Recopilado por Ritchie Pugliese

El tema de la voluntad de Dios ha sido y es para muchos cristianos un verdadero problema. Por uno  y otro lado se escuchan diferentes opiniones que nos impiden tener un patrón bíblico acerca de lo que es realmente la voluntad de Dios.

Para comenzar debemos entender que existen dos aspectos de la voluntad de Dios que se necesitan reconocer. Uno tiene que ver con la voluntad soberana de Dios y la otra con la voluntad permitida de Dios.

La voluntad SOBERANA de Dios

a) La voluntad objetiva – Lo que Dios decreta –

La palabra griega “thelema” para voluntad significa “una determinación, elección, decreto, especialmente un decreto de un rey enviado por un mensajero”

Es objetiva, es deseada, que uno anhela que suceda (Mateo 6:10; 26:42)

Es una voluntad que trae su acción, comprometida a lo que se ha deseado hacer (Efesios 1:5, 9, 11; Juan 5:30; 4:34; Mateo 16:18).

Es una voluntad que anhela que suceda por la acción de otros o a quien se le haya asignado la tarea (Efesios 1:1; 2 Pedro 1:21; 1 Juan 2:17).

La soberana voluntad de Dios es aquella que está sobre y arriba de toda la creación y sus criaturas. Su voluntad es absoluta. Nada ni nadie puede frustrar o violar esa voluntad.

El sentido, en el original griego, es la voluntad de uno que ha determinado que algo sea hecho, que lo que ha sido pensado ha sido hecho. (Lucas 12:47; Juan 5:30; Hebreos 10:10).

Las Sagradas Escrituras revelan que la voluntad de Dios está sobre y arriba de todo y su voluntad puede ser hecha en el cielo y en la tierra (Mateo 6:10).

En relación a los reinos de este mundo, El da los reinos a quien quiere (Daniel 4:17, 25, 32). En relación a la crucifixión de Cristo, la voluntad de Dios fue hecha por sobre todo a pesar del rol que tuvieron los judíos y gentiles. La mano de Dios y su consejo lo había determinado antes de que fuera hecha (Hechos 4:25-28; 2:23, 24; 3:18). Todo fue fundado en el conocimiento eterno de Dios y su consejo.

Jesucristo vino a hacer la voluntad de Dios y el perfectamente la cumplió como el Hijo del Dios eterno (Juan 5:30; Lucas 22:42; Juan 6:38; Mateo 26:42; Hebreos 10:10). 

b) La voluntad subjetiva  – Lo que Dios desea –

La Palabra griega “boulema”  significa “un diseño deliberado que se ha propuesto hacer”. El sentido aquí es que es algo deseado. Dios no desea que ninguno se pierda ni nadie perezca (2 Pedro  3:9; Mateo 18:14).

No es el intenso y deliberado designio de Dios que la gente perezca (Juan 3:16). El deliberadamente diseñó y tuvo el propósito de que los herederos de su promesa crean su Palabra, para que el pudiera ayudarlos en su fe (Hebreos 6:17).

La voluntad PERMITIDA de Dios

Las Escrituras revelan que también existen niveles de la voluntad de Dios (Romanos 12:1-2). Estas son:

a)            La voluntad perfecta de Dios

b)            La voluntad permisiva de Dios

El principio es ilustrado claramente en Mateo 19:3-9 con el tema del divorcio. El divorcio nunca fue la voluntad perfecta de Dios. Dios lo permitió por una razón: la dureza del corazón del hombre.

En el comienzo la perfecta voluntad de Dios fue crear al matrimonio para que sea bendecido. Luego de la caída sobrevino la destrucción matrimonial. Entonces, posteriormente comenzó a obrar la voluntad permitida de Dios que fue el permitir el divorcio debido a la dureza del corazón (Deuteronomio 24).

Veamos a continuación algunos acontecimientos bíblicos que revelas los dos niveles de la voluntad de Dios:

1) Los dos hijos de Abraham, Ismael e Isaac (Génesis 16; 21, Gálatas 3, Hebreos 6:12-17). Ismael no era la voluntad perfecta de Dios, aun así, Dios permitió su nacimiento. Dios podría haber cerrado la matriz e impedir el nacimiento.  El libro de Gálatas muestra que estos dos hijos representan dos pactos. El pacto de la ley y el nuevo pacto. Dios permitió el pacto de la ley. No era su perfecta voluntad. Era producto de la carne, las obras, del hombre. Isaac era la perfecta voluntad de Dios, aunque Dios bendijo a Ismael.

2) Israel errante en el desierto por 40 años. No era la perfecta voluntad de Dios. Fue un período de transición. Dios alteró su propósito (Números 13-14; Hebreos 3-4). La incredulidad originó que la promesa fuera pospuesta o postergada para la otra generación.

3) El Pacto Mosaico y el Nuevo Pacto (Éxodo 19:1-6). El sacerdocio de la nación. Dios permitió el sacerdocio de una tribu cuando su perfecta voluntad era el sacerdocio de Melquisedec.

4) Balaam y la voluntad de Dios evidencia esto.  La perfecta voluntad de Dios era que no fuera, pero Dios permitió que al siguiente día sea dada la palabra profética (Números 22-24).

5) El sacerdocio de Melquisedec era la perfecta voluntad de Dios. Dios permitió el sacerdocio aarónico para ilustrar la misma verdad (Hebreos 5-7; Éxodo 19:1-6).

6) La caída del hombre en el pecado, deformando la imagen de Dios en él, no era la perfecta voluntad de Dios, pero Dios la permitió. De otra manera Dios sería el originador del pecado (Romanos 8:26-28).

7) Era la perfecta voluntad de Dios que Jonás fuera a Nínive. Dios permitió que el gran pez se lo tragara hasta devolverlo al nivel  de la perfecta voluntad de Dios nuevamente. Esto sucedió en tres días.

8) Era la voluntad de Dios que Pablo fuera a Roma (Hechos 27-28). Pablo sabía que eso sucedería. Dios estaba sobre todo. La voluntad del dueño del barco fue manifestada y no fue la voluntad de Dios para Pablo que el barco naufragara. Pablo fue “atrapado” por la voluntad de un hombre, pero Dios permitió todo y Su nombre fue glorificado en la Isla de Malta.

9) Como antes dijimos, el divorcio nunca fue la perfecta voluntad de Dios. Él lo permitió por la dureza de sus corazones (Mateo 19:3-8).

10) El Rey Saúl no fue la perfecta voluntad de Dios. Dios le permitió a Israel tener un rey como las demás naciones. David fue la voluntad perfecta de Dios, a Su manera y en Su tiempo. Fue la voluntad de Dios que Israel tuviera un rey (Génesis 17) pero no en el tiempo de Dios.

11) Dios ha permitido las denominaciones en la Iglesia a través de los tiempos. El las permitió pero para que su iglesia se levante al nivel de su perfecta voluntad, deberían eliminarse.

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