Recopilado por Ritchie Pugliese

2 Timoteo 1:8-9 dice:

“Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamo con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.”

El llamado a servir es considerado por Dios como un llamamiento santo. Todos podemos servir a Dios.

Dios nos rescató de las tinieblas para experimentar libertad de Cristo y para que posteriormente podamos extendernos, a fin de bendecir a otros con el llamado que nos ha dado.

1 Pedro 3:15 dice:

“sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa…”

Aquí leemos que debemos estar siempre preparados o listos para poder ministrar. Proverbios 24:27 dice: “Prepara tus labores fuera, y disponlas en tus campos, y después edificaras tu casa.”

La palabra hebrea “preparar” significa: estar listos, adaptados, entrenados. Para poder edificar un ministerio de bendición, primero tenemos que prepararnos. Sin la preparación adecuada, con nuestro llamado, no podremos servir con la bendición de Dios.

Aquellos que tenemos el llamado a servir a Dios, tenemos que prepararnos apropiadamente. Para eso es necesario:

1. Cooperar con el Espíritu Santo

2. Rendirnos al Espíritu Santo

La preparación para servir a Dios no es algo natural, sino espiritual.

En las manos del Gran Alfarero

La cooperación nuestra comienza cuando nos rendimos a Dios como si fuéramos vasijas de barro. Una vez hecho esto, seremos moldeados por el Gran Alfarero.

En Jeremías 18 está la figura del alfarero trabajando en la rueda para hacer una vasija. El trabajo del alfarero consiste en moldear el barro/arcilla. Para ser usados por Dios no debemos rebelarnos o pelearnos con Dios cuando él nos empieza a moldear. Isaías 45:9 dice: “¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡El tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra? ¿Qué haces?…”

En 2 Timoteo 2:20-21 leemos que en una casa hay utensilios o vasos, que pueden ser usados para honra o deshonra. Dios quiere que cada uno de nosotros seamos vasijas para honra. Para que esto suceda, debemos entender como nos prepara el Señor.

Cómo nos prepara el Señor para utilizarnos posteriormente:

A continuación veremos diez pasos que el alfarero hace con el barro/arcilla, para poder entender lo que Dios, el Alfarero celestial, hace con nosotros, sus vasijas de barro:

PASO # 1: EL BARRO/ARCILLA DEBE SER REMOVIDO DE LA TIERRA

Esto representa cuando nos convertimos a Cristo y fuimos rescatados del reino de tinieblas.

PASO # 2: EL BARRO/ARCILLA DEBE SER SEPARADO DE LO QUE NO ES BARRO O ARCILLA.

Esta separación significa que cuando vinimos a Cristo ya no tuvimos más contacto con amistades del mundo, pues la luz no tiene amistad con las tinieblas. Nos separamos de todo aquello que podía alejarnos de Dios.

PASO # 3: EL BARRO/ARCILLA ES LAVADO         

Este lavamiento viene por la Palabra de Dios. Cuando nos convertimos empezamos a ser alimentados con la leche espiritual no adulterada.

PASO # 4: EL BARRO/ARCILLA ES REMOJADO EN AGUA

Esto representa para el creyente, el haber sido bautizado en agua.

PASO # 5: EL BARRO/ARCILLA ES FILTRADO/COLADO

Al principio de la vida cristiana todo marcha bien, pero de golpe y sin aviso comienzan a llegar las pruebas, problemas y dificultades. Muchos cristianos no avanzan más de este punto por no entender el trabajo del Alfarero celestial. Se confunden pensando que Dios es malo y los dejó abandonados cuando más lo necesitaban, etc. No pudieron avanzar más de este paso. Su llamado quedo abortado…otros en cambio siguen…

PASO # 6: EL BARRO/ARCILLA ES EXAMINADO CON UNA FINA AGUJA O ALAMBRE PARA VER SI TIENE BURBUJAS

El alfarero aquí se fija que la masa no tenga burbujas de aire y si esta ya lista. ¿Lista para que? Para el paso siguiente:

PASO # 7: EL BARRO/ARCILLA ES CENTRADA SOBRE LA RUEDA DEL ALFARERO

El centro de la rueda del alfarero representa el centro de la voluntad de Dios. Si llegamos a este punto es porque estamos precisamente en el centro de la perfecta voluntad de Dios.

PASO # 8: EL BARRO/ARCILLA ES ESTIRADA, APRETADA, AMASADA.

El alfarero toma la “masa” y la estira de un lado al otro en todas las direcciones. Es un proceso donde la masa es sacudida por todas partes.

PASO # 9: EL BARRO/ARCILLA ES MOLDEADA, SE LE DA FORMA

El proceso es doloroso para la “masa” pero va tomando la forma que quiere el alfarero. Muchos se ponen contentos en este punto pensando que ya están listos para servir a Dios, cuando en realidad falta algo…

PASO # 10: EL BARRO/ARCILLA MOLDEADA EN FORMA DE VASIJA ES COLOCADA EN UN ESTANTE Y DEJADA POR EL ALFARERO PARA QUE SE ENDUREZCA.

Muchos creen, en este punto, que Dios se retiró de sus vidas, los ha abandonado, pero no es así. El alfarero nos pone en el estante “a hacer banco”, no porque está enojado o nos ha olvidado sino para que seamos más fuertes espiritualmente.

Se cuenta un sueño que tuvo una persona, en la cual veía al Señor frente a tres creyentes de rodillas. El Señor se acercó al primero y le dio un fuerte y amoroso abrazo, luego buscó al segundo y le tocó el hombro, luego fue al tercero y sólo lo miró. Entonces, la persona que soñaba le dijo: Señor, ¿Por qué al último ni lo tocaste? El Señor le dijo: – Porque era el más fuerte de todos -.

Cuando el Señor nos ponga “en el estante”, gocémonos pues eso significa que Él nos quiere hacer fuertes espiritualmente y además quiere que le demostremos nuestra fortaleza espiritual.

PASO # 11: LA VASIJA ES PUESTA EN EL HORNO

Ahora llega el tiempo del horno de fuego. Esto Dios lo permite para probar nuestra resistencia. Isaías 43:2 dice: “cuando pases por el fuego…”, no dice “si alguna vez pasas por el fuego”. Todos debemos pasar por el “horno de fuego”, tarde o temprano, para que Dios conozca nuestro nivel de resistencia.

PASO # 12: LA VASIJA ESTA LISTA PARA SER USADA POR EL ALFARERO

Todos quisiéramos que luego de estos 12 pasos ya estuviésemos listos para servir a Dios, pero el proceso de pruebas seguirá. Dios querrá probar y asegurarse si somos aptos para que él nos confíe un ministerio de mayor alcance en todo sentido.

Dios busca personas en las cuales pueda confiar. Tenemos que permitir que Dios trabaje en nosotros todo lo que sea necesario a fin de ser calificados por El cómo personas confiables. Dios nunca le confía un ministerio de peso espiritual a nadie que no sea confiable. Es por eso que se necesita ser probado primero.

Es interesante destacar que Jesús, durante los tres años de ministerio, sólo invirtió con la gente o multitud 34 días. El resto del tiempo, lo utilizó y dedicó a sus discípulos. ¿Para que? Para formarlos bien, para que fueran verdaderos líderes de la iglesia en el futuro. Ocupar alguna posición de liderazgo en la iglesia es una gran responsabilidad, por eso debemos ser preparados totalmente. Sin verdadero liderazgo espiritual, la gente cae en el pecado. El liderazgo es vital en el Cuerpo de Cristo.

Cuando leemos Jueces 2:10-13 vemos que ya había muerto el liderazgo bajo “el manto” de Moisés, por consecuencia había una gran decadencia espiritual. En el v.16 leemos que al no haber un liderazgo espiritual, la gente caía en la idolatría. La dirección espiritual adecuada cambia el destino de la iglesia.

Nuestra tarea como líderes es iluminar, dar luz. La palabra “líder” en el hebreo significa “traer luz”. El Señor no puede confiar un ministerio a una persona que no haya aprendido a hacer algo importante primero:

Mateo 4:21 dice:

“Pasando de allí, vio a otros dos hermanos. Jacob hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre que remendaban sus redes; y los llamó”

Aquí hay un principio espiritual:

1) Remendar las redes;

2) Pescar.

Si soy llamado por Dios seré puesto en el proceso del alfarero. Cuando aprobamos eso, el Señor empezará a confiar en nosotros y nos enviará a reparar las redes, es decir, restaurar vidas rotas.

Como reparar las redes espirituales/vidas rotas espiritualmente:

1. Reconocer la habilidad que Dios les ha dado y que ellos sepan que la tienen.

No tenemos que enfocarnos en lo negativo sino en sus virtudes. Debemos sacarlos del valle y llevarlos al monte.

2. Desafiarlos a desarrollar la habilidad que Dios les ha dado.

3. Animarles en tiempos de debilidad. Errar es parte del proceso de aprendizaje.

4. Mostrarles confianza y darles la oportunidad de desarrollarse.

5. Orar por ellos para que se impregnen con la visión de Dios y tengan una visión de Reino.          

6. No dejarlos hasta que estén corriendo en la carrera espiritual, no sólo caminando.

¡Entra en el enlace de abajo para seguir leyendo acerca del llamado para servir al Señor!:

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