Por Ritchie Pugliese

Esta expresión, es una de las tantas preguntas que nos formulamos mentalmente cuando a pesar de ser fieles y estar haciendo lo que Dios quiere, atravesamos un tiempo (a veces prolongado) donde todo pareciera estar en nuestra contra. Las circunstancias han empeorado y los pronósticos no vislumbran un futuro cercano diferente.

Si eres de aquellos que están siendo bombardeados con esta clase de pensamientos, y estas considerando que ya no vale la pena seguir, hay una palabra que Dios quiere recordarte en esta hora a través de la vida de un hombre de Dios.

Pablo, un ejemplo para imitar

El apóstol Pablo fue un hombre llamado y comisionado por Dios. Era un hombre que tenía una misión en la vida con destino celestial. En Filipenses 3:12-14 describe algo muy importante para nosotros hoy: “… una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Pablo sabía que era un hombre de destino, comisionado para hacer la voluntad de Dios. Para cumplir su llamado, él se armó del pensamiento de que sería necesario seguir siempre hacia adelante sin desmayar;  a no cansarse de hacer el bien, y de seguir intentándolo sin desmayar.

Quizás pensemos que el trayecto hacia el cumplimiento de ese llamado fue placentero para Pablo y que nunca tuvo problemas ni dificultades. Generalmente pensamos que por hacer la voluntad de Dios todo tiene que salir bien y que no habrá problemas que enfrentar y superar.

En 2 Corintios 11:23-28 se detalla cómo fue el trayecto hacia el cumplimiento de su destino:“…Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.”

El camino de Pablo hacia el cumplimiento de su destino estuvo pavimentado de problemas, dificultades y situaciones extremas, donde solo la gracia de Dios y su determinación de proseguir o continuar hacia adelante lo hicieron posible.

Si Pablo se hubiera detenido ante los problemas u oposición recibida, hubiera “colgado la toalla”, se hubiera rendido y nunca hubiera llegado al destino que Dios le había dicho. Hacer la voluntad y continuar con nuestro llamado no significa que no habrá problemas ni oposición.

A todos en verdad nos gustaría vivir una vida en un “lecho de rosas”, tranquilos, donde podamos hacer lo que Dios nos dijo sin luchas, problemas y adversidades, pero lamentablemente la vida cotidiana demuestra que esto no es así. La pregunta que surge aquí, entonces, es: ¿Qué vamos a hacer?

Un momento “bisagra”

Es en ese momento “bisagra” que debemos decidir tomar el ejemplo del apóstol Pablo, e imitarlo. Debemos decidir ser personas determinadas que siguen hacia adelante, haciendo lo que Dios ha dicho, a pesar de los problemas y dificultades.

El Señor te anima en este tiempo a que decidas armarte de esta clase de pensamiento para “proseguir”, seguir hacia adelante, a pesar de la oposición que te rodea.

En Proverbios 24:16 leemos algo que nos va a animar: “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse” Esto realmente es una palabra alentadora porque nos dice que en el trayecto de nuestro destino, debido a las presiones, dificultades podemos desfallecer y caer. Es interesante notar que en el hebreo la palabra “caer” que aparece en el pasaje es “naphal”, que puede traducirse como: “golpes”. Se refiere a recibir golpes que pretenden eliminarnos de la carrera. Son esos golpes de la vida que vienen inesperadamente y pretender desviarnos o quitarnos si fuera posible de la carrera.

Es en medio de ese caos que necesitamos determinar mentalmente y con las fuerzas del Señor de que proseguiremos hacia adelante pase lo que pase y sea lo que sea.

Según las Escrituras, el justo recibe golpes durante su vida, pero la buena noticia es que “vuelve a levantarse”. Esta frase en el hebreo es “qum” y significa no solo levantarse, sino “levantarse para seguir haciendo lo que veníamos haciendo”, levantarse para continuar en nuestro camino de hacer la voluntad de Dios.

Continuar a pesar de la oposición y falta de resultados solo es posible con la gracia de Dios y nuestra determinación de “proseguir”, de continuar haciendo lo que Dios quiere pase lo que pase y sea lo sea.

En los tiempos difíciles que vivimos imitemos al gran apóstol y hagamos una cosa: Seguir hacia adelante confiando en Aquél que es poderoso para guardarnos, cuidarnos y hacer que lleguemos al cumplimiento de nuestro destino, porque “si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31)

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