INFORME ESPECIAL: LA DEGRADACIÓN DEL SER HUMANO

Por Ritchie Pugliese

(Este artículo tiene el objetivo de abrir los ojos del pueblo de Dios acerca de las diversas estrategias que el diablo utiliza para destruir la corona de la creación: El ser humano).

¿Se ha puesto a pensar por qué el maligno desea tanto destruir al ser humano? La respuesta la encontramos en las Sagradas Escrituras. Cuando Dios creó al ser humano, lo hizo a su imagen y semejanza para que éste fuera su representante en la tierra y tuviera dominio sobre todas las cosas creadas. Esto es lo que afirma Génesis 1:26 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre (ser humano) a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”.

La idea de Dios de crear al ser humano a su imagen y semejanza, sumada a su intención de bendecirlo, sin dudas produjo celos y envidia en el maligno, por lo cual éste decidió desarrollar varias estrategias para destruir a la humanidad.

El enemigo siempre trabaja desde lo oculto. Solo puede ser descubierto con discernimiento de espíritus, pero este don solo lo tienen aquellos redimidos por la sangre de Cristo. Eso significa que, para la mayoría de las personas de nuestra sociedad, el enemigo pasa desapercibido. No pueden percibir que el enemigo está detrás de las cosas que la sociedad promueve.

Veamos a continuación algunas estrategias que el enemigo está utilizando en este tiempo contra la humanidad:

  1. La animalización del ser humano

Parte del plan destructor del enemigo es ver al ser humano degradado de su condición creacional hasta transformarse en un animal. ¿Cómo lo lograría?

     a) Con el cambio de identidad sexual

Esta idea promueve la “libertad” (que no es más que libertinaje) de escoger otra tendencia sexual que no sea la natural, la que Dios le ha otorgado desde su nacimiento.

La pérdida de la identidad sexual, o cambiarla por otra, es una forma de degradación del ser humano. Al mencionar la palabra “degradación”, refiero a la definición que da el diccionario de la RAE: “Privar a alguien de las dignidades y privilegios que tiene; Reducir o desgastar las cualidades y rebajar, envilecer”. Es decir que la persona vive independientemente de Dios y por debajo de lo que Él ha estipulado.

     b) Con matrimonios con personas del mismo sexo

La consecuencia del cambio de identidad sexual ha derivado en una forma moderna de matrimonio con personas del mismo sexo, cuando el modelo creacional de Dios es que un (solo) hombre se case con una (sola) mujer (monogamia hombre-mujer).

    c) La formación de una nueva creación mitad ser humano mitad animal

El teriomorfismo (del griego antiguo therion, θηρίον, que significa animal salvaje y morfo, μορφὴ, forma) es un nombre genérico que se aplica a cualquier transformación de un ser humano en un animal, ya sea de manera completa o parcial, así como la transformación inversa en un contexto mitológico o espiritual.

En lo que concierne al estudio cultural, mitológico o antropológico, el teriomorfismo describe un personaje que comparte rasgos humanos y/o rasgos tomados de otros animales. Un ejemplo conocido es el licántropo (que incluye el hombre lobo europeo), un híbrido medio hombre, medio lobo. Muchos dioses egipcios son teriomorfos pues, sus imágenes, aunque tienen cuerpo humano poseen cabezas de otros animales o tienen la capacidad de transformarse en esos animales.

Esa tendencia, como vemos en la historia, viene desde hace muchos siglos; pero, no conformes con esto, en nuestro mundo “moderno y avanzado” ya se están haciendo estudios para crear lo que se conoce como “humanimales” (mitad ser humano, mitad animal).

Hace tiempo que el humano ambiciona crear embriones de animales con células madre humanas. Son los llamados “humanimales” o quimeras, como se conocían en la antigua Grecia a los híbridos entre animales y humanos. Sin embargo, en nuestros días es la primera vez que un gobierno apoya expresamente la idea.

Las noticias nos informan que, en marzo de 2019, el gobierno japonés dio luz verde para que el científico Hiromitsu Nakauchi, que lidera grupos de investigación de la Universidad de Tokio (Japón) y Stanford (Estados Unidos), pueda desarrollar órganos humanos en animales a raíz de células madre humanas.[1]

  1. La humanización de los animales

Debemos comenzar por decir que humanizar a los animales no tiene nada que ver con tener una mascota en la casa, cuidar el medio ambiente donde ellos se mueven y protegerlos para evitar su extinción. Proteger la fauna, debido al abuso y comercio a través de la cacería es absolutamente correcto.

La “humanización de los animales” refiere a una tendencia que va en aumento en personas que tratan a los animales como si fueran seres humanos.

Algunos tutores de perros o gatos tratan de identificar en sus gestos, actitudes y preferencias, que solo son acordes con la conducta de las personas, por lo cual tergiversan por completo sus preferencias y sus instintos animales.

“Tratar como humano a un perro o gato, por ejemplo, desdeñando sus propias formas de comunicación, organización social y reglas de convivencia, limita su bienestar al generarles un alto grado de ansiedad”, afirma Moisés Heiblum, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM (3 de diciembre, 2017).

¿Cómo se llama tratar a los animales como personas?

“El antropomorfismo o, más sencillo, humanizar consiste en atribuir características, emociones o motivaciones humanas a los animales, como los perros y los gatos. De este modo, hablamos a nuestro minino como si fuera una persona o asignamos razonamientos humanos al perro”, señala Eva San Martín (www.eldiario.es, 22 de octubre, 2019)

Toda esta tendencia tiene la idea oculta de degradar al ser humano y ponerlo a la misma altura de un animal, lo cual contradice totalmente el modelo creacional de Dios. En la Biblia, vemos que Dios creó por un lado a los animales y luego creó a la corona, o lo máximo de la creación, que fue el ser humano.

Cuando Dios creó al ser humano señaló que lo hizo a su imagen y semejanza, pero no se menciona eso cuando creó a los animales.

Dios puso al ser humano en el Edén para ejercer dominio y autoridad sobre todas las demás criaturas. En ningún lugar de las Escrituras encontramos la idea de igualdad entre un ser humano y un animal. Dios creó al animal para que estuviera al servicio del ser humano. Esto fue estipulado desde el mismo comienzo de la creación. En Génesis 3:21, leemos que cuando Adán y Eva pecaron, sintieron vergüenza de estar desnudos. Para cubrir su desnudez, Dio les dio pieles. Esas pieles, sin duda, pertenecían a algún animal que tuvo que ser sacrificado en favor del ser humano.  ¿Acaso demuestra esto que Dios es malo y que no ama a los animales? En absoluto. Aquí Dios demostró la supremacía del ser humano sobre cualquier otra criatura, porque según el orden creacional divino las criaturas están para servir a los seres humanos.

Toda esta estrategia del enemigo es muy sigilosa, ya que la mayoría no lo percibe y se deja llevar por la novedad de tratar a los animales como si fueran seres humanos.  Esta nueva modalidad podría conducir a algo extremo, que se ha practicado mucho en la antigüedad: Adorar a los animales.

El culto o adoración a los animales consiste en rituales que involucran a animales, como la glorificación de deidades animales o el sacrificio de animales. Cuando una deidad es venerada o adorada por medio de un animal determinado, se origina un culto al animal. Existen animales sagrados en muchas culturas de todo el mundo. Se los adora y venera porque, en muchos casos, son superiores al hombre en fuerza, coraje y astucia; en otros casos, por su utilidad y, en otros, quizá el motivo principal se deba al miedo que causarían. Más tarde, el animal se convertiría en mediador de poderes sobrenaturales y sería considerado la encarnación de un alma o deidad implícita que lo hace sagrado. Los cultos animales pueden clasificarse según su forma externa o según su significado interno, que, por supuesto, puede sufrir transformaciones. Hay que tener en cuenta que el término zoolatría solo se debe utilizar cuando se venera a todos los animales de una misma especie, pero no sería el caso cuando se trata de veneración a ciertos animales concretos de una determinada especie.[2]

En conclusión, no caben dudas de que el deleite del diablo es ver degradada, desfigurada, depravada y deteriorada la imagen de Dios en el ser humano. Su deleite es verlo alejado del plan creacional que Dios diseñó para la humanidad.

Nuestra misión como creyentes en Cristo no debe ser condenar a las personas que participan en estas estrategias del enemigo. En definitiva, ellas no pueden entender y percibir qué hay detrás. Nuestra misión como hijos de Dios, entendidos del mundo espiritual, debe ser redentora y misericordiosa. Debemos predicar el evangelio de Cristo “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16) y sea restaurado en ellos la imagen y semejanza de Dios.

Prediquemos y enseñemos la Palabra de Dios a los redimidos y anunciemos el evangelio a los perdidos, para que la imagen y semejanza de Dios en ellos sea redimida y restaurada.  Intercedamos por las almas perdidas y prediquemos el evangelio del Reino, ¡que dignifica a las personas y engrandece a las naciones!

 

[1]Qué son los “humanimales” y cómo Japón quiere ser el primer país en apoyar su desarrollo https://www.bbc.com/mundo/noticias-49178276 (31 de julio, 2019). (Consultado el 15 de noviembre, 2021).
[2] https://es.dbpedia.org/page/Culto_a_los_animales (Consultado el 15 de noviembre, 2021).

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