LA DEGRADACIÓN DE LA GENERACIÓN

¿Cómo será la gente en los tiempos finales?

Vivimos con la sensación de que algo se rompió. No es solo que haya más noticias malas, es que la gente ha cambiado. Lo interesante es que la Biblia no solo lo predijo, lo describió con una precisión quirúrgica hace 2,000 años.

Pablo le escribió a su discípulo Timoteo en 2 Timoteo 3:1 (NVI): “En los últimos días habrá tiempos difíciles”, la versión Reina Valera dice: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.” La palabra “peligrosos” da la idea de tiempos feroces.

El apóstol Pablo no habla de guerras o terremotos. Habla de las personas. De nosotros, de la gente a nuestro alrededor, porque continuó diciendo: “Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.” (vv.2-5).

Esta es la radiografía de la degradación que estamos viendo hoy de nuestra generación ante nuestros ojos. Esa predicción futura del apóstol Pablo, ya no es futura, es real y presente. Se cumple ante nuestros ojos, con solo mirar a nuestro alrededor.

Aclaración importante: Cuando la Biblia menciona la frase “postreros días” o últimos días”, no se refiere a que todo se acabará con la destrucción del mundo, como erróneamente se cree, sino al tiempo previo al arrebatamiento o rapto de los creyentes para encontrarse con Cristo en las nubes. Son postreros o últimos días en la tierra para los creyentes que esperan la venida del Señor y serán arrebatados para estar con él.

Así es la gente en los tiempos finales que estamos viviendo:

  1. Amadores de sí mismos

Nunca hubo una generación que se fotografiara tanto a sí misma. El amor propio sano se convirtió en narcisismo. El “yo” es el centro del universo. Todo se trata de mi historia, mi verdad, mi marca personal.

  1. Amadores del dinero

El éxito se mide en lo que enseñas, no en lo que eres. Hustle culture, lujo prestado, endeudarse para aparentar. El dinero dejó de ser herramienta para ser dios.

  1. Jactanciosos y soberbios

La humildad es vista como debilidad. En redes, todos son expertos, todos opinan, nadie escucha. La soberbia se aplaude como confianza.

  1. Desobedientes a los padres

No es solo rebeldía adolescente. Es el desprecio sistemático a la sabiduría de los mayores, a la familia como institución. Se honra más a un influencer que a un padre.

  1. Ingratos

Una generación que lo tiene todo y no agradece nada. La queja es el idioma oficial. Se exige todo como derecho, nada se valora como gracia.

  1. Sin afecto natural

La frialdad es la norma. Se abandona a los hijos, se descarta a los ancianos, se cancela a los amigos con un clic. El amor se volvió desechable.

  1. Implacables y calumniadores

No se perdona. Se expone para degradar y avergonzar, se destruye la reputación en segundos. La misericordia es vista como síntoma de debilidad.

  1. Sin dominio propio

Adicciones consideradas normales: al porno, al juego, a la comida, una cultura que enfatiza el placer y la satisfacción pasajera como lo máximo de la vida. No poder decir “no” a lo malo y descontrolado se celebra como verdadera libertad.

  1. Amadores de los deleites más que de Dios

No es que la gente no crea en nada. Cree en todo lo que le dé placer inmediato. Dios es interesante, pero solo si no incomoda mi manera de vivir. Queremos un Dios que bendiga mis deseos, no que los confronte.

El cierre de las palabras del apóstol Pablo es el más duro de todos: “Tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.” – 2 Timoteo 3:5 NIV

Es decir, parecerán buenos. Hablarán de energía, de karma, de ser buenas personas, de espiritualidad y aún de la Biblia. Pero en esencia, negarán el único poder que puede cambiar realmente a una persona: el Evangelio de Jesucristo. No son nuevos convertidos sino simpatizantes religiosos.

Podemos vivir diferente

Ante tanta calamidad y degradación de nuestra generación ¿Estamos condenados y sin salida? Esta descripción no es para que nos deprimamos, es para que despertemos y decidamos vivir de otra manera, de una manera que agrade a Dios.

Si la Biblia describió la enfermedad con tanto detalle, es porque también tiene la cura. Eso significa que nosotros podemos vivir diferente. Podemos decidir ser hombres y mujeres que vivan al revés de esa lista. Podemos ser personas que aman a Dios y reflejan sus valores, por haber entendido y creído que únicamente Dios hace realmente feliz y le da la capacidad de vivir una vida bendecida. En un mundo decadente, no es imposible vivir como Dios quiere.

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