Por Ritchie Pugliese

Una vez leí una frase que impactó para siempre mi vida cristiana. Ella decía así: “En la vida cristiana hay problemas desafiantes, pero también recursos inagotables” ¡Qué gran verdad! Como hijos de Dios, tenemos a nuestro alcance recursos inagotables celestiales para vivir una vida cristiana poderosa y victoriosa.

Para poder comprender y experimentar todo lo que Dios ha preparado para nosotros, sus hijos, debemos comenzar a ver algo muy importante que ha sucedido en el principio mismo de nuestro andar cristiano, cuando recibimos a Cristo en el corazón y él se transformó en nuestro Gran Salvador.

EFESIOS 1:13-14 dice: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de Su gloria”

Hay un recurso inagotable y poderoso que comienza a manifestarse en nuestras vidas desde el mismo momento que nos convertimos a Cristo: La presencia del Espíritu Santo.

Para poder entender todo lo que esto significa e implica para nuestra vida cristiana, debemos prestar mucha atención a una pequeña palabra: “Arras”. La Biblia habla de las Arras del Espíritu Santo ¿Cuál es el significado de la palabra “Arras”?

Esta palabra es un término muy utilizado en la compra y venta de bienes raíces y se la define así: “Es una suma de dinero llamada seña o señal que el comprador da para confirmar su deseo de adquirir una propiedad determinada; para garantizar su interés en comprarla, y es dada a cuenta de la suma total de la operación, para que no haya posibilidad de arrepentimiento una vez iniciado el trámite”

Cuando una persona quiere comprar una propiedad, lo primero que debe hacer es dejar una suma de dinero en concepto de seña o señal para garantizar su interés. Después de eso, se iniciarán los trámites y una vez aprobado todo pagara el resto del dinero (si obtiene un crédito, el banco le da todo el dinero, con la consigna que el comprador luego devuelva ese dinero pagando una cuota mensual con intereses por varios años).

En sentido espiritual, las arras del Espíritu Santo son la seña o señal que Cristo ha pagado por nosotros al ir a la cruz del calvario y que nosotros la recibimos cuando nacemos de nuevo. Este es el primer paso de la vida cristiana, en el cual el nuevo creyente empieza a transitar por el sendero que lo guiará a introducirse en el Río de Dios.

Todo esto es maravilloso, pero aún hay mucho más. El pasaje bíblico recién leído habla también del “Espíritu Santo de la promesa” (que también aparece en otros pasajes: Mateo 3:11; Marcos 1:8 y Hechos 1:5). La palabra “promesa”, deriva del término “prometer” que significa una palabra que alguien da a otro acerca de algo que le dará. Ej.: El padre le promete al hijo: – Si hoy te portas bien en la casa de la abuela te compraré el juguete que te gusta –. La promesa no es inmediata, es algo por venir y que debe cumplirse.

En el pasaje de Efesios, la palabra “Arras” encierra también a la palabra “promesa”. ¿De cuál promesa estamos hablando?

Lo que la Biblia dice es que la palabra arras es una seña o señal que Dios nos ha dado al comienzo de nuestra vida cristiana, pero no es lo único que recibiremos durante nuestro caminar con Él, ¡Sino que hay mucho más que Dios nos quiere dar después!

¡Entonces aprendemos que las Arras no solo tienen que ver en cuanto al aspecto de la salvación sino también en cuanto a nuestra santificación y la vida abundante en Cristo!

Tener en nuestras vidas las arras o señal del Espíritu va mucho más allá de recibir la salvación personal.

Veremos a continuación las implicancias post-conversión que tienen las arras del Espíritu de Dios y descubriremos lo hermoso que El Señor nos quiere dar:

1) Las Arras del Espíritu Santo en nosotros nos confirma que somos hijos verdaderos de Dios (Romanos 8:17).

2) El Señor nos ha dado las Arras de su Espíritu en nuestro interior como garantía de que Él cumplirá su preciosa voluntad en nosotros. ¿Cuál es su voluntad en cuanto al Espíritu Santo para nosotros?: Que recibamos la promesa del Padre (Hechos 1:4), es decir, el bautismo en el Espíritu Santo.

3) Cuando nos convertimos al Señor, Él por su Gracia nos dio de su Espíritu Santo a cuenta, es decir, nos dio una parte de todo lo demás que nos dará para que vivamos una vida de poder y en el Río de Dios.

4) Dios, al darnos una promesa en su Palabra, será fiel en cumplirla. Eso significa que Él no se arrepentirá de habernos comprado con la Sangre de Cristo. Él no es como nosotros que prometemos algo y luego no lo cumplimos. ¡Él sí que es muy fiel! (Números 23:19)

¿Se va dando cuenta del profundo significado que tiene la palabra “Arras”? ¿Se ha dado cuenta del gran recurso que tenemos por ser hijos e hijas del Dios Altísimo?

Las Arras del Espíritu Santo aparte de confirmarnos que somos hijos de Dios nos garantizan que seremos revestidos de Su Santo Poder para vivir una vida santa y victoriosa.

La palabra Arras o señal ha sido registrada en la Biblia para enseñarnos la diferencia entre lo que es tener al Espíritu Santo EN nosotros y SOBRE nosotros.

Cuando nos convertimos a Dios, a través de la obra de Jesucristo en la cruz del calvario, recibimos las arras del Espíritu Santo… pero allí no terminó todo… Jesucristo mismo prometió a sus discípulos que serían bautizados con el Espíritu Santo y les daría una vida de poder. Esa promesa sigue vigente para nosotros hoy (Hechos 2:39).

El Espíritu Santo entra en nosotros en el momento de la conversión y viene sobre nosotros cuando recibimos la Unción de lo Alto. Por eso, las arras del Espíritu además de asegurarnos la salvación nos anticipan lo hermoso que vendrá: Recibir el bautismo en el Espíritu Santo, prometido por el mismo Señor Jesucristo en Hechos 1:5 y vivir sumergido en el Río de Dios.

Dios no se contenta con que sus hijos tengan solo al Espíritu en su interior; Él desea también que los ríos de aguas vivas desborden y nos inunden de tal manera que vivamos una vida de poder y autoridad.

El poder del Espíritu Santo está disponible para todo aquél que lo busque. La invitación del Señor en esta hora es: “El que tiene sed, beba” (Juan 7:37) ¿Quiere usted beber más del Espíritu Santo? La invitación de Dios es que usted venga a las Aguas refrescantes para que viva toda su vida Cristiana dentro del Río de Dios. ¡Cuando eso suceda, allí experimentará gran bendición!

Una sugerencia para terminar

Busca allí donde te encuentres, en tu casa o en un lugar a solas, más de Dios. Dile con tus palabras al Señor que estás sediento y que necesitas ser saciado de la presencia del Espíritu Santo. Empieza a alabar y adorar a Dios y recibe por fe, más de Él. No te apures, invierte un buen tiempo en quietud y contemplación del Señor esperando que Él se manifieste para experimentar su gloriosa e íntima comunión.

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