
Conectados y alineados en el Espíritu
Efesios 1:3 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,”
Existe un lugar en Dios donde podemos ser bendecidos con toda bendición espiritual y experimentar el favor del Señor. Ese lugar es en los lugares celestiales en Cristo.
Efesios 1:20 dice que Dios puso a Jesús sentado a la diestra del trono de Dios, ¿dónde? En los lugares celestiales; y en el capítulo 2:5-6 dice que nosotros estábamos muertos, nos dio vida a través de Cristo, pero la cosa no termina allí. Dice además que nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. El Señor nos hace sentar junto con él, en su trono, para que desde ese lugar veamos las cosas desde otra perspectiva, demostremos su autoridad.
No todos alcanzan ese nivel espiritual, sino que se conforman con menos. Para entenderlo utilizaremos el ejemplo de un avión.
En un avión existen tres clases de pasajes de vuelo: Primera clase, Business y Turista, que es la más económica. El avión lleva a todos los pasajeros al mismo destino, pero si uno quiere viajar en primera clase hay que pagar un alto y mayor precio.
Esto es lo mismo que en lo espiritual. Todos los creyentes van en el mismo avión (la Iglesia) con destino al mismo lugar (cielo), pero se puede viajar en diferentes clases: Algunos lo hacen en clase Turista o Business, pero otros anhelan la Primera Clase espiritual y están dispuestos.
La Primer Clase espiritual, así como para viajar, es costosa, hay que pagar el precio. ¿Cuál es el precio a pagar espiritualmente hablando? La decisión y disposición de: a) escuchar a Dios y b) moverse de acuerdo a como él se mueve y cuándo el lo requiere.
Esto pareciera algo sencillo, pero la realidad muestra que muchas veces escuchamos lo que nos conviene (o directamente no escuchamos al Señor), haciendo lo que nos parece, ¡y esperando todavía que Dios “bendiga” nuestros planes!
Lamentablemente el apetito carnal del éxito, la fama y el reconocimiento ministerial nos lleva a hacer lo que sea para obtener nuestro cometido, aunque eso signifique no oir al Señor ni hacer lo que él dice, pero si anhelamos colaborar en la edificación de Reino de Dios es necesario pagar un alto precio, lo cual requiere tener en cuenta dos cosas importantes:
- Estar en la misma SINTONÍA o frecuencia espiritual
El ejemplo de transmisor nos ayudará a entender este principio. Para comunicarnos con otra persona, cada uno debe tener no solo el transmisor, sino que debemos estar en la misma frecuencia, caso contrario, la comunicación se hace imposible.
Sucede lo mismo en lo espiritual: Necesitamos estar en la misma frecuencia espiritual con Dios. La sintonía es muy importante y determinante porque únicamente cuando estamos en la frecuencia del Espíritu podemos oír a Dios.
Veamos algunos Pasajes bíblicos:
- Hechos 13:2 “Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. 2Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.”
El Espíritu Santo dijo y los profetas y maestros oyeron y posteriormente obedecieron.
- Apocalipsis 2:7 “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”
Aquí no se refiere a los oídos naturales sino a los espirituales.
- 1 Reyes 19:12 (Dios le dijo a Elías) “El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.
“Silbo apacible y delicado” en el hebreo es qol demamah y significa: voz/sonido; clama, silencio y quietud. Para escuchar a Dios debemos afinar bien el oído, en silencio y quietud, sino no lo escucharemos.
- Job 33:14-16 “Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; Pero el hombre no entiende. Por sueño, en visión nocturna, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho, Entonces revela al oído de los hombres, Y les señala su consejo,
¿Cómo se comunica el Señor? Hablando al oído, en forma suave.
- E. Apocalipsis 3:20 El Señor hablándole a la iglesia de Laodicea, le dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”
La expresión “si alguno oye mi voz”
¿Qué Necesitamos? Estar en la misma sintonía espiritual
- Necesitamos estar, además, en la misma SINCRONÍA espiritual
Esta palabra deriva de “sincronización”, que es la capacidad de ir al mismo paso, adecuado para cada momento. Es como una coreografía donde todo debe manifestar una unidad.
La sincronía nos da la capacidad de saber cómo movernos en un momento determinado. Por ejemplo: El Espíritu puede decir que nos detengamos, estar quietos (Salmo 46:10), que caminemos paso a paso, lentamente, rápido o que marchemos (Exodo 14:15).
Si queremos edificar una Iglesia que experimente la bendición de los lugares celestiales debemos aprender a caminar juntos sincronizados con el Espíritu.
Génesis 5:22 y 24 Enoc caminó con Dios
Génesis 6:9 Noé caminó con Dios
Números 9:15-23 Una columna de nube de día y la columna de fuego de noche para guiar al pueblo
Éxodo 40:36-38
Éxodo 13:21-22
Éxodo 40:36-38
Si no vamos al paso de Dios, estamos en peligro de caminar sin su presencia…
Ejemplo #1 Hechos 16:6-7
“Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.”
Pregunta: ¿No hay que predicar la Palabra en todo tiempo?
Respuesta: Si, pero en su Reino cada cosa que hacemos debemos hacerlo porque el lo dijo y es su tiempo.
¿Qué aprendemos? No hay que hacer nada en la obra de Dios sin primero consultarle al Señor y esperar su respuesta. Dios bendice lo que él respalda y cuando él va delante, sino lo que hagamos podrá ser “bueno”, hecho con nuestra buena intención, pero sin su bendición. Le pediremos “bendición” a lo que nació de nuestra carne, pero Dios solo bendecirá lo que es gestado por su Espíritu.
Ejemplo #2 Antes del derramamiento del Espíritu el día de Pentecostés.
Hechos 1:4: Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. ¿Qué tuvieron que esperar? Podrían haber dicho: – ¿Para qué esperar? ¡¡Hay que ir a predicar el evangelio ya!!…pero no…era necesario seguir las instrucciones de Dios y moverse en el tiempo de Dios.
Si deseamos hacer algo de peso espiritual, de valor a los ojos de Dios y que traiga gloria a su nombre, debemos aplicar el principio de sintonía y sincronía.
Restoration to the Nations, INC. LA BIBLIA, MUCHO MÁS QUE UN LIBRO RELIGIOSO, ES LA PODEROSA PALABRA VIVA DE DIOS