Por Ritchie Pugliese

Lucas 4:18 dice:

“El Espíritu del Señor esta sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.”

El ministerio terrenal de Jesús, fue un ministerio caracterizado por la liberación. Todos aquellos que estaban cautivos en manos del enemigo y le buscaron fueron totalmente libres.

Cuando Cristo triunfo sobre la muerte en la cruz del calvario, se transformó en el Gran Libertador de todos aquellos que en El creyeren (Juan 3:16). Es por eso que el pasaje de Colosenses 1:12-14 dice que Dios nos rescató de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Amado Hijo Jesucristo para que viviésemos en total libertad. Nuestro Dios es un Dios de libertad y liberación.

Esa misma clase de libertad, que hemos recibido por la Gracia de Dios, el Señor quiere que la compartamos con todos aquellos que están oprimidos y cautivos. Es responsabilidad de la Iglesia de Cristo ser un canal de liberación a un mundo esclavizado y encarcelado por el pecado y la maldad.

Jesús mismo dejó un legado de liberación a sus discípulos, futuros iniciadores de la Iglesia Cristiana en el día de Pentecostés, para que se repitiera a través de las generaciones. Este mismo legado está vigente para nosotros hoy. Él les dijo en Lucas 10:19: “He aquí os doy autoridad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañara.”

Dios nos ha dado autoridad, como creyentes, para que nada del enemigo nos haga daño. Esta poderosa promesa es posible gracias al poder del Espíritu Santo.

A veces pensamos que autoridad es gritarle al diablo – ¡Fuera en el Nombre de Jesús! -, cuando en realidad esta autoridad no reside sólo en nuestras palabras sino el poder del Espíritu Santo que fluye a través de nuestras vidas y palabras.

Santiago 4:7 nos da la clave para poder tener autoridad espiritual sobre el enemigo. Dice: “Someteos pues a Dios, resistid al diablo y huirá de vosotros.”

Note que antes de “resistir al diablo” está el someterse a Dios. Antes que la autoridad siempre viene el sometimiento a Dios y Su Palabra. Cuando me someto a Dios, automáticamente fluye la autoridad para resistir al diablo y hacer que huya. Sumisión a Dios significa e implica resistir al diablo.

Dios nos ha dado autoridad celestial con el poder del Espíritu Santo, y ésta se mantiene cuando caminamos sometidos completamente a Dios. El problema comienza cuando, como dice Efesios 4:27, le damos lugar al diablo, le cedemos terreno en nuestras vidas. Alguien dijo con razón que una cosa es vivir todo el tiempo bajo el Salmo 91 y otra es hacer una “visita” temporal.        

En 1 Pedro 5:8 leemos que los creyentes debemos estar alertas: “Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.”

Si hemos prestado atención a los últimos pasajes mencionados, veremos que la exhortación a no dar lugar al diablo, estar alertas, vigilantes, va dirigida a los creyentes. El enemigo desea devorarse a los cristianos. El no necesita “devorarse” a los que están sin Cristo porque ellos ya viven esclavizados en su reino (Colosenses 1:13-14) ¿Por qué quiere el diablo devorarse a los creyentes en Cristo? Porque ellos han sido quitados de su reino maléfico y han sido diseñados por Dios para tener autoridad sobre el enemigo y vencerlo. El diablo sabe muy bien que un creyente que vive sometido a Dios, y a Su Palabra, es un creyente con Autoridad que puede vencerlo en el Nombre de Jesús; el enemigo sabe que a esta “clase’ de creyente, por más que quiera, no puede hacerle daño. De allí su estrategia para que le demos lugar y perdamos la autoridad que Cristo nos ha dado.

Aquí aprendemos una verdad importante: O ganamos autoridad (sometidos a Dios) o perdemos autoridad (por no estar sometidos a Dios) sobre el diablo. Cuando no vivimos sometidos a Dios en obediencia, viviendo una vida llena del Espíritu Santo, sino que vivimos una vida por debajo de lo que Dios ha dicho, nos metemos en un problema: El enemigo será quien tendrá autoridad sobre nosotros y nos hará daño.

Si nosotros perdemos nuestra posición de autoridad, por dejar puertas abiertas y darle lugar al enemigo, los demonios pueden entrar para impedirnos vivir verdaderamente libres en Cristo.

Ahora bien, ¿Cómo pueden entrar los demonios cuando le damos lugar y/o dejamos puertas abiertas en nuestras vidas? Ellos pueden hacerlo a través de:

1. CARNALIDAD

Romanos 8:5-6 “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, Pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.”

La palabra “carne” significa, en la terminología bíblica, aquellas cosas negativas que tienen que ser eliminadas de nuestras vidas (pues pertenecen a la vieja vida sin Cristo) y reemplazadas por el fruto del Espíritu Santo. Cuando no trabajamos en nuestras vidas, desobedeciendo, perdemos autoridad espiritual y nos transformamos en cristianos carnales, en vez de cristianos con autoridad llenos del Espíritu Santo.

2. REBELIÓN                                                                                                                 

1 Samuel 15:23 “Porque como pecado de adivinación, es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación…”

¡Qué fuerte que es este pasaje! Dice que Dios compara al pecado de rebeldía con la adivinación, brujería y hechicería. Gálatas 5:20 menciona la palabra “hechicerías” como una obra de la carne inicialmente. El diablo es el padre de la rebeldía y nuestro mundo (y lamentablemente la misma iglesia) está infectado a causa de la rebelión. En el hogar hay rebeldía, en la iglesia rebeldía contra las autoridades espirituales, en la sociedad rebeldía por no cumplir las leyes del tránsito, etc.

El creyente debe trabajar para extirpar y eliminar completamente de su vida toda tendencia hacia la rebeldía. Esto se logra con la obediencia a la Palabra de Dios en el poder del Espíritu Santo. Una persona rebelde, aunque diga que es “cristiana” y vaya a la iglesia, es una persona totalmente influenciada por el diablo, y por lo tanto carente de toda autoridad espiritual.

3. VIDA SEXUAL ANORMAL

Hebreos 13:4 “Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.”

La vida sexual normal es aquella que se disfruta con libertad y respeto en el marco de la vida matrimonial. La pureza sexual, que se origina por vivir en santidad, nos provee autoridad espiritual. Las tentaciones de hoy día son muchas tanto para el soltero como para el casado. Por eso, tengamos cuidado de lo que vemos en el cine, TV, Internet, lo que miran y codician nuestros ojos, lo que piensa la mente, etc.

4. PARTICIPAR EN EL OCULTISMO

Deuteronomio 18:10-12  “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas…”

Podemos participar aún en forma indirecta en el ocultismo, mirando programas donde se hace invocación a los demonios, hablan con los muertos, pronostican la suerte o dan el horóscopo. Podemos infectarnos sólo por querer “curiosear” un programa de TV, un libro o mirar algo en la Internet. Si hacemos esto, no sólo nos estamos contaminando nosotros, sino también estamos perjudicando al resto de la familia. ¡Cuidado!

5. MAL USO DE LA LENGUA (la forma de hablar)

Proverbios 18:21  “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.”

Proverbios 13:3 “El que guarda su boca guarda su alma; mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad.”

Hablar mal, no significa solamente “decir malas palabras o insultar”. Hablamos mal cuando criticamos, calumniamos, acusamos a otros, chismeamos, mentimos, decimos “medias verdades”, nos quejamos, decimos palabras fuera de lugar, hirientes o nos lamentamos todo el tiempo. El lenguaje del cristiano lleno del Espíritu Santo está reflejado en Efesios 5:18-20.

6. EL TEMOR

1 Juan 4:18 dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor (de Dios) echar fuera el temor. De donde el que teme no ha sido perfeccionado en el amor.”

Vivimos en un mundo lleno de temores, pero como cristianos podemos aprender a vivir diferente. Muchos viven atados a espíritus de temor a la muerte, hacer viajes, temor a contraer enfermedades incurables, temor a la oscuridad, la noche, etc. El temor es paralizante y atormenta.

7. FALTA DE PERDÓN

Mateo 18:34 “Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que debía.”

Si leemos detenidamente a partir del versículo 23, nos daremos cuenta que Jesús está hablando acerca del peligro de no perdonar a otros. El Señor en este pasaje es una figura de nuestro Dios, quien nos perdonó todos los pecados que cometimos contra El cuándo vinimos a Cristo. Una vez perdonados, el Señor anhela que aprendamos a perdonar a todos aquellos que nos han traicionado, calumniado, abandonado, engañado, etc. Perdonar no es un sentimiento, sino una decisión. Cuando no perdonamos, dice el pasaje, damos lugar al enemigo y somos “entregados a los verdugos”. El verdugo es una figura del diablo, que viene para hurtar, matar y destruir (Juan 10:10ª)

8. CUADROS, DECORADOS, ESTATUAS CON SÍMBOLOS PAGANOS

Josué 6:18 dice: “Pero vosotros guardaros del anatema, ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis.”

La palabra “anatema” significa “maldito, maldecido”. Dios había prohibido a Su pueblo a tener recuerdos o símbolos del paganismo en sus hogares y pertenencias, pues esos objetos prohibidos, maldecían a la persona y todo lo que le rodeaba. Esto, por cierto, continua vigente para nosotros hoy. Debemos tener cuidado con las antigüedades que tenemos en la casa ¿Sabemos cuál fue su origen? ¿Sabemos realmente lo que significan sus dibujos o diseño? Hoy pareciera estar de moda el comprar antigüedades mitológicas, de la antigua china, etc, para decorar nuestra casa o lugar de trabajo. Estar ciegos a estar realidad es dejar una gran puerta abierta para que entre el enemigo y nos haga daño.

9. TATUAJES Y MARCAS EN EL CUERPO

Levítico 19:28 dice: “Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová.”

Cada vez hay más personas que se hacen tatuajes para “estar a la moda”. Por todos lados vemos a los jóvenes y no tan jóvenes tatuarse distintas partes del cuerpo como señal de “algo lindo”. Existen tatuajes con figuras horribles y otros con dibujos “inofensivos”, como ser una flor, un nombre, etc. Cualquiera sea la figura del tatuaje, el Señor prohibió terminantemente a Su Pueblo hacerse tatuajes porque esto lo hacían las tribus paganas, para adorar a sus ídolos. Esta es una terrible puerta abierta “moderna” para la entrada de toda fuerza del mal.

Ahora bien, ¿Cómo podemos hacer para cerrar las puertas y no darle más lugar al diablo en nuestras vidas?

1. Oremos al Señor para que podamos ir a la raíz de nuestro problema.

Quizás usted hasta este momento no sabía que había dejado una o varias puertas abiertas, para la entrada de toda influencia maligna en su vida. Pídale al Espíritu Santo que le recuerde cuales son las puertas de entrada en su propia vida.

2. Una vez hecho lo anterior, renuncie y confiese esas puertas abiertas como un pecado delante de Dios. Recuerde que para romper las ligaduras y ataduras del enemigo debemos comenzar por el genuino arrepentimiento (1 Timoteo 2:25-26). Arrepentimiento significa sentir profundo dolor por haber desobedecido a Dios.

3. No vuelva a repetir el pecado, para nunca más darle lugar al diablo, para nunca más vivir bajo la autoridad del maligno.

4. Viva cada día de su vida, sometido a Dios, y automáticamente la práctica continua de una vida de obediencia le dará la autoridad del Espíritu Santo para poder vencer a toda fuerza del mal… ¡y nada lo dañara!

Con el tema que estamos compartiendo, lamentablemente hay muchos que no están muy de acuerdo. Permítame decirle una cosa: El hecho de que yo no esté de acuerdo con algo que está en la Biblia, no significa que yo no pague las consecuencias por no practicarlas. Muchas personas están sinceramente equivocadas al decir que este tema no es para los creyentes.

En Isaías 52:2 Dios le dice a Jerusalén, la ciudad santa de Dios: “Sacúdete el polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.”

Jesús le habla a una hija, pero a una hija cautiva. Esto nos enseña que podemos ser hijos de Dios pero todavía permanecer cautivos, por darle lugar en nuestras vidas al enemigo.

En Mateo 16:23, Jesús le dijo a Pedro, discípulo amado, quien luego sería una futura columna de la iglesia de Cristo (Gálatas 2:9): “pero el, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.”

¡Jesús mismo le dijo a Pedro que era satanás! ¿Puede entender esto? Jesús vio que Pedro, al opinar bajo la óptica carnal, le había dado lugar al enemigo en su vida. Por eso lo reprendió con autoridad. Pedro había perdido su posición espiritual de autoridad sobre el enemigo al darle lugar; fue por eso que el enemigo ganó autoridad sobre la vida de Pedro.

En Hechos 5:1-11 la Biblia relata la historia de Ananías y Safira, un matrimonio que pretendió engañar a las autoridades espirituales, a los hermanos de la congregación, pero se olvidaron que es imposible engañar a Dios. Dice el versículo 3: “Y dijo Pedro: Ananías, ¿Por qué llenó satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?”

Pedro, aquí confrontó a Ananías y si usted leyó bien el pasaje, le dijo que “satanás había llenado su corazón”. ¿Era creyente Ananías? Por lo que leemos, sí, era una familia que se congregaba regularmente y que traía las ofrendas y diezmos al Señor pero por haberle dado lugar al diablo y dejar puertas abiertas, sucedió lo que sucedió: Terminaron muertos.

No tenga ninguna duda: El diablo no respeta a nadie, por más que se diga “creyente” o “cristiano”, que tenga dones o ministerios. Cuando él, merodeando alrededor del creyente, vea que alguien le da lugar abriendo la puerta, ¡Él se introducirá y causará destrucción!

Por otro lado, que glorioso es saber que si permanecemos sometidos a Dios, obedeciendo la Palabra del Señor, en el poder del Espíritu Santo, tendremos total autoridad otorgada por Dios para vencer al enemigo y para que no pueda hacernos daño. ¡Sólo viviendo sometidos a Dios y con la autoridad de Cristo tenemos protección y libertad total! Juan 8:36 dice: “Así que, si el Hijo (Jesucristo) os libertare, seréis verdaderamente libres.”

¡Aprendamos a vivir con la autoridad espiritual que tenemos en Cristo Jesús, sin darle lugar a diablo, y viviremos verdaderamente libres en Cristo! ¡Esa es nuestra herencia espiritual!

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