HABLAR EN LENGUAS: MUCHO MÁS QUE BALBUCEAR PALABRAS INCOMPRENSIBLES

Por Ritchie Pugliese

Introducción al hablar en lenguas

El don de lenguas ha sido objeto de muchos estudios y diversos términos se asocian a él. La palabra «glosolalia» deriva de la frase griega glōssais lalein, que literalmente significa ‘hablar en lenguas’. En la teología cristiana, glosolalia normalmente se refiere a sonidos similares al habla dados por el Espíritu Santo para el uso en oración privada o pública.

El término «xenoglosia» procede las palabras griegas xenos ‘extranjero’ y glōssa ‘lengua’ y significa ‘hablar en una lengua extranjera’. De manera similar, xenolalia viene de xenos ‘extranjero’ y lalia ‘hablar’, y también significa “hablar en una lengua extranjera”. Estos términos se utilizan a menudo sinónimamente y se refieren a hablar o escribir en un lenguaje humano que uno no ha adquirido por medios naturales.(1)

En el Nuevo Testamento, Pablo y Lucas sí presentan el don de lenguas de maneras diferentes. Lucas describe las lenguas como un signo de la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos el día de Pentecostés, cuando «hablar de las grandezas de Dios» en diferentes lenguas y dialectos (Hch 2, 1-13). A veces se sostiene que el milagro real en Pentecostés fue el de la escucha y que las «lenguas» fueron de hecho una forma de habla extática más que una lengua identificable. Pero esto parece ser una lectura incorrecta de los Hechos de los Apóstoles, que registra un «hablar en otras lenguas» así como escuchar en la «propia lengua» de los presentes. Lucas así considera el fenómeno de Pentecostés como xenolalia, hablando en lenguas humanas reales desconocidas para los hablantes pero influenciados por el Espíritu Santo.

Resumiento entonces, en el día de Pentecostés los 120 hablaron lenguas que se hablaban en otros lugares, pero que ellos no las conocían. Solo por la obra del Espíritu Santo eso pudo ser hecho.

(1) Fuente informativa: https://www.charis.international/es/glosolalia-xenolalia-y-xenoglosia/

La utilización de las lenguas del Espíritu

Para ser entendidos de las cosas espirituales del Reino de Dios debemos ir a la fuente segura de la Palabra de Dios y el tema del hablar en lenguas no es la excepción.

Para comenzar debemos saber que hablar lenguas del Espíritu es un proceso que tiene un camino llamado el bautismo en el Espíritu Santo. Cuando recibimos el bautismo en el Espíritu Santo, según Hechos 1:5; 2:4, somos llenos del Espíritu Santo y su presencia derramada en nuestro ser se desborda por nuestra boca en forma de alabanzas y adoración al Señor en un lenguaje desconocido para nosotros, pero entendible para Dios. 

A partir de ese momento el hablar en lenguas del Espíritu nos permitirá expresarlo en dos vertientes: a) la faz privada y 2) la faz pública.

a) Hablar en lenguas en la faz privada – Exaltamos al Señor y nos edificamos a nosotros mismos –

El hablar en lenguas sirve para edificación personal. Así lo dice 1 Corintios 14:4El que habla en lengua extraña, a si mismo se edifica“, y también para adorar como dice Hechos 2:11 “les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios” y además sirve para traer un mensaje del Señor con su correspondiente interpretación (1 Corintios 14:13 “Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto”).

b) Hablar en lenguas en la faz pública – exaltamos al Señor y/o edificamos a otros –

Podemos utilizar las lenguas sobrenaturales cuando estamos adorando al Señor en una reunión pública donde el Señor se mueve. Comenzamos adorando al Señor con nuestra lengua natural pero en un momento debido a la presencia de Dios, nuestro ser se expresa mas alla de las palabras naturales. Esas lenguas de adoración el Señor las recibe y entiende.

Además, es probable que en esa misma reunión sintamos de parte de Dios dar un mensaje público en lenguas. En ese caso debemos orar para pedir su interpretación y comunicarlo a la congregación (1 Corintios 14:13). Si no lo interpretamos nosotros, el Señor levantará otra persona allí presente que traiga la interpretación del mensaje en lenguas que hemos dado como lo dice 1 Corintios 14:28 “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.”

Las lenguas del Espíritu en la oración personal

Podemos experimentar crecimiento espiritual al hablar y tambien al orar en lenguas en nuestra vida de oración a Dios. Es una comunicación directa y sin interferencia hacia Dios (1 Corintios 14:28).

El sentir de las Escrituras es que lo que hagamos grupal o públicamente debe estar enfocado no solo en exaltar a Dios, sino también en edificar a los demás.

Es importante aclarar en este punto que toda oración que hagamos es en el Espíritu. Orar en lenguas desconocidas no es “más espiritual” que orar en nuestro idioma natural. En la Palabra de Dios leemos en Judas versículo 20: “Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo”.

Cuando oramos en nuestra lengua natural (por ejemplo en español) estamos orando en el Espíritu, y cuando oramos en el lenguaje celestial también estamos orando en el Espíritu. Son dos canales diferentes, pero un mismo Espíritu: el Espíritu Santo. Por eso toda oración es en el Espíritu, pero la oración en lenguas es con el Espíritu.

Cuando en la Palabra leemos “con el espíritu” se refiere a las lenguas. En 1 Corintios 14:15 leemos también: “¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento”. Aquí el texto bíblico hace una diferencia entre orar con el entendimiento (en nuestro lenguaje natural que entendemos) y con el Espíritu (en lenguas desconocidas).

En Romanos 8:26 leemos: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”.

El orar en lenguas es un recurso del Espíritu, que nos ayuda a orar “en nuestra debilidad”; porque muchas veces no sabemos “pedir como conviene”; muchas veces estamos atravesando situaciones tan confusas y desesperantes, que solo el Espíritu sabe qué nos conviene.

En esos momentos puede suceder que comencemos a orar con nuestro entendimiento por la necesidad que nos aflige, y en un momento dado pasamos de nuestro lenguaje natural al lenguaje sobrenatural del Espíritu. No entendemos lo que decimos, pero sabemos que estamos diciendo algo que es del Espíritu de Dios (1 Corintios 14:14-15)

Cuando no sabemos cómo orar “cómo conviene”, el Espíritu Santo interviene como nuestro Ayudador y nos impulsa a orar en lenguas desconocidas. En tales momentos no estamos orando con nuestro entendimiento, pero tenemos la certeza interior de que estamos intercediendo conforme al cien por ciento de la voluntad de Dios y que nuestra oración está dando en el blanco. Es una oración que va de espíritu a Espíritu (Dios).

No hace falta sentir escalofríos o ver un ángel para orar en lenguas. Es como hablar en otro lenguaje. Por ejemplo: Yo vivo en un país de habla inglesa, y en mi casa hablamos en español; pero si alguien me llama por teléfono y me habla en inglés yo le respondo automáticamente en inglés y al finalizar la llamada, puedo volver a hablar en español con mi esposa.

No dejemos de usar las herramientas espirituales que Dios nos ha dado, como el hablar en lenguas. Cuando lo hagamos experimentaremos no solo un crecimiento espiritual, sino también una mayor comunión íntima con el Espíritu Santo (2 Corintios 13:14). ¡Aleluya!

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