdad para creerla para nuestras circunstancias contrarias de la vida: A Dios nada ni nadie lo intimida ni lo limita. Es como que Dios siempre espera a que las situaciones estén totalmente imposibles para El comenzara a desatar su poder. Cuando Dios se silencia, generalmente pensamos que se olvida de nosotros, cuando en realidad Él está ocupado desarrollando la estrategia adecuada para ayudarnos y bendecirnos.

El v.6 relata que una noche Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas y con guardias delante de la puerta custodiando la cárcel. Pedro no estaba solo ni cuando dormía. La opresión era de noche y de día, asfixiante por cierto. En un momento, algo fuera de contexto natural sucedió: Dios comenzó a desplegar Su poder enviando un ángel a la cárcel. Esta intervención sobrenatural terminaría posteriormente con la liberación de Pedro, pero es aquí donde el Señor en este momento quiere que podamos aprender algo, y es que ésta clase de intervención sobrenatural celestial no vino por suerte, azar o casualidad, sino porque en la vida de Pedro se cumplieron ciertos requisitos previos.

El obrar de Dios y el despliegue de su poder sobrenatural siempre viene precedido porque en la tierra se ha preparado lo que yo llamo la “pista de aterrizaje espiritual” para que descienda el obrar de Dios.

En este relato encuentro varios puntos para destacar a fin de que podamos evaluarnos ante el Señor a ver si nuestra pista de aterrizaje espiritual está preparada para recibir su poderoso obrar:

1. El ángel despertó a Pedro, pues estaba durmiendo (v.7)

Para no perderse el obrar sobrenatural de Dios hay que estar en sintonía espiritual, que es viviendo una vida llena del Espíritu Santo, o estar despiertos espiritualmente. Dormidos espiritualmente sólo nos quedaremos a merced de las circunstancias naturales. Únicamente despertando espiritualmente podemos tener la fe necesaria para experimentar el obrar celestial.

2. Luego el ángel le dice: “levántate pronto” (v.7)

No basta con estar despiertos, se hace necesario levantarse, estar firmes de pie y accionar con determinación. Una cosa es estar dormido espiritualmente, otra es el letargo espiritual. Existen muchos que si bien están despiertos espiritualmente, viven la vida cristiana “a paso de tortuga”. Existen tiempos cuando debemos apretar el acelerador espiritual para recibir lo sobrenatural.

3. Luego le dice en el v.8 “cíñete y átate las sandalias”

Esto representa estar alistado, preparado de antemano. Muchas veces debido a que nuestra realidad es tan difícil, nos concentramos en el presente pensando que siempre será así nuestra situación, y quedamos impedidos de ver el futuro que viene bendecido de Dios. Por consiguiente no nos preparamos. Noé no esperó a que lloviera para preparar el arca, él lo hizo antes de que lloviera. ¿Tenemos esta actitud de empezar a prepararnos de antemano para lo que viene bendecido de Dios? Una cosa es tener vista, otra muy diferente es tener visión. Con la vista, que representa el sentido natural, solo veremos lo que nos rodea, con la visión, que representa el sexto sentido espiritual, veremos como Dios ve las cosas.

4. Luego continua diciendo el ángel: “ensuélvete en tu manto” (v.8)

El manto es una figura de la unción del Espíritu Santo. En Génesis 37:3 leemos que José tenía una túnica dada por su padre, lo cual lo diferenciaba del resto de sus hermanos. La unción del Espíritu Santo nos hace diferentes, pero nunca superiores que los demás. Necesitamos con una actitud de humildad, aprender a recibir y vivir con nuestra propia unción y no andar buscando unciones prestadas. Muchos queremos la unción prestada, automática, cuando en realidad debemos aprender a pagar el precio para buscar individualmente a Dios y desarrollar intimidad con El para que nos equipe espiritualmente. La unción viene con el propósito de Dios para cada uno. La medida de unción será en la medida del propósito de Dios para su vida.

5. La última palabra del v. 8 dice “sígueme”

Esto implica estar abiertos al obrar milagroso de Dios. Es doloroso decirlo, pero con la mediocridad reinante en muchos lugares de nuestro Cristianismo actual, es posible decir que uno es cristiano y a la vez no creer en lo milagroso o sobrenatural. A través de los años he conocido hermanos en la fe y ministros activos descartar el obrar sobrenatural de Dios para hoy y creer que sólo el Jesús de ayer, histórico, hacía milagros. ¿Vive usted cada día con la santa expectativa del obrar milagroso de Dios para su situación actual o sólo vive como cualquier ser humano corriente que depende de lo que ve y siente?

6. “Y saliendo, le seguía…” (v.9)

Pedro no entendía todo, pero si le creyó totalmente al Señor. La obediencia muchas veces, o en su mayoría, requiere fe y no razonamiento. Humanamente hablando era algo “de locos” ver y seguir las instrucciones de un ángel, pero Pedro no dudo sino que creyó totalmente.

¿Qué sucedió después?

Algo sobrenatural ocurrió, como si se hubiera congelado la imagen de una película y el actor principal continuara actuando. No se especifica lo que sucedió, ¡pero no tenga dudas que Dios obró con su poder! ¡Cuando Dios comienza a desplegar su poder, no razone, súbase a la “ola” de su Presencia y sea testigo del obrar sobrenatural celestial!

El v.10 dice que pasaron la primera y la segunda guardia, hasta que llegaron a la puerta de hierro. Es interesante notar que el último escollo antes de salir a la calle era una puerta de hierro. La puerta de hierro era la última traba que el enemigo puso delante de Pedro para impedir su libertad. El último paso antes de la salida milagrosa es la puerta de hierro. Esta representa la situación más dura y difícil de atravesar.

Era el momento más complicado de atravesar. ¿Usted se siente hoy que está en momento más difícil de toda su vida? ¿Siente que está en el peor de todos los momentos que ha atravesado? ¡Mire lo que hizo el Señor con Pedro! Dios sigue siendo el mismo para hacerlo con nosotros hoy también: la puerta de hierro “se les abrió por si misma; y salidos, pasaron a una calle, y luego el ángel se apartó de él“. Declaro proféticamente sobre su vida, que por más que el enemigo le haya puesto en su camino una “puerta de hierro”, Dios que no se intimida por nada ni por nadie, desplegará en este tiempo de Su rotundo poder para que la puerta no ejerza más oposición, sino que ella se rinda ante sus pies, diciendo: – El poder de Dios es tan fuerte que ya no puedo permanecer cerrando tu camino… ¡Me rindo! – De esa manera la puerta voluntariamente (más bien forzosamente gracias al poder superior de Aquél que abre y nadie cierra) no sólo se abrió para Pedro sino también para su vida hoy, y además encuentre una calle o camino.

Dios no sólo tiene una salida para su problema, sino también una nueva calle o avenida espiritual hacia la bendición y Su favor. ¿Puede creer esto con todo su corazón? ¿Puede creer, que así como Dios fue fiel con Pedro, seguirá siendo fiel en su propia vida? ¡Señor, abre nuestros ojos para darnos cuenta la clase de Dios que tú eres y la cantidad de recursos sobrenaturales que tú tienes para desplegarlos en favor de nosotros, tus hijos!

Para terminar quiero hacer una reflexión final sobre la iglesia, la cual dice el v.5 que estaba orando. Note lo que sucedió una vez que Pedro estaba en la calle. Él fue a la casa de María, la madre de Juan Marcos (v. 12) donde estaban orando. El v.13 dice que cuando una muchacha llamada Rode lo vio, salió corriendo adentro. Cuando Rode les dijo al resto de los que habían estado orando que Pedro estaba en la puerta, respondieron: (v.15) “estás loca”; ¡Es su ángel!” y el v.16 dice que “se quedaron atónitos” Estas reacciones de aquellos que estaban orando nos enseña que uno puede estar orando con fe para pedir por algo, pero uno puede no tener fe para recibir ese algo. Las palabras de estos hermanos demuestran que si oraban, y mucho, pero por sus palabras demostraron que no creían en lo que estaban orando. Aquí Dios obró, no por la fe de la Iglesia sino por la fe de Pedro.

El Espíritu Santo en este tiempo quiere levantar una iglesia que ore pidiendo con fe, pero también que crea para recibir lo solicitado. Vivimos en tiempos donde debemos adiestrarnos para ser atrevidos espiritualmente, para reclamar lo increíble y conquistar lo imposible. Si esto sucedió en el pasado, Dios quiere repetirlo hoy en su presente. ¿Está dispuesto y preparado para recibir el obrar de Dios en su vida terrenal?

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