LA IGLESIA QUE DIOS QUIERE – Parte 3 –

LA IGLESIA DE ANTIOQUÍA

La Iglesia nació en Jerusalén en Hechos 2 y leemos que hasta el capítulo 7 permaneció en Jerusalén, y a partir de Hechos 8 los creyentes fueron por toda Judea y Samaria haciendo las obras de Jesús.

A la altura del capítulo 9 de Hechos ya había iglesias fuertes y saludables por toda Judea, Samaria y Galilea, pero la expansión de la iglesia creó un problema. Estas nuevas iglesias no tenían operando a los cinco ministerios.

El establecimiento de los cinco ministerios fue fundamental para la Iglesia Primitiva. A través de todo el libro de Hechos vemos que algunos eran apóstoles (Hechos 14:14); profetas (Hechos 11:27); maestros (Hechos 13:1); pastores (Hechos 20:28) y evangelistas (Hechos 21:8).

Ellos sabían que sus dones eran diferentes. Ninguno pensaba que podía hacerlo todo. ¡Ellos sabían que se necesitaban unos a otros! El evangelista traía las almas pero necesitaba del pastor para sanarlas, del profeta para darles guía y dirección, del maestro para equiparle e instruirlo y del apóstol para posicionarlo y enviarlo. ¡De esta manera los santos eran equipados!

Las Iglesias nuevas no tenían las celebraciones públicas con miles de personas. Ellos se reunían en iglesias hogareñas de 20 o 30 personas. ¿Cómo podrían estas iglesias caseras esparcidas continuar edificando su fe y equipando a los santos para ministrar?

La solución era que la iglesia de Jerusalén llegara a ser un centro de recursos para suplir a las iglesias caseras esparcidas lo que necesitaran. Así que, Jerusalén llegó a ser un centro apostólico. Una cabeza de playa para el evangelio en todo el territorio.

La iglesia de Jerusalén llegó a ser un centro de enseñanza y entrenamiento, un lugar para celebrar las fiestas y las celebraciones y un centro “enviador” de equipos apostólicos. Un lugar donde aún las pequeñas iglesias caseras tuvieran acceso a los cinco ministerios.

A través de esta conexión con Jerusalén las iglesias esparcidas florecían. Los santos eran equipados, los dones espirituales eran impartidos. Las personas viajaban a Jerusalén a recibir ministerio, pero a la vez la iglesia de Jerusalén enviaba los cinco ministerios a las iglesias. A través de esta conexión con la iglesia de Jerusalén todas las iglesias caseras esparcidas podían moverse con gran poder.

Jerusalén no fue la meta principal para hacer de ella la “sede central”. Vemos en Hechos 11 que la iglesia plantó un segundo centro apostólico: Antioquía, ubicada a 300 millas al norte de Jerusalén (actual Turquía) la cual era muy diferente a Jerusalén. Jerusalén estaba aislada, pero Antioquía era la cuarta ciudad más grande del mundo de aquella época y era el lugar de paso de las principales rutas de comercio. Era una ciudad de gran diversidad donde había griegos, romanos, sirios, judíos. Jerusalén fue la matriz de la iglesia primitiva pero Antioquía fue la cuna.

Los judíos mesiánicos de Jerusalén comenzaron abiertamente a hablarles a los gentiles del Mesías ¡y los gentiles eran salvos! ¡Los gentiles ahora también caminaban bajo el pacto de bendición de Abraham! Antioquía fue el segundo centro apostólico de la Iglesia Primitiva.

Es interesante ver como lo hicieron.

Hechos 11 dice que cuando la iglesia en Jerusalén oyó lo que estaba sucediendo en Antioquía, enviaron a Bernabé para ver que sucedía. Bernabé era un apóstol (Hechos 14:14 Pablo y Bernabé). Él era un apóstol de segunda generación. Bernabé vio que lo que estaba sucediendo era de Dios, así que como apóstol, el comenzó a poner la iglesia en orden.

El fundamento apostólico fue establecido: “primero apóstoles”, pero Bernabé sabía que se necesitará más que su don apostólico. Dios lo dirigió a un maestro llamado Pablo (Hechos 11:25-26) y Antioquía llegó a ser un centro de entrenamiento también.

En Hechos 11:27-28 vemos a los profetas. ¿Qué estaba sucediendo? La iglesia de Antioquía tenía un apóstol y trajo un maestro pero todavía la iglesia no era fuerte en lo profético, así que desde Jerusalén enviaron profetas para ministrar en Antioquía.

Así es como los cinco ministerios fueron designados para operar. Dios quiere que su iglesia comparta sus recursos. Una iglesia que tenía un maestro (Jerusalén) lo envió a un lugar que no lo tenía. Finalmente llegamos a Hechos 13:1 donde hay profetas y maestros (plural). Podemos ver aquí como los cinco ministerios estaban comenzando a ser establecidos.

En 1 Corintios 12 nos muestra el orden: apóstoles, profetas, maestros (v. 28). Cuando esos ministerios están en su lugar, todos los demás dones comienzan también a funcionar.

En Hechos 12:22 luego leemos que ellos enviaron a Pablo y Bernabé a ministrar a las naciones.

Antioquía, como Jerusalén, fueron más allá. No se quedaron solo en lo local. Ellos fueron centros apostólicos a las naciones. La iglesia de Jerusalén fue el punto de partida. Ellos fueron el primer centro apostólico y además fueron más allá para ser canales de bendición.

Entra al enlace de abajo para continuar aprendiendo sobre este tema tan interesante:

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