UN MISTERIO ESPIRITUAL REVELADO PARA NUESTRA BENDICIÓN

La Palabra de Dios nos habla de la existencia de misterios espirituales que son velados para los que no tienen a Cristo pero que si son revelados a aquellos que son parte del Reino de Dios. En 1 Corintios 4:1 el apóstol Pablo declaró lo siguiente:” Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.”

Lo que al apóstol declara debería ser una realidad en nuestras vidas. Hemos sido llamados a administrar los misterios de Dios. Por cierto, para poder administrarlos debemos saber de qué se tratan. Bendito sea Dios porque la revelación de estos misterios viene gracias a la obra del Espíritu Santo que nos da la capacidad de interpretar las Sagradas Escrituras.

Entre los tantos misterios espirituales que existen, hoy quiero enfocarme en uno especial y que es tan necesario para nuestro andar diario. Existe un misterio espiritual que solo puede ser entendido y disfrutado, con la ayuda de Dios.

Este misterio es cuando debido a las vicisitudes de la vida, como ser problemas, luchas, pruebas, aflicciones y nos sentimos cansados, abatidos, sin fuerzas para seguir (y con muchas ganas de parar) sucede algo increíble: Dios nos provee fuerzas para no detenernos y seguir fortalecidos.

En lo natural, cuando una persona está cansada y agotada necesita para recuperarse físicamente hacer un alto para reposar y descansar. Luego que la persona descansa sus fuerzas son renovadas, pero con Dios sucede algo especial y a la vez sobrenatural, al cual considero un misterio glorioso. Dios le provee las fuerzas al creyente, no cuando se detiene, sino cuando sigue hacia adelante a pesar de la oposición. Es como dice Filipenses 3:13-14 “una cosa hago: … prosigo a la meta”. Al proseguir, (no al detenerse) vienen las fuerzas del Señor.

“Proseguir” según el diccionario de la RAE significa: “1. Seguir, continuar, llevar adelante lo que se tenía empezado. 2. en una misma actitud, estado, etc.

La Palabra en el Salmo 84:5 dice: “Bienaventurado el hombre que tiene en ti (Dios) sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos.”. Cuando estamos alineados con Dios, él provee las fuerzas para proseguir.

Existen algunos pasajes bíblicos que revelan este misterio espiritual del cual estamos hablando. Por ejemplo en Hebreos 11:34, leemos: “sacaron fuerzas de (en medio de la) debilidad, se hicieron fuertes en (medio de las) batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.”

Es interesante notar que:

  • La fuerza divina surge en medio de la debilidad, no antes ni después de la debilidad
  • La fuerza divina se desata en medio de las batallas, no antes ni después.

Isaías 40:29 dice también: “El da esfuerzo al (que está) cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas”.

Es interesante destacar aquí que:

  • La fuerza divina viene cuando uno está cansado, no luego de haber reposado
  • La fuerza divina se multiplica cuando se acabaron las fuerzas, no cuando todavía tenemos algo de fuerzas.

La bendición de recibir fuerzas para continuar es un misterio que nos ha sido revelado como un privilegio por ser hijos de Dios. ¡Aleluya! Obtener esta clase de revelación es la clave para permanecer firmes en el día de la lucha, la prueba, la dificultad.

En Dios existe un milagro espiritual que se desata cuando proseguimos caminando. En Lucas 17:14 lo vemos reflejado en la vida de los diez leprosos, que fueron a buscar a Jesús por su sanidad: “Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.” (Lucas 17:14)

¿Puede notar la coincidencia espiritual en los tres pasajes que hemos leído? La bendición viene cuando la persona continua, prosigue hacia adelante sin detenerse.

Si justo en este tiempo difícil y complicado de tu vida estabas deseando hacer un alto y descansar (lo cual sería “lógico”), el Señor te invita a participar de lo sobrenatural. Él te dice en esta hora: – Hijo/a mío/a prosigue hacia adelante sin detenerte a pesar de que sientas ganas de detenerte. Mientras prosigas caminando nuevas fuerzas mías vendrán sobre ti. –

Esto es precisamente lo que promete Isaías 40:31 “los que esperan a Jehová (prosiguiendo) tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”, Así que, ¡no te detengas y recibe fuerzas del cielo en esta hora!

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