LA NECESIDAD IMPERIOSA DE ORAR POR NUESTRO GOBIERNO

Recopilado y ampliado por Ritchie Pugliese

Las Sagradas Escrituras afirman que Dios es el que reina sobre las naciones.  Apocalipsis 17:14 dice que Jesucristo es Señor de señores y Rey de reyes. Su autoridad está por sobre todo.

Lo maravilloso e increíble, y a la vez real, es que la misma autoridad que el Señor tiene ha sido delegada a Su Iglesia, que no es una organización religiosa sino un Cuerpo vivo compuesto por aquellos que han recibido a Cristo como su Salvador personal y se han transformado en hijos de Dios.

Parte de nuestra responsabilidad en el ejercicio de la autoridad espiritual que hemos recibido de Dios, y tenemos en Cristo, es orar específicamente por los gobiernos de nuestras naciones. No me refiero a hacer alguna oración rápida “para cumplir”, sino a algo mucho más profundo y significativo. Esto, por cierto, no significa necesariamente involucrarse en la política, ni estar a favor de algún partido político. Es una misión suprema, celestial que los creyentes no debieran olvidar porque es indispensable para el avance del Reino de los cielos. Es una oración con propósito y definitoria para el avance del Reino de Dios.

La voluntad de Dios es que haya un buen gobierno

En la primera carta a Timoteo, el apóstol Pablo lo instruye en todo lo referido a la administración y orden de la iglesia local, la casa de Dios (Ver 1 Timoteo 3:14-15). Además, Pablo le dio directivas para el ministerio de oración de la iglesia en 1 Timoteo 2:1-4 diciendo: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”

El apóstol comienza diciendo “ante todo”, es decir, había que hacer algo como “cosa principal, primordial, lo primero de todo”: rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias. Todo esto podemos resumirlo en una sola palabra: Orar.

La primera tarea cuando los creyentes se reúnen localmente debería ser orar al Señor. Esta exhortación de orar implica mucho más que orar por nuestras necesidades personales, de otros o de la iglesia local como hacemos generalmente. Existe una oración principal que no se puede omitir. Esta exhortación coincide con lo que dice Isaías 56:7: “… mi casa será llamada casa de oración para todos”.

Luego dice en el versículo 2 que el alcance de nuestras oraciones debe extenderse hacia “todos los hombres, inclusive “los reyes y… todos los que están en eminencia”

Luego de mencionar la importancia de orar por todos los seres humanos, menciona a los reyes y todos los que están en eminencia o autoridad. Esto podría resumirse con una sola palabra: Orar por los gobernantes.

Entonces, cuando la iglesia se reúne la tarea principal tendría que ser orar por el gobierno. Si somos sinceros debemos decir que si lo hemos hecho, fue en forma esporádica… pero si somos más sinceros debemos decir que no lo hacemos, o directamente lo olvidamos…

Ahora bien, ¿Por qué debemos orar por los gobernantes? ¿Qué clase de oración debemos hacer cuando oramos por el gobierno? ¿Cómo deberíamos orar? La respuesta la tenemos resumida en el v.2 donde nos muestra la finalidad de nuestras oraciones: “para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”

La clase de gobierno que haya en nuestras naciones afecta la manera como vivimos en todo sentido. Si deseamos vivir bien como país debemos orar por nuestro gobierno.

El v. 3 luego dice: “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador” Si reemplazamos la palabra “esto” por “orar por el gobierno”, lo que el pasaje dice es “orar por el gobierno es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador”. La voluntad de Dios es que haya un buen gobierno en nuestros países.

Porque Dios desea que haya buenos gobiernos

Avanzando hacia el v.4 leemos que Pablo declara la razón porque es la voluntad de Dios que haya un buen gobierno: “el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”

Dios desea que nuestros países no sean ateos, ni pregonen una doctrina anti-Dios, sino todo lo contrario. Dios desea que nuestros países tengan al menos la conciencia de su existencia y presencia para que haya libertad y el Evangelio sea transmitido a todos para que la salvación alcance a todo ciudadano.

Aquí surge otra pregunta: ¿Qué clase de gobierno debería haber para que sea fácil y posible la predicación del Evangelio? Al revisar la historia sabemos de gobiernos con ideas anti-Dios que han intentado frenar el evangelio prohibiendo su difusión y aun encarcelando a los que predican la palabra. La historia nos muestra que el Evangelio ha avanzado aun en medio de la persecución, pero debemos reconocer que si tenemos un buen gobierno, eso facilitará la paz y libertad para la predicación del evangelio.

Necesitamos orar para tener un gobierno que no solo dé libertad para predicar el evangelio, sino también que tenga una real conciencia de la existencia e influencia de Dios. Esto nos garantiza la aprobación y ejecución de leyes que no contradigan la esencia de Dios ni todo lo que el Señor ha creado.

Orar conociendo la voluntad de Dios

Orar conociendo la voluntad de Dios nos provee fe para reclamarla, en cambio si no estamos seguros de la voluntad de Dios, nuestras oraciones oscilarán por la duda y no serán respondidas. Esto es lo que dice Santiago 1:6-7 “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.7 No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.”

Por otro lado, Juan describe la confianza que viene cuando sabemos con seguridad la voluntad de Dios. En 1 Juan 5:14-15 leemos: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

La necesidad de orar por nuestro gobierno

Si la Iglesia entendiera la responsabilidad ciudadana celestial que tiene y el alcance del poder y autoridad que le ha sido conferido, muchas cosas serian diferentes en nuestros países. Orar por el gobierno es mucho más que hacerlo por tradición u obligación religiosa. Al orar por el gobierno puede suceder lo siguiente:

a) Se suelta y desata la bendición de Dios, hay paz, bienestar y libertad, inclusive para predicar;

b) Se ata, cancela y maniata todo lo malo, corrupto, deshonesto, destructivo, todo lo contrario que pudiera ser fomentado o promovido. La oración de la Iglesia es tan poderosa que podría originar un cambio favorable en los actuales gobernantes o directamente que el mal gobierno sea reemplazado por otro más piadoso.

Nuestra meta no debe ser orar “a favor ni en contra” de ningún gobierno, la oración siempre debe enfocarse en el deseo del Señor de que haya cambios favorables en la sociedad para vivir en un ambiente de paz y libertad, donde el evangelio sea predicado.

Nuestros países necesitan buenos y mejores gobiernos, nosotros como ciudadanos también lo necesitamos. Dios desea que haya buenos gobiernos. Entonces,

¿Por qué al ver la situación crítica de nuestro país no hemos orado más diligentemente por el gobierno, en forma persistente y continua?

¿Por qué no le hemos dado prioridad a esta clase de oración, a pesar de saber que Dios espera que la practiquemos como dice en su Palabra y los cambios que se pudieran producir?

¿Acaso nos quedaremos pasivos viendo como la maldad crece y avanza con su paso destructor?

¡Como Iglesia tenemos la respuesta: No olvidarnos de hacer la oración primordial!

Los conceptos esenciales de este articulo han sido tomados del libro “Derek Prince on experiencing God’s power” (Derek Prince habla sobre experimentar el poder de Dios), capítulo 3, “Praying for our government” (Orando por nuestro gobierno) y traducido por el autor.

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