¿POR QUÉ CUÁNTO MÁS NOS CONOCEN MENOS RECONOCEN NUESTRA AUTORIDAD ESPIRITUAL?

¿POR QUÉ CUÁNTO MÁS NOS CONOCEN MENOS RECONOCEN NUESTRA AUTORIDAD ESPIRITUAL?
¡Usted necesita saber lo que es el espíritu de familiaridad!

Una de la problemática actual que vemos dentro de la iglesia es encontrarnos con personas que nos conocen del pasado pero no reconocen nuestra actual posición espiritual en Cristo y en el ministerio. Ellos nos han conocido cuando éramos “uno más” del grupo y hoy a pesar de que Dios ha hecho una obra y nos utiliza con su poder, ellos parecieran no reconocerlo y nos siguien viendo como éramos en aquellos tiempos. Esa familiaridad aún hace que ellos no puedan recibir de lo que predicamos o ministramos. ¿Por qué sucede esto? ¿Por celos, envidia, menosprecio u otra cosa?... esto sucede debido al espíritu de familiaridad.

Esto que estamos hablando no es algo nuevo, pues le pasó al mismo Señor Jesucristo, cuando Dios lo utilizaba bajo la unción del Espíritu Santo y a pesar de eso los que lo conocían de pequeño decéan “¿no es este el hijo del carpintero?” (Mateo 13:55)

Lo que leemos en este pasaje podríamos definirlo con el dicho: “La mucha familiaridad conduce al menosprecio”.

¿Por qué sucede esto en nuestro medio?

Es bueno aclarar que donde la presencia del Espíjritu reina y el señorío de Cristo está establecido esto no sucede, pues la humildad y el gozarse con la promoción de otros es parte de la comunidad de los redimidos por la sangre de Cristo, pero... debemos ser sinceros... en nuestro “cristianismo” actual se ve lo contrario, y es por eso el motivo de este artículo.

Cuando decimos que el espíritu de familiaridad es el exterminador más grande de la Unción, muchos pueden resultar confundidos. A simple vista la familiaridad no representa ningún problema, pero quiero que veamos este tema con el enfoque correcto.

El espíritu de familiaridad es el impedimento principal, gestado por el enemigo, para que la gente no reciba del poder de Dios a través de la ministración de los genuinos siervos de Dios. No importa cuán grande sea el don de Dios operando sobre la vida del siervo de Dios, aún así éste puede ser neutralizado por el espíritu de familiaridad.

Para comprender lo que significa el espíritu de familiaridad necesitamos definir la palabra “familiaridad": Es un término que significa “conocer demasiado a alguien, y que debido a esa familiaridad, se pierde el sentido de admiración y respeto espiritual”.

También conlleva un sentido de altivez y presunción, que hace que la persona muestre una falta de respeto hacia un siervo del Señor por tener bastante familiaridad con el.

Vuelvo a repetirlo, no importa cuán grande sea el don de Dios en la vida de un siervo de Dios, pero éste puede ser neutralizado por el espíritu de familiaridad.

Jesús era el más grande sanador y maestro, y aún asi su unción fue neutralizada por la presencia de gente conocida, familiar. En Marcos 6:1-3, 5 leemos: “Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él... Y NO PUDO HACE ALLI NINGUN MILAGRO, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos"

Este pasaje nos muestra que Jesús no pudo hacer milagros en su pueblo natal. Ellos lo conocían demasiado como para recibirle como el Hijo de Dios. Ellos tenían reservas o cuestiones acerca de sus padres, su familia y su trasfondo.

Cuando Jesús predicó en su pueblo natal, el pasaje dice en Lucas 4:28 que “Al oir estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira”. La palabra “ira” en el original griego es la palabra “thumos", que significa “incipiente disgusto fermentándose en la mente”. La gente conocida o familiar estaba enojada con el sermón de Jesús, pero cuando predicó en Galilea, Lucas 4:32 dice que “... se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad”. La palabra “admiraban” en el original griego es “ekplesso” y significa “estar admirado, asombrados e impresionados”.

Note que hay solamente cuatro versículos entre “thumos” y “ekplesso”. Note también que la palabra “thumos” ocurrió en Nazareth, el pueblo natal de Jesús. Ekplesso ocurrió en una ciudad de Galilea, alrededor de doscientos kilómetros de distancia del pueblo donde Jesús vivió.

En el Antiguo Testamento, encontramos que Mical tuvo la misma actitud hacia su esposo David. Ella pagó muy caro eso pues llego a ser estéril posteriormente. La familiaridad es la causa de esterilidad espiritual en la Iglesia de hoy. Dice 2 Samuel 6:20-23 “Volvió luego David para bendecir su casa; y saliendo Mical a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera! Entonces David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová. Y aun me haré más vil que esa vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado. Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte"

Moisés quien condujo al pueblo de Dios bajo la columna de fuego en la noche y la nube de día, no impresionó a su hermana María. Ella criticó su matrimonio y padeció por hacerlo (Números 12). Como ministros de Dios, algunas veces nuestros corazones están cerrados hacia aquellos que son conocidos o familiares. Simplemente no podemos fluir espiritualmente hacia ellos porque podemos sentir las dudas que tienen en sus corazones, por ser afectados por espíritu de familiaridad.

Existen tres grupos que a menudo son afectados por el espíritu de familiaridad:

1. Las esposas de los siervos de Dios
Las esposas de los siervos de Dios pueden ser víctimas del espíritu de familiaridad severa, como Mical, que cuando todos son impresionados, ellas no lo son con sus esposos. Ellas dicen palabras como “yo te conozco"; “Nadie te conoce mejor que yo"; o “Yo no soy como la gente que te admira en la iglesia", etc. En cierto sentido, tienen razón, pero el hecho es que ellas también pueden ser víctimas del espíritu de familiaridad.

2. Familiares
Los familiares también pueden ser afectados por el espíritu de familiaridad. Ellos dicen: “¿No es este el hijo de Pugliese?, o “Yo conozco muy bien a tu padre", o “Yo te conozco antes de que empezaras a predicar”. Con todas estas cuestiones, ¿Cómo tales personas pueden recibirme como un hombre de Dios y recibir de Dios a través mío?

3. Amigos, asociados
Estas personas tambien experimentan lo mismo. Han estado alrededor nuestro por mucho tiempo y han visto nuestras luchas y debilidades. Es bien fácil caer en el espíritu de familiaridad. Algunas veces es mejor no conocer a alguien demasiado para que no se desarrolle un aire de negativa familiaridad en ellos.

La familiaridad engendra deslealtad. Cuando la persona se mueve bajo el espíritu de famiiaridad, son irrespetuosos y cruzan la línea que nunca deberían cruzar. La familiaridad hace que la gente diga cosas que nunca debieran decir.

Cuando Mical habló contra su esposo David, ella se puso, por asi decirlo, en los zapatos de una persona rebelde, oponiendose y peleando con el ungido de Dios. Ella criticó a un hombre que iba tras el corazón de Dios. Así fue como Dios lo llamó a David, pero su esposa lo despreció. ¡Imagínese que Dios se impresiona pero usted no!.

La familiaridad está impregnada de celos y carnalidad. Mical estaba celosa de las muchachas que apreciaban el ministerio de David. A ella le disgustaba el hecho de que David hubiera impresionado espiritualmente a las jóvenes (2 Samuel 6:20).

A veces es mejor conocer lo menos posible de alguien para que tú puedas seguir recibiendo de esa persona. Cuando uno es demasiado familiar con su pastor, uno puede equivocadamente verlo como un hombre sin unción.

Cuando tu piensas acerca del hombre de Dios al cual respetas, generalmente no piensas acerca de sus fallas.

Cuando hay un predicador visitante, nadie considera si es impaciente o se enoja fácilmente. Nadie piensa si está endeudado o si tiene un estilo de vida extravagante. Todo lo que hacemos es recibir espiritualmente de esa persona. Sin embargo, dichos pensamientos nos vienen acerca de los hombres de Dios que conocemos y tenemos familiaridad.

Cuando alguien nos es familiar, ya no lo vemos espiritualmente. Ya no vemos su unción. Todo lo que vemos son cosas naturales. Si tus ojos estan puestos en lo natural, veras debilidades, deshonor y corrupción.

La unción para ministrar es transferida de un hombre de Dios a otra persona, y gloria a Dios que no todas las personas que nos rodean son afectadas por el espíritu de familiaridad. Algunas personas pueden estar cerca del hombre de Dios manteniendo su respeto por la unción. Podemos tener gente alrededor nuestro que conocen nuestras debilidades humanas desde hace mucho, pero aún asi mantienen un sentido de admiración y respeto espritual por la presencia de Dios en nuestras vidas.

¡Hermanos en Cristo, tengamos cuidado con el espíritu de familiaridad; siervos de Dios, tengan cuidado también del espíritu de familiaridad! ¡Tengamos todos sumo cuidado con el espíritu de familiaridad que ronda por nuestras iglesias. No nos dejemos atrapar!

 


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