Por Ritchie Pugliese

Dentro del pueblo de Dios existe mucha controversia con el tema de la prosperidad y estoy seguro que se debe principalmente a una falta de entendimiento de lo que Dios dice en Su Palabra.

Muchas veces a pesar de ser cristianos de años, mantenemos o sostenemos patrones o ideas propias que no coinciden con el sentir de las Sagradas Escrituras, por eso no hay nada mejor que ver lo que dice la poderosa Palabra de Dios.

Según la Biblia existen dos clases de prosperidad y voy a detallarla para que luego decidamos cuál queremos que se manifieste en nuestras vidas.

1. LA PROSPERIDAD DEL MUNDO O DE LA SOCIEDAD SIN CRISTO

La Biblia claramente nos habla y advierte contra este tipo de prosperidad. El problema es que muchos cristianos sinceros tomaron esta advertencia como una indicación de que para ser buen cristiano había que abrazar la pobreza.

La prosperidad de este mundo tiene las siguientes características: Retener, acumular, avaricia, obtener riqueza a cualquier precio. Está enfocada en la persona. Esta es una prosperidad egoísta y vana. Es orgullosa como dice Salmo 30:6: “En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido,” y se cree que se obtiene por sagacidad, habilidad y conocimiento humano.

La Biblia llama a esta clase de prosperidad “la prosperidad de los impíos” (Salmo 73:3);”Y la prosperidad de los necios los echará a perder;” Proverbios 1:32. La prosperidad de este mundo es una prosperidad incierta y frágil, que hoy se tiene pero mañana puede desaparecer repentinamente.

1 Timoteo 6:17 dice: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas,”

Job 15:21 dice: “En la prosperidad el asolador vendrá sobre él.”

Job 30:15 dice: “… mi prosperidad pasó como nube.”

Job 15:29 dice: “No prosperará, ni durarán sus riquezas,”

La prosperidad de este mundo se obtiene en muchos casos ilegítimamente. La prosperidad de este mundo es muchas veces deshonesta, sucia, tramposa.

Proverbios 7:8 dice: “Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica; Adondequiera que se vuelve, halla prosperidad.”

Job 12:6 dice: “Prosperan las tiendas de los ladrones,”

Daniel 8:24 dice: “causará grandes ruinas, y prosperará”

La prosperidad del mundo no tiene problemas en perjudicar a otros para obtener prosperidad para sí mismo, aunque sea robando, sobornando, asesinando o arruinando a los demás, entre otras cosas, las cuales por cierto son desagradables a los ojos de Dios.

2. LA PROSPERIDAD QUE PROVIENE DE DIOS

  • La prosperidad de Dios tiene una perspectiva celestial y eternal. Es una prosperidad con propósito divino.

En Mateo 6:19-20 leemos: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.”

La prosperidad de Dios tiene como fuente principal a Dios, pues ella proviene y se recibe sobrenaturalmente de Dios

Deuteronomio 8:18 dice: “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.”

  • La prosperidad de Dios está enfocada en el Reino de Dios y no es egoísta. Se complace en dar.

Jesús dijo en Lucas 6:38: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.”

2 Corintios 8:14 dice:” sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad,”

  • La prosperidad de Dios además de suplir las necesidades de su Reino, satisface al creyente en Cristo.

1 Timoteo 6:17 dice: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.”

Me imagino con cuál clase de prosperidad usted se queda, al compararlas una con la otra, pero permítame agregar algo más acerca de la prosperidad que proviene de Dios:

  • La prosperidad de Dios al ser sobrenatural realiza actos milagrosos, humanamente inexplicables. ¿A qué me refiero?

La prosperidad de Dios al ser milagrosa, origina lo que se conoce como transferencia de riquezas del pecador (el que no tiene a Cristo en su corazón y no es su hijo según Juan 1:12) al creyente en Cristo. ¿Qué es la transferencia de riquezas? Que Dios le quita las riquezas al pecador y se las entrega al justo, al redimido por la sangre de Jesucristo.

Eclesiastés 2:26 dice: “Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; más al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios.”

Isaías 23:17-18 dice: “Y acontecerá que al fin de los setenta años visitará Jehová a Tiro; y volverá a comerciar, y otra vez fornicará con todos los reinos del mundo sobre la faz de la tierra. Pero sus negocios y ganancias serán consagrados a Jehová; no se guardarán ni se atesorarán, porque sus ganancias serán para los que estuvieren delante de Jehová, para que coman hasta saciarse, y vistan espléndidamente.”

Proverbios 13:22 dice: “El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos; Pero la riqueza del pecador está guardada para el justo.”

¿Puede entender lo que estos pasajes dicen acerca de lo que les sucede a los que viven lejos de Dios y creen en la prosperidad de este mundo? Repasemos lo que dicen:

1. El pecador va a recoger y amontonar riquezas, pero no para el sino para darla al que agrada a Dios.

2. Los negocios y ganancias de los impíos serán consagrados al Señor y las ganancias de esos negocios no serán para ellos sino para los que estuvieren delante del Señor.

3. La riqueza que tiene el pecador está guardada, no para él sino para el justo que ama al Señor.

Ahora lea lo que les sucede a todos aquellos que entendemos y creemos que existe una prosperidad celestial, proveniente de Dios y dada por Dios:

A. Recibiremos las riquezas que el pecador recogió y amontonó;

B. Recibiremos las ganancias de los negocios del pecador;

C. Recibiremos la riqueza que el pecador tiene bien guardada.

¿Cómo se recibe la transferencia de riquezas?

Milagrosamente, por la mano de Dios, por la majestuosa intervención de Aquél que todo lo puede, ¡Nuestro Señor! ¿Puedes creerlo para tu vida, negocio, ministerio, en esta hora?

¿Te das cuenta la importancia de saber diferenciar la prosperidad que proviene del mundo sin Cristo de la prosperidad que proviene de nuestro Dios?

¡Por eso, este es el tiempo de agradar a Dios, estar delante de su presencia en una búsqueda de tener mayor intimidad con él y caminar en su justicia, amándole con todas nuestras fuerzas! ¡La fe en Dios trae su recompensa! (Hebreos 11:6) ¡Aleluya!

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