¿QUÉ ES EL ESPÍRITU DE MAMÓN EN LA BIBLIA?

¿QUÉ ES EL ESPÍRITU DE MAMÓN EN LA BIBLIA?

Para operar con la unción de riqueza de un modo eficaz es necesario comprender una frase clave del Nuevo Testamento mencionada por Jesús. En Mateo 6:24 leemos: “Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas”.

A simple vista el pasaje parece decir que tenemos dos opciones: servir a Dios o servir a las riquezas. Siempre que Dios ha creado algo para la bendición de su pueblo, el enemigo también ha ideado de forma paralela una estrategia opositora a fin de impedir que dicha bendición llegue al cristiano.

Por años la iglesia ha creído entender este pasaje, llegando a la conclusión de que para ser cristiano uno tenía que ser pobre, pues no se puede servir a Dios y tener riquezas a la misma vez.

El enemigo, induciendo pensamientos erróneos en la mente de los cristianos, mezcló el significado pobreza y humildad como si fueran lo mismo. Por eso es común oír decir: “Esta gente vive en una casa humilde”, dando a entender que se trata de una casa pobre cuando, en realidad, La Biblia enseña que la humildad es un estado del corazón y no tiene nada que ver con la pobreza.

Lo que Jesús quiso decir claramente en este pasaje, es que no podemos servir a Dios, que es Espíritu y a la vez ser dominados por las riquezas. ¿Qué quiso decir aquí? Es interesante destacar que la palabra griega para “riqueza” es mamón. ¿Quién es mamón?

Mamón no es un término ni una cosa, sino un espíritu o personalidad maligna que opera detrás de las cosas materiales. Por lo tanto, la palabra Mamón no se refiere simplemente a la riqueza, sino a un espíritu maligno que pretende afectar a toda la humanidad, incluso al seguidor de Cristo.

Es por eso que entender lo que este espíritu puede hacer nos dará la clave para saber cómo actuar, a fin de cortarlo y erradicarlo en el nombre de Jesús, desatando el precioso plan de Dios sobre nuestras vidas.

Cuando estudiamos la historia de los Cananeos, los enemigos del pueblo de Dios en la tierra prometida, encontramos que el dios que los gobernaba era mamón. Por eso Dios le dijo a su pueblo antes de entrar en la tierra prometida: “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día" (Deuteronomio 8:18).

El Señor les dio esa promesa pues la misión que tenían que cumplir era transferir la riqueza de todos los habitantes de la región pagana cananea y trasladarla al domino de Dios y su reino.

Necestiamos entender que existen dos sistemas económicos en este mundo. Uno es el de Dios y el otro es el del diablo. Mamón gobierna en el sistema del enemigo. Este “dios” a través de las fuerzas diabólicas controla la administración, transferencia y distribución de la riqueza de ese sistema.

Por eso el pasaje de Mateo 6:24 es tan importante de entender. Lo que Jesús dijo es que no se puede servir a la misma vez a Dios y al espíritu diabólico de mamón. Mamón controla las finanzas de este mundo, especialmente en el asunto de la administración, transferencia y regulación de la riqueza. Mamón es un principado de las tinieblas tanto en el ámbito económico como en el religioso. Mamón está asociado con el sistema babilónico.

El espíritu de Mamón, a su vez, tiene varias ramas o brazos, y opera de diferentes maneras:

1. Materialismo: El espíritu de Mamón incita a la gente a vivir dependientes por completo de las riquezas, como si fueran lo más importante en la vida, y centrados solo en las posesiones materiales. Todo gira en torno a obtener y acumular más dinero y a la obtención de más cosas como medio para vivir felices.

Este espíritu opera principalmente entre aquellos que conocemos como gente rica, pudiente o de buena posición económica. La Biblia lo define bien en 1 Timoteo 6:10: “Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores”.

2. La búsqueda desesperada de la riqueza: Esta rama del espíritu de Mamón parece similar al materialismo, pero su alcance es totalmente diferente. Es la que seduce y convence a una persona en estado de pobreza o escasez financiera, a hacer lo que sea con el solo objeto de salir de su miseria y pasar al bando de los que han logrado cosas en la vida. Se lanzan a la búsqueda de un mejor destino sin importar el alto precio que conlleva como, por ejemplo, renunciar a los principios de integridad; decidir no diferenciar entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, lo legal y lo ilegal, lo santo y lo pecaminoso.

Esta rama del espíritu de Mamón es la que se ve más a menudo, pues en el mundo el porcentaje de personas que buscan salir de la escasez y la pobreza es mayor que el de aquellos que han alcanzado riquezas. La Biblia llama a esto codicia (ver Éxodo 20:17).

Durante nuestra experiencia ministerial en los Estados Unidos he visto a muchas personas cristianas y no cristianas, en especial de la comunidad inmigrante hispana, caer en la trampa. Se trasladan desde su tierra natal con el deseo de hacer realidad su sueño, que en muchos casos se transforma en una verdadera pesadilla.

Esta rama del espíritu de Mamón comienza a seducirlos sutilmente hasta que, cuando se dan cuenta, han perdido su relación con Dios, su vida matrimonial está desintegrada, e incluso de que han conseguido un mejor estatus económico, pero todas las demás relaciones importantes de sus vidas están quebradas y destruidas. No pueden disfrutar con gozo y alegría de lo que han conseguido.

Esto nos lleva a la conclusión de que pretender prosperar y añadir más de lo que uno ya tiene inicialmente no es malo en sí mismo, pero si no se tiene el equilibrio necesario que solo Dios puede dar, podemos ser atrapados por el espíritu de Mamón. Pretender salir de nuestra pobre condición financiera tampoco es malo en sí mismo al inicio, hasta puede ser visto una actitud heroica y sacrificial, pero si se realiza sin el equilibrio que solo el Espíritu Santo puede proporcionar, caeremos en la trampa.

3. El espíritu de pobreza: La tercera rama sutil del espíritu de Mamón es el espíritu de pobreza, asignado por el enemigo sobre personas, familias, pueblos, ciudades, estados, provincias y naciones, el cual solo puede ser anulado en el nombre de Jesús.

La prosperidad divina tiene un alcance multidimensional, no solo material. El Dr. Peter Wagner dice: “La prosperidad tiene cuatro facetas: prosperidad material, prosperidad espiritual, prosperidad física y prosperidad social”.

Por lo tanto, si la voluntad de Dios es la prosperidad, podemos deducir que la pobreza es la voluntad del diablo y, como consecuencia, existen espíritus inmundos de pobreza esparcidos por todo el mundo. La Biblia enseña que la pobreza es una maldición, no una bendición (ver Deuteronomio 28:48).

Para muchos cristianos piadosos este puede llegar a ser un concepto distinto a lo que imaginamos, pues muchos hemos leído historias de personas piadosas que vivieron en absoluta pobreza.

El enemigo ha entremezclado el espíritu de pobreza con el espíritu religioso. ¿Dónde tuvo su origen esta corriente errónea?

Al analizar la historia del cristianismo, vemos que alrededor del siglo IV de la Iglesia esta se alineó con el emperador Constantino, lo cual abrió una puerta diabólica que dio lugar a la entrada del pensamiento griego, dejando a un lado los patrones bíblicos hebreos que tenía desde su fundación.

Los griegos promovían la idea dualista del aspecto espiritual de la vida como superior al aspecto material de la misma. Esto llevó a la conclusión de que para ser espiritual uno debía ser pobre. Tal idea impulsó la creación posterior de los monasterios y los conventos durante la Edad Media, donde hombres y mujeres se “consagraban a Dios” haciendo votos de pobreza, castidad y obediencia. Esto, sin duda, creó un yugo satánico medieval religioso que se introdujo en la iglesia, el que permanece hasta nuestros días.

Es por eso que Dios ha empezado a mover las piezas del tablero espiritual para cambiar y renovar la mente del pueblo de Dios, a fin de que nos levantemos con la autoridad de Cristo para desterrar todo espíritu inmundo de pobreza y recibir la herencia bíblica de la bendición financiera.

El Espíritu Santo está restaurando en su Iglesia sus patrones originales, y parte de esta restauración consiste en erradicar de su Iglesia el espíritu de Mamón en sus varias manifestaciones.

El espíritu de Mamón es el causante de que la Iglesia no esté experimentando la transferencia de riquezas (ver Proverbios 13:22) ni cuente con el poder para producir bienes (ver Deuteronomio 8:18).

Es por eso que el Espíritu Santo está irrumpiendo hoy en su Iglesia para abrirnos los ojos y darnos a entender que este espíritu inmundo puede ser vencido, y que la unción de riqueza está disponible para ser derramada sobre aquellos que con un corazón puro y obediente estén dispuestos a cumplir el plan de Dios.

Tomado del libro: “La unción de riqueza” escrito por Ritchie Pugliese

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Publicado en: Artículos | Finanzas

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