
Las universidades fueron creadas como una idea de Dios para preparar a las personas a ser canales de bendición en las diferentes áreas de la sociedad, como las leyes, los negocios, la medicina y el ministerio.
No fueron creadas solo para desarrollar la cultura y la educación, sino que además fueron creadas para ser lugares de sana influencia, y formar buenos ciudadanos. donde predominaran los principios de las Sagradas Escrituras.
Con el paso del tiempo estos lugares, detrás de lo académico, se han convertido en un caldo de cultivo nocivo donde el diablo ha trazado una estrategia para pervertir la mente del profesorado y el alumnado con propuestas anti-Dios, que abiertamente niegan la autoridad de las Sagradas Escrituras. El enemigo se ha ocultado detrás de lo cultural y no lo hemos percibido por mucho tiempo.
Este avance nocivo se ha dado a través de directivos y profesores ateos ocupando posiciones en las aulas y aun alumnos que se introducen con ideas político-religiosas entremezcladas con la idea de la capacitación. Ellos están en ese medio, compartiendo con aquellos que honestamente van a capacitarse para desarrollarse y ser un aporte positivo en la sociedad, intentando lavarles la cabeza y programarlos para tener una idea anti-Dios, contraria a las Sagradas Escrituras.
Leyendo sobre las universidades en los Estados Unidos, es interesante saber cómo ellas fueron creadas.
- ¿Cuál fue la primera universidad en EE.UU.? ¿fue fundada en la Biblia?
La primera universidad fue Harvard College, fundada en 1636 por puritanos (creyentes en Cristo) de Massachusetts Bay. Sí, fue fundada sobre la Biblia. Su misión de 1642 decía: “Que cada estudiante considere que el fin principal de su vida y estudios es conocer a Dios y a Jesucristo, que es la vida eterna. Juan 17:3”.
Fuente: liberty.edu
Su lema original de 1650 era “In Christi Gloriam” = “Para la gloria de Cristo”. Y el sello de 1692 tenía “Veritas Christo Et Ecclesiae” = “Verdad para Cristo y la Iglesia”. Los estudiantes leían las Sagradas Escrituras 2 veces al día.
Fuente: liberty.eduamericanvision.orgforerunner.com
- ¿Cuáles otras universidades empezaron siendo cristianas?
Casi todas las “coloniales” nacieron así. De las Ivy League:
Yale 1701: Fundada por 10 pastores congregacionalistas “con celo por mantener y propagar la religión cristiana protestante”. Su escudo tiene un libro abierto con “Urim y Thummim” del pectoral del sumo sacerdote y el lema “Lux et Veritas” = Luz y Verdad, basado en el Salmo 43:3.
Princeton 1746: Originalmente College of New Jersey, fundada como seminario para pastores presbiterianos. En su sello aparece “Vet Testamentum” y “Nov Testamentum” = Antiguo y Nuevo Testamento. La inscripción: “Bajo el poder de Dios, florece”.
Brown 1764: Fundada por bautistas de Rhode Island para entrenar clérigos. Su carta exigía que 22 de 29 trustees fueran bautistas.
Dartmouth 1769: Fundada para entrenar misioneros para indígenas americanos.
College of William & Mary 1693: Iglesia de Inglaterra.
Rutgers 1766: Iglesia Reformada Holandesa.
Fuente: banneroftruth.org; institutefc.org; liberty.educhristianitytoday.com;
De los primeros 119 College (universidades más pequeñas) fundados en EE.UU., 104 tenían origen claramente cristiano. El propósito principal era “entrenar un clero instruido, temiendo dejar un ministerio iletrado a las iglesias”.
Fuente: gutenberg.orginstitutefc.org; liberty.edugutenberg.org
Las universidades fueron cambiando
Con el paso del tiempo muchas se secularizaron bajo la excusa que no debían ser religiosas. De esa manera, invitaron a Dios, y a su Palabra a que se retiraran de esas universidades.
Con el paso del tiempo estos lugares, se han convertido en un caldo de cultivo donde detrás de lo académico, el diablo ha trazado una estrategia de pervertir la mente del alumnado con propuestas anti-Dios, que abiertamente niegan la autoridad de las Sagradas Escrituras. Este avance nocivo se ha dado debido a directivos y profesores ateos ocupando posiciones en las aulas y aun alumnos con ideas político-religiosas entremezclados con la idea de esparcir sus ideas y “cambiarles la mente” a aquellos que honestamente van a capacitarse para desarrollarse y ser un aporte positivo en la sociedad.
Estos lugares lamentablemente y de manera muy sigilosa, se han convertido en un foco infeccioso inclusive para muchos creyentes sinceros que, al ser influenciados, han enfriado su fe y apostatado del Camino de la Vida, apartándose del Dios vivo.
Esto puede cambiar
Alguien dijo con razón que el problema no es el avance del mal sino el retroceso del bien. Si somos sinceros, debemos reconocer que como pueblo de Dios nos hemos ocupado de otras cosas y descuidamos otras, y una de esas es orar por las universidades.
Es probable que no podemos orar por todas las universidades, pero si podemos hacerlo por aquellas que están en nuestra ciudad, o específicamente a la que asisten nuestros hijos o nietos, para que Dios las proteja, y la presencia del Espíritu Santo se derrame e intervenga en las aulas, removiendo a aquellos profesores que no profesan la fe y promueven la idea de vivir sin Dios, y en su lugar haya profesores que realmente amen a Dios y crean en los principios de la Biblia.
Al orar, algo sucederá
Al orar, Dios comenzará a mover su mano y no solo vendrán profesores realmente cristianos, sino que la presencia del Espíritu hará que predomine una atmósfera pro-Dios en el ambiente que dará lugar a que muchos jóvenes acepten a Cristo como su Salvador personal.
Al orar a Dios, se abrirán círculos de oración y búsqueda de Dios, donde los estudiantes, y aun profesores, puedan reunirse para tener comunión entre ellos, orar y leer la Palabra de Dios.
Lo que estoy proponiendo no es una locura o utopía, puede ser una realidad si nosotros oramos y bendecimos a las universidades.
El pasaje de 2 Crónicas 7:14 sigue vigente y tiene una promesa: “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”
Cuando leamos este pasaje, reemplacemos la palabra “tierra” por universidad, y leeremos al Señor diciendo: “Sanaré su universidad”.
Oremos y clamemos por las universidades de nuestra ciudad, creyendo que Dios hará lo que promete si nosotros hacemos lo que es necesario e indispensable hacer en estos tiempos tan difíciles. Hagamos nuestra parte como pueblo del Señor y Dios que es fiel cumplirá lo que ha prometido.
Esta batalla no es nuestra, es de Dios, es mucho más que una batalla cultural, es una batalla espiritual y lo glorioso es saber que nuestro Dios es Dios grande en las batallas. ¡El es siempre el vencedor!
“¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.” (Salmos 24:8)
“… en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel (Jesucristo) que nos amó.” (Romanos 8:37)
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