ALABANZA Y ADORACIÓN SEGUN LA PALABRA DE DIOS – PARTE 8 –

EL PODER SOBRENATURAL DE LA ALABANZA Y LA ADORACIÓN

La alabanza y adoración es la expresión del creyente hacia Dios. Esa expresión es doble:

1) La principal: Interior, del corazón

2) La importante: Exterior, con nuestras voces y expresión corporal

Al expresar nuestra alabanza y adoración a Dios algo sucede en el mundo espiritual. No sólo Dios es glorificado y entronado sino, paralelamente, el diablo, es atacado, golpeado, humillado y aplastado.

Dios le ha encargado la alabanza y adoración aquí en la tierra a Su pueblo, a los redimidos por la sangre de Cristo, para enseñarnos una gran verdad:

“Cuando hacemos lo natural, Dios desata lo sobrenatural”

Esta frase tiene mucho de verdad en todo lo referido a la alabanza y adoración dirigidas al Señor.

En Josué Capitulo 6, bajo el liderazgo de Josué, Dios les ordenó a los hijos de Israel marchar alrededor de la ciudad amurallada de Jericó hasta que en un momento determinado debían gritar para ver los muros caer. Los sacerdotes guiaban la adoración y tocaban las bocinas de cuernos, mientras Josué dirigía la lucha y se ganó una gran batalla. Fue una batalla espiritual que se ganó cuando se hizo lo natural.

En Josué 6:9 y 13 aparece la palabra “retaguardia” ¿Quiénes eran los de la retaguardia?

En hebreo esta palabra significa “reunirse, juntarse a fin de destruir”. El nombre Asaf, quien fue la persona que el Rey David puso al frente para ministrar alabanza y adoración a Dios continuamente delante del Arca del Pacto, significa también “retaguardia” ¿Casualidad? Por cierto que no, pues Dios es Dios de propósitos y cada cosa tiene su significado y una lección importante para nosotros sus hijos.

En Isaías 58:8b leemos “La gloria de Jehová será tu retaguardia”. La retaguardia entonces, era un grupo de personas que con su alabanza y adoración hacían guerra espiritual.

Dios también nos ha diseñado a nosotros, sus hijos, como la “retaguardia espiritual” a fin de que con nuestra alabanza y adoración, no sólo glorifiquemos Su santo nombre, sino también hagamos guerra espiritual para vencer a las fuerzas de maldad.

Las diferentes expresiones de la alabanza y adoración tienen un doble efecto:

• A favor de Dios

• Contra el enemigo (diablo, demonios)

A continuación, analizaremos algunas de las expresiones exteriores de la alabanza y adoración y aprenderemos lo que hacemos contra el enemigo:

1. CANTAR

El Salmo 27:5-6 dice:

“Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada. Sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo, cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.”

David en medio de sus problemas y días malos, alababa a Dios. El buscó, en sus problemas, refugio en Dios y en la Casa de Dios. En el v.6 dice que iba a sacrificar para Dios en Su templo “Sacrificios de júbilo”.

Esta frase significa:

• Grito de combate al ir a la batalla

• Era un clamor de confianza para indicar que la pelea terminaría en triunfo

• Se hacía para que el enemigo, al escuchar, temiera

Cuando nosotros cantamos y elevamos la voz como ejercito de Dios en medio de nuestros problemas y ataques del enemigo, este escuchará el sonido y sabrá que va a perder la batalla, porque ya se enfrentó con nuestro Gran Capitán, Jesucristo, en la cruz del calvario donde fue vencido. ¡Cuando Usted y yo hacemos la natural (cantar) en medio de problemas y luchas, Dios nos dará la victoria!

2. GRITAR/CLAMOR DE VICTORIA

El Pueblo de Dios sabía lo que era gritar para Dios (vea la toma de Jericó en Josué 6). También en 2 Crónicas 13:14-16 leemos:

y cuando miro Judá (Judá significa “alabanza”), he aquí que tenía batalla por delante y a las espaldas; por lo que clamaron a Jehová, y los sacerdotes tocaron las trompetas. Entonces los de Judá gritaron con fuerza; y así que ellos alzaron el grito, Dios desbarató a Jeroboam y a todo Israel de Abías y de Judá.” ¿Cuándo vino la victoria? ¡Cuando ellos gritaron primero!

El Salmo 149:6-9 dice también:

“Exalten a Dios con sus gargantas, y espadas de dos filos en sus manos, para ejecutar venganza entre las naciones, y castigo entre los pueblos; para aprisionar a sus reyes con grillos, y a sus nobles con cadenas de hierro; para ejecutar en ellos el juicio decretado; Gloria será esto para todos sus santos. Aleluya”

Exaltar a Dios con nuestras gargantas en lo natural, desata el poder triunfador sobrenatural de Dios contra nuestros enemigos. Por eso dice el pasaje; “para ejecutar venganza…castigo; para aprisionar, para ejecutar en ellos el juicio decretado”. Por cierto nuestra lucha no es contra sangre y carne (seres humanos) sino contra las fuerzas espirituales de maldad (Ef. 6:12)

3. LEVANTAR LAS MANOS

El Salmo 134:2 dice:

“Alzad vuestras manos al santuario, y Bendecid a Jehová.”

Levantar las manos o alzar los brazos en alabanza y adoración no sólo significa “colgarse” de Dios, o una señal de entrega y rendición. En Éxodo 17:9-11 se enseña también otra cosa muy importante y paralela. El v. 11 dice: “Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando el bajaba su mano, prevalecía Amalec. Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.”

Cuando nosotros levantamos nuestras manos y brazos con determinación y firmeza prevaleceremos contra el enemigo. A veces el cansancio, fatiga, pereza, viene y nos parece que no podemos levantar las manos para “tocar” por fe a Dios. Cuando esto le suceda, decida esforzadamente levantar sus manos más en alto que nunca y vera la victoria.

En el mundo natural se levantan las manos luego que alguien ganó una pelea o competencia para demostrar que ha sido el vencedor, pero en el mundo espiritual nosotros levantamos las manos antes y mientras llega la victoria, levantamos nuestras manos antes por fe, para luego ver concretada la victoria.

4. BATIR LAS MANOS/ APLAUDIR

El Salmo 47:1-2 dice:

“Pueblos todos, batid las manos; aclamad a Dios con voz de júbilo. Porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre la tierra. El someterá a los pueblos debajo de nosotros…”

En la época del Antiguo Testamento, el batir las manos era una forma de burlarse del enemigo cuando la batalla estaba por comenzar. En Lamentaciones 2:15 leemos:

“Todos los que pasaban por el camino batieron las manos sobre ti, silbaron y movieron despectivamente sus cabezas sobre la hija de Jerusalén, diciendo: ¿Es esta la ciudad que decían de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra?”

Batir las manos, aplaudir, significa en lo espiritual que usted se está burlando del enemigo y diciéndole que es un adversario derrotado pues Cristo lo venció una vez y para siempre en la cruz del calvario.

5. LEVANTARSE E INCLINARSE O POSTRARSE

Es interesante notar que no hay pasajes bíblicos para adorar sentados. En 2 Crónicas 20:19 dice “se levantaron” ¿Por qué debe ser así? Porque para estar en posición de batalla hay que estar firmes sobre nuestros pies y porque la alabanza y adoración es también guerra espiritual contra el diablo y sus demonios. Para entrar en batalla debemos estar firmes.

En cuanto al inclinarse y postrarse el Salmo 95:6 dice:

“Venid, adoremos y postrémonos, Arrodillémonos delante de Jehová.”

Inclinarse es otra forma de adoración. La palabra adorar en hebreo implica el postrarse o inclinarse o caer hacia abajo. El Salmo 72:9 dice:

“Ante él se postraron los moradores del desierto y sus enemigos lamerán el polvo.”

Cuando nos postramos e inclinamos ante Dios, nos arrodillamos, no solo le exaltamos sino que estamos declarando que los enemigos de Dios se postraran vencidos ante el Señor reconociendo su derrota.

6. DANZA

En Éxodo 15:20 María guio a la nación a celebrar con danza la victoria que Dios les había dado sobre los enemigos (egipcios y Faraón). El Salmo 149:3 dice: “alaben su nombre con danza…”; El Salmo 150:4 dice: “Alabadle con pandero y danza

La danza no solo es dirigida hacia Dios en alabanza y adoración sino también es un acto de guerra espiritual pues al danzar y levantar nuestros pies, los enemigos de Dios estarán vencidos bajo nuestros pies. El Salmo 110:1 dice:

“Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mis diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.”

Al danzar entonces, no solo glorificamos a Dios sino que paralelamente estamos pisoteando las fuerzas del mal, cumpliendo de esta manera el mandato de Dios (Lc. 10:19. La palabra “hollar” significa: “pisar”).

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