¿QUÉ ES EL ANALFABETISMO BÍBLICO?

¿QUÉ ES EL ANALFABETISMO BÍBLICO?
¿Se está levantando una generación de cristianos que no conocen la Biblia?

En términos seculares el analfabetismo es la condición de “analfabeto”, una palabra de origen latino (analphabetus) que deriva a su vez del griego antiguo (analfabetos) que hace referencia a aquella persona que no sabe leer ni escribir. El término suele tener un uso extendido y se utiliza para nombrar a los individuos que son ignorantes y que carecen de los conocimientos más básicos en alguna disciplina.

Los términos seculares tomados del analfabetismo se pueden aplicar espiritualmente a una realidad que pareciera avanzar en gran parte de la iglesia de hoy. Por eso lo que queremos tratar en esta enseñanza es acerca del analfabetismo bíblico, lo cual se está expandiendo como una epidemia espiritual.

¿Qué es el analfabetismo bíblico? Lo podríamos definir como creyentes que, si bien tienen una Biblia al alcance de la mano, y escuchan predicaciones sobre la Palabra de Dios todos los fines de semana en la iglesia, carecen de la capacidad individual de aprender, entender y profundizar por si mismos los principios revelados en la Palabra de Dios. Ellos carecen del deseo e interés propio para leer, meditar y estudiar en las Sagradas Escrituras lo cual los conduce a ser ignorantes espirituales.

Hoy nos encontramos con cristianos que hablan mucho y bien de las experiencias espirituales que han tenido, a lo mejor conocen alguna que otra historia biblica, pero si se les preguntara las cosas básicas o fundamentales acerca de lo qué creen y por qué lo creen se verían en aprietos para responder. Hoy se vive y depende mucho de las palabras que otros nos dicen (lo cual en su contexto es bueno e importante) pero muy poco de lo que por nosotros mismos hemos investigado y descubierto de la Palabra de Dios.

Algunos pueden echarle la culpa a que los cristianos padecen de analfabetismo biblicos debido a los avances tecnológicos, en los cuales ya los creyentes no necesitan tener ni llevar a la iglesia una Biblia-libro en la mano, pues la pueden leer cómodamente desde sus aparatos electrónicos, lo cual les incapacita para tomar notas, subrayar pasajes de la Biblia entre otras cosas importantes para el aprendizaje de la Palabra.

Hacer muchos años a los creyentes se los conocía como “la gente de la Palabra” o “la gente del libro negro”, pero hoy pareciera ser cosa del pasado. Con esto no estamos diciendo que habría que dar marcha atrás con la modernidad, sino simplemente mencionar que pareciera que ya no somos considerados gente de la Palabra de Dios.

Nuestra realidad presente nos muestra que cada vez son menos las Iglesias que le brindan a sus miembros un plan regular de estudio bíblico práctico básico (y en niveles mas profundos) y les enseña a escudriñar la Palabra de Dios por si mismos. Aún desde nuestros púlpitos lo que llamamos “predicación de la Palabra de Dios”, a veces es solamente la recitación de bellas historias o chistes risueños para entretener al oyente.

si bien todo eso dentro de su contexto tiene su lugar, hoy estamos experimentando un problema de carencia y escasez de la transmisión de los principios bíblicos bendecidos de la Palabra de Dios. Resultado: El analfabetismo bíblico creciendo y el pueblo cada vez mas ignorante.

Otras veces se le echa la culpa al avance del alfabetismo bíblico a la falta de tiempo. Decimos que no tenemos tiempo para leer, meditar y estudiar la Biblia todos los dias y dedicarnos en llegar a ser creyentes impregnados de la Palabra de Dios.

Oseas 4:6 refleja una verdad contundente: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.”

El pasaje es una palabra de advertencia donde se menciona que tanto el pueblo como los ministros corren peligro por no prestarle atención a la Palabra de Dios. En cuanto al pueblo dice que puede ser destruido. ¿Por qué? Por la falta de conocimiento. ¿Cuál conocimiento? El de la Palabra de Dios.

Se supone que el conocimiento del pueblo proviene a través de las enseñanzas de los siervos de Dios. Por eso la advertencia para los que ministran es “desechaste el conocimiento” y “olvidaste la ley de tu Dios”.

Este es el reflejo lamentable que vemos hoy dia, donde los ministerios no se caracterizan principalmente por la sustancia de la Palabra de Dios sino por otras cosas importantes pero secundarias, biblicamente hablando.

Cuando leemos las características que deben tener los ministros de Efesios 4:11, leemos en Tito 1:9 una de ellas: “retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.”, dando a entender que los siervos de Dios deben ser hombres enseñados y adiestrados en la Palabra para poder transmitirla bien a los demás.

Debido a eso, en las Epístolas llamadas pastorales se hace mucho énfasis en la “sana doctrina” (1 Timoteo 1:10; 6:3; 2 Timtoe 4:3; Tito 2:1), donde la palabra “sana” proviene de la palabra griega “hugiaino” que significa “higiene saludable”.

En Hechos 6:4 los líderes de la iglesia eran hombres de la palabra: “Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.”

Es evidente que nuestra fe depende de la Palabra de Dios como lo dice Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

Es importante aclarar que para combatir el analfabetismo biblico no significa solamente que hay que saber la Biblia de memoria, en forma rutinaria y religiosa, o estudiar teología. Cuando la Palabra de Dios no es fusionada con la presencia viva del espíritu Santo, lo único que hemos leído ha sido un libro de ética religioso.

Por eso Jesús les dijo a los religiosos de su tiempo en Mateo 22:29 “Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.” y en Marcos 12:24 “Entonces respondiendo Jesús, les dijo: ¿No erráis por esto, porque ignoráis las Escrituras, y el poder de Dios?”

Jesús se distinguió de los fariseos y escribas que conocían la Palabra de memoria, por eso les dijo en Juan 6:63 “las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”

Cuando la vida de Dios, la presencia de Su Espíritu Santo está presente, las palabras de Marcos 16:20 reflejan una realidad que sucede: “20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.” ¡Esto es la sobrenaturalidad de la Palabra de Dios!

Note las palabras del pasaje “el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían”. ¿Qué hace el Señor? El confirma la Palabra con las señales pero él no confirma las señales con la Palabra. ¿Cuál es la diferencia? Todo lo que proviene del fundamento de la Palabra, aun las manifestaciones posteriores del Espíritu nos garantizan su autenticidad divina, pero no tener el fundamento de la Palabra, nos hace correr riesgos de la autenticidad de lo milagroso.

Para eliminar el analfabetismo bíblico es necesaria la participación activa del Espíritu Santo, que es el que le da vida a todo lo relacionado con la Palabra de Dios. en Juan 6:63 leemos: “…Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.”

El analfabetismo bíblico no está limitado al creyente de poco nivel cultural, ni avanzado en edad, ni a su condición social. Cualquier creyente descuidado puede ser victima de esta epidemia que el diablo quiere desparramar dentro del Cuerpo de Cristo.

Que el Señor en este tiempo abra nuestros ojos para ver esta realidad espiritual latente que pretende impedir que seamos hombres y mujeres de la Palabra. Decidamos en este día hacer los ajustes necesarios (sea como creyentes o como líderes al frente de una congregación) para que podamos ser lo que hemos sido llamados a ser: ¡Hombres y mujeres de la Palabra de Dios!

Por todo lo que he comentado, hay un clamor ferviente y desesperado de aquellos que valoramos los principios de la Palabra de Dios que dice: ¡Ahora es el tiempo de volver a la Palabra!

Preguntas para la reflexión:
1.¿Invierte el tiempo suficiente cada dia y todos los dias para leer, meditar y estudiar la Palabra de Dios?

2.¿Ha llegado a un punto en que no sabe qué leer o qué meditar de la Palabra de Dios?

3.¿Cuál es la diferencia entre leer, meditar y estudiar la Palabra? ¿Usted piensa que significan lo mismo?

4.¿Lee, estudia y medita en la Palabra por costumbre o por qué realmente siente en su interior el deseo de hacerlo? ¿Lo hace más por disciplina que por deleite?

5.Antes de iniciar su tiempo de lectura, meditacion o estudio de la Palabra, ¿le pide al Espíritu Santo que vivifique ese tiempo y que rompa de usted todo “espíritu religioso” en el proceso de “leer, meditar, estudiar la Palabra?

6.¿Qué cambios o ajustes necesita hacer para tener un encuentro diario con Dios a través de Su Palabra?

7.Como lider espiritual, que predica regularmente, se ha puesto a pensar si lo que predica y enseña es mas doctrinas de hombres o predicas de moda mas que los fundamentos de la Palabra de Dios?

8.¿Invierte mucho tiempo en sus prédicas para “adornar” el mensaje con historias y bromas que hacen reir a la gente? ¿La gente sale de la reunión donde usted predica impactada por la Palabra o por las historias y bromas dichas desde la plataforma?

9.¿Cuál es el sistema de enseñanza que su congregación tiene para niños. adolescentes, jóvenes y adultos?

10.¿Le enseña regularmente a su congregación los puntos necesarios para que ellos sepan a quien le creen (Dios), por qué creen? ¿Los miembros de su congregación saben lo que creen y estan capacitados para defender biblicamente lo que creen?

11.En el programa general de su iglesia local, ¿Cuál actividad debería cancelar para darle mas lugar a la impartición de los principios de la Palabra de Dios?

12.¿Usted como siervo de Dios ha sido presa también del analfabetismo biblico sin darse cuenta hasta hoy?

¡Ahora es el tiempo de dejar de ser “analfabetos espirituales", ahora es el tiempo de volver a la Palabra de Dios!

 


Publicado en: Artículos

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