Por Ritchie Pugliese

Juan 8:57-59 dice:“Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.”

¿Qué significa decir que Dios es “Yo soy”?

Dios se reveló por primera vez como “Yo soy” en Éxodo 3 cuando llamó a Moisés en medio de la zarza ardiente. Cuando Moisés le preguntó que le iba a decir al pueblo sobre el Dios con el que había hablado, Dios le dijo Yo soy el que soy.

Lo que Dios le estaba diciendo era: Yo soy quien soy, soy el mismo Dios de siempre y para siempre. La expresión “Yo soy” es que Dios es, no que fue o será. Él no está limitado por el tiempo ni por el espacio. Él siempre está.

En Apocalipsis 1:8 leemos: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.”

Esta fue nueva forma de revelación de Dios para su pueblo.

En el hebreo, el nombre de pacto de Dios era Yahweh (Jehová) es, una forma del verbo yo soy. En el libro de Éxodo Dios reveló su nombre de pacto como Yahweh, es decir: Yo soy.

Yo soy tu sanador (Yahweh-Rapha en Éxodo 15:26)

Yo soy tu proveedor (Yahweh-Jaira en Génesis 22:14)

Yo soy tu justicia (Yahweh-Tsidkenu en Jeremías 23:6)

Yo soy tu victoria (Yahweh-Nissi en Éxodo 17:9-15)

Yo soy tu paz y bienestar (Yahweh-Shalom en Jueces 6:24)

Yo soy tu pastor (Yahweh-Rohi en Salmos 23:1)

Al decir esto es como que él nos está dando un papel para llenar donde está nuestra necesidad: Él dice yo soy tu sanador porque nuestra necesidad es de sanidad, etc.

Los nombres de Dios son la expresión de su carácter, capacidad y voluntad de lo que quiere hacer por nosotros.

Su nombre es la base para nuestra fe. En Isaías 50:10 leemos: “¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.”

Dios nos quiere que nosotros honremos su nombre. En Filipenses 2:10 leemos: “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;…”

En Hechos 3:16 también leemos: “Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste está completa sanidad en presencia de todos vosotros.”

En Mateo 6:9 en el padre nuestro dice: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.”

Volviendo al pasaje inicial de Juan 8, Jesús lo que está diciendo es que él es Yahweh, “Yo soy” y esto lo dijo en varias oportunidades:   

Yo soy el pan de vida (Juan 6:35,48, 51) o la fuente de la fuerza y la salud.

Yo soy la luz (Juan 8:12) o el que trae liberación de la oscuridad.

Yo soy la puerta de las ovejas (Juan 10:7,9) o el refugio en tiempos de peligro.

Yo soy el buen pastor (Juan 10:11, 14) o el que da su vida para librarnos del enemigo y dirigir nuestros pasos hacia la bendición.

Yo soy la resurrección y la vida (Juan 11:25) o el que da vida eterna y abundante y el que da vida otra vez a lo que está muerto.

Yo soy el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6) o el acceso para tener una relación con Dios y experimentar su paz.

Yo soy la vida verdadera (Juan 15:1,5) o el que nos une con él para que florezcamos y llevemos fruto.

En Juan 6 Jesús alimentó a cinco mil varones (más las mujeres y los niños) y se manifestó como el pan de vida (v.35). Se manifestó como Yahweh-Jaira.

En Lucas 8:43 vemos a la mujer con flujo de sangre por más de doce años que fue sanada por Jesús. Se manifestó como Yahweh-Rapha.

En Lucas 13:10-17 había una mujer encorvada con un espíritu de enfermedad desde hacía dieciocho años que fue liberada por Jesús. Se manifestó como Yahweh-Nissi, el Dios que te da la victoria sobre el enemigo.

En Juan 8:1-11 la mujer que fue encontrada en el mismo acto de adulterio merecía el castigo de lapidación pero Jesús se manifestó a ella como Yahweh- Rophi, el buen pastor (Juan 10:14) que tiene misericordia y brinda una nueva oportunidad.

Más adelante en las epístolas leemos en Romanos 8:32El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” ¡Nuestras cosas son provistas por el gran Yo soy!

Dios por amor a nosotros, como dice Juan 3:16, dio a su Hijo Jesús, nombre que significa “Salvador”. ¡Dios envió a Jesús para salvarnos de este mundo malo presente y garantizarnos un futuro en su presencia por siempre!

¡Nuestro Dios es el gran Yo soy, como lo vemos revelado desde el Antiguo Testamento y confirmado en la vida de Jesús en el Nuevo Testamento! ¡Él es el gran Yo soy que siempre está a nuestro lado para ayudarnos y suplir nuestra necesidad, hoy y siempre! ¡Aleluya!

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