PROYECTO: 300 MATRIMONIOS

PROYECTO: 300 MATRIMONIOS

El Señor ha puesto en nuestro corazón, la idea de equipar y posicionar a 300 matrimonios de todo mundo que deseen ponerse en la brecha espiritual y servir a Dios para ver derramado su favor y su gracia sobre las familias de las naciones de la tierra.

¿Por qué 300 matrimonios?
El Espíritu Santo nos llevó al pasaje de Jueces 7 (énfasis añadido) y nos mostró la estrategia que Dios usó para ganar una batalla para su pueblo: Seleccionó sólo a 300 hombres con cierta característica entre miles de otros hombres.

Observemos por un instante el pasaje:
“2 Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. 3 Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil”.

Había treinta y dos mil hombres, pero veintidós mil se echaron atrás y quedaron diez mil. Sin embargo, a Dios todavía le parecían muchos; entonces le volvió a hablar a Gedeón y le pidió que hiciera otra prueba para que finalmente fueran seleccionados los que irían a la batalla y ganarían la victoria:

“4 Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; más de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá”.

Fíjate que la prueba de las aguas era el filtro final para ver quiénes eran los que estaban en condiciones de ser seleccionados por Dios.

“Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. 6 Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas. 7 Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos...” (Jueces 7:2-7)”.

Los diez mil bebieron de las aguas, pero hubo una diferencia entre ellos. Algo en el proceder de los 300 hombres conmovió el corazón de Dios. Por eso los seleccionó.

Estos hombres necesitaban agua para vivir. El agua representa la solución a una necesidad imperiosa: saciar la sed desesperante.

Hubo dos respuestas a esa necesidad imperiosa:
1. “Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres…”.
2. “… y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas”.

Dijimos que el “agua” era lo que ellos necesitaban. Los 300 fueron elegidos porque:
a) A pesar de su necesidad NO se postraron ni se doblegaron ante ella.
b) Estos hombres fueron a las aguas y bebieron, pero sin distraerse. Mientras bebían agua con su mano, estaban vigilantes y alertas a cualquier acción de ataque del enemigo.

El resto del pueblo se postró ante la necesidad y, en la desesperación por beber, se olvidaron del enemigo y quedaron expuestos a morir por su espada.

¿Puedes ver la diferencia de los 300 hombres que Dios escogió?
De la misma manera, hoy “el llamado a los 300” es para aquellos matrimonios que a pesar de haber enfrentado necesidades (o estar enfrentando necesidades actualmente), no se han doblegado ante las circunstancias ni se han rendido. Sino que siempre han estado velando y alertas contra el ataque del enemigo. Son matrimonios que han prevalecido firmes a pesar de sus dificultades y siguen adelante con fe en el Señor. ¡Dios está necesitando esta clase de matrimonios para defender los principios bíblicos y los valores morales que Él ha establecido para la familia, la sociedad y el mundo!

Por la gracia de Dios, nos escriben matrimonios de todo el mundo, y sabemos que hay muchos que Dios ha formado y ha probado y que están en condiciones de ser parte de este proyecto que ha nacido en el corazón de nuestro Señor.

Si como matrimonio sienten que este llamado es para ustedes y desean aceptar el desafío, les pedimos que nos escriban a nuestro correo electrónico y nos envíen lo siguiente:

1. País y ciudad de donde nos escriben
2. Nombre y apellido de ambos cónyuges
3. Ministerio que tienen (son pastores o líderes, etc.)

Les enviaremos información detallada sobre lo que juntos podemos hacer para ser canales de bendición en las naciones y ¡para que el evangelio corra hasta lo último de la tierra!
¡Bendiciones y esperamos sus noticias!

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