PASOS CLAVES PARA EXTIRPAR LA POBREZA

PASOS CLAVES PARA EXTIRPAR LA POBREZA

La pobreza ha sido y sigue siendo un tema que preocupa tanto a los gobernantes como a los ciudadanos. Vemos una y otra vez que se hacen esfuerzos para frenar su avance e incluso erradicarla, pero sin resultados.

Para el que está en situación de indigencia, los discursos sobre la pobreza no tienen sentido, porque lo que necesitan es una ayuda real y tangible.

Muchas veces la erradicación de la pobreza no ha sido más que el discurso de una propaganda política o promesa que luego, con el paso del tiempo, ha quedado solo en eso… una promesa sin cumplir.

Nuestros gobiernos tratan de proveer asistencia social y ayuda financiera a los que están en necesidad con el afán de reducir los índices de pobreza. Pero… ¿es esa la solución?

En estos tiempos de incertidumbre económica y aumento de la pobreza, la Iglesia de Cristo necesita conocer este tema, porque la mayor preocupación de la gente es su situación financiera. No basta con tomar fuera de contexto las palabras de Jesús y decir que “los pobres siempre estarán con nosotros”. La pregunta que surge es ¿Qué podemos hacer para erradicar la pobreza? ¿Se puede erradicar la pobreza?

Conceptos generales sobre la pobreza

En el libro “Redeeming the Time” (Redime el tiempo), páginas 194-195, Chuck D. Pierce dice lo siguiente: “El espíritu más grande que parece atacar a nuestra sociedad es la segunda cuerda de la trenza de la cautividad: La pobreza (la otra cuerda es la enfermedad). Ser pobre es “negarse a ser lo que Dios ha creado y destinado que seamos” y no creer que el Señor puede llevarnos a alcanzar la plenitud de su plan divino.

La pobreza no es solo la experiencia de la escasez, sino el temor a la escasez. La pobreza ocurre cuando conformamos nuestras circunstancias al patrón de este mundo, que nos rodea y nos influencia con su perspectiva.

Como consecuencia, nos olvidamos de que Dios tiene poder para obrar en medio de nuestras circunstancias. La pobreza es la voz que dice: Dios no puede ayudarte.

La pobreza puede ocurrir por diferentes medios:

1. Por medio de la opresión y estructuras de autoridad equivocadas (malos gobiernos) (Isaías 5:8).
2. Por desarrollar una mentalidad de avaricia o glotonería (Proverbios 23:21).
3. Por indolencia o pereza (Proverbios 24:33-34).
4 Por ser apresurado y querer hacerse rico rápidamente (Proverbios 28:22).5. Por resistir al Espíritu Santo y, por lo tanto, invalidar las bendiciones del Señor.

La principal causa de pobreza en nuestras vidas es no cosechar. Cuando no recogemos la cosecha, empieza a establecerse en nosotros una mentalidad de pobreza. Muchas veces el enemigo espera hasta el momento en que vamos a cosechar para desarrollar una estrategia para devastarnos. Al igual que los madianitas, que siempre robaban a los Israelitas (Jueces 6), el enemigo ha diseñado un plan para robarnos nuestros ingresos y nuestros bienes. Podemos plantar, podemos ver cómo crece la cosecha e incluso ver que se acerca el tiempo de la cosecha; pero si no aprovechamos la oportunidad de recoger y administrar la cosecha, el enemigo empezará a desarrollar una estrategia de pobreza contra nosotros. Cuando aumentamos nuestros ingresos sin preparar lugares de depósito que contengan lo que hemos cosechado, el enemigo tendrá acceso a nuestros ingresos y a nuestro futuro.

5. Otra causa de pobreza incluye alinearse con estructuras que originan índices de intereses que no corresponden a una mentalidad piadosa (Nehemías 5:1-5); el temor y la renuencia a enfrentar a nuestro enemigo (Proverbios 22:13) y sucumbir ante la persecución de la fe (2 Corintios 6, 8)”.

¿De dónde viene la pobreza?

La pobreza no es exclusivamente geográfica. Aun en los países del tercer mundo considerados extremadamente pobres hay cierto sector de la población que vive en opulencia. Un familiar cercano, casco azul de las Naciones Unidas, me dijo una vez con asombro que aun en Haití, uno de los países más pobres del mundo, hay gente rica.

La pobreza tampoco es completamente social, porque siempre hay sectores que viven de manera más privilegiada, aunque por lo general son una minoría. De manera que la pobreza va mucho más allá del lugar geográfico y de la condición socio-económica.

La mayoría considera “pobre” a aquel que no tiene posesiones ni recursos y pide limosna en la calle o simplemente a aquel que con lo que gana en su trabajo no le alcanza para suplir sus necesidades básicas. Mayormente, clasificamos a una persona como “pobre” por lo que no tiene (posesiones).

En mi caso personal, pensaba que no existía la pobreza en los países desarrollados, hasta que me fui a vivir a un país del primer mundo. Allí he visto a personas oriundas de países pobres seguir siendo pobres a pesar de habitar en una tierra de prosperidad. Al recorrer ciertos barrios o sectores de la población donde viven estos inmigrantes se puede ver la pobreza y la miseria reinante. Por cierto, la pobreza no está asociada con los inmigrantes, pero este ejemplo sirve para graficar que tampoco depende del lugar geográfico.

Estoy convencido de que para entender la problemática de la pobreza debemos ir más allá de lo que vemos exteriormente y ahondar en una fuente más reveladora: el Manual del Creador, la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios es mucho más que un libro religioso y moral. ¡Es la Palabra de Aquél que creó y diseñó todas las cosas visibles e invisibles!

A grandes rasgos, podemos afirmar que la Biblia dice que la pobreza es el resultado del pecado (1) y abarca lo siguiente: (1) Aclaración: Según la perspectiva bíblica, “el pecado” no consiste en cometer errores y delitos, sino en vivir la vida independiente de Dios y sus sabios consejos, lo cual nos conduce a errar y vivir equivocados en la vida.

1. Pecado personal
2. Pecado generacional-familiar
3. Pecado social
4. Pecado nacional-gubernamental

No tener esta cosmovisión del Creador nos hará caer en la victimización de la realidad con el argumento de que la pobreza es causa de la mala suerte o la culpa de otros. La pobreza de los países puede ser resultado de la opresión, la tiranía, los conceptos políticos anti-Dios (comunismo), la mala administración de los recursos y la corrupción mediante los cuales se roban los recursos de la nación. Sin embargo, en esencia, la pobreza es una cuestión personal.

Principalmente, la pobreza es una enfermedad interior espiritual. La pobreza proviene del alma y del espíritu y se manifiesta en el mundo externo. La pobreza es un conjunto de decisiones que se convierten en un estilo de vida.

Por eso la propuesta de Dios a través de Jesucristo es, inicialmente, sacar la pobreza de las personas, no a las personas de la pobreza. Cuando se elimina del interior del ser humano la mentalidad de pobreza, todo el mundo que lo rodea comenzará a cambiar en un proceso. La pobreza tiene su raíz en la desobediencia y la rebelión según la Palabra de Dios. Lo encontramos en Génesis 1-3 donde como resultado de la desobediencia, la tierra quedó maldita (Génesis 3:17-19).

Cuando vemos todo desde la perspectiva divina tenemos el panorama completo de la situación, porque lo espiritual afecta lo natural. La Palabra de Dios dice que primero está lo espiritual y luego lo natural. Hebreos 11:3 así lo afirma: “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”. Para traer soluciones a los problemas de la humanidad necesitamos ir a la fuente más segura, que es la Palabra de Dios, donde se nos revela la raíz y las causas de la pobreza.

Si nos movemos con un enfoque social, sin tener en cuenta la perspectiva del Creador, solo estaremos tratando de ayudar a la gente a salir de la pobreza con soluciones momentáneas; pero a pesar de nuestras buenas intenciones nuestra ayuda no servirá de mucho. Es como pretender poner una venda a una herida infectada y pensar que de esa manera se va a sanar.

La ayuda social ha demostrado ser un fracaso en términos de erradicación de la pobreza. Las estadísticas demuestran que los receptores de esa ayuda, inicialmente, tuvieron cierto alivio; pero al final terminaron siendo aún más pobres. Hace varios años, se hizo un estudio en los Estados Unidos en el cual se dio ayuda financiera a personas que vivían en los sectores pobres de Chicago sin pedirles nada a cambio. El resultado fue que estas personas siguieron siendo pobres y terminaron viviendo en la misma indigencia.

El patrón mental de pobreza

La mentalidad de pobreza inhibe a la persona y le impide salir y cambiar esa situación miserable de su vida. El patrón mental determina la manera de actuar. Una persona que siempre ha vivido hundida en la pobreza, la miseria y la indigencia tiene un patrón de pensamiento que dicta su manera de ver la vida y actuar.

Por eso cuando tenemos en cuenta las palabras del Creador, como dice la Escritura, nuestra mente es renovada (Romanos 12:1-2) y en consecuencia:

1. Podemos entender los principios de administración financiera del Reino de Dios
2. Podemos dejar de ser irresponsables y convertirnos en buenos administradores de nuestros bienes con carácter y la capacidad de vivir mejor.
3. Ya no necesitamos un pescado para comer, sino que tenemos las herramientas necesarias para producir recursos y prosperar por nosotros mismos.

Veamos algunas causas espirituales de la pobreza detalladas en la Biblia:

DESHONESTIDAD. Proverbios 11:24: “Unos dan a manos llenas, y reciben más de lo que dan otros ni sus deudas pagan, y acaban en la miseria”.

PEREZA. Proverbios 13:18: “El que desprecia a la disciplina sufre pobreza y deshonra; el que atiende a la corrección recibe grandes honores”.

PECADO. Proverbios 13:21: “Al pecador lo persigue el mal, y al justo lo recompensa el bien”.

PEREZA. Proverbios 14:23: “Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse sólo en palabras lleva a la pobreza”.

PEREZA. Proverbios 19:15 “La pereza conduce al sueño profundo; el holgazán pasará hambre”.

MALA ADMINISTRACION. Proverbios 23:20-21: “No te juntes con los que beben mucho vino, ni con los que se hartan de carne, pues borrachos y glotones, por su indolencia, acaban harapientos y en la pobreza”.

PEREZA. Proverbios 28:19: “El que trabaja la tierra tendrá abundante comida; el que sueña despierto sólo abundará en pobreza”.

MENTALIDAD DE ENRIQUECIMIENTO RAPIDO. Proverbios 28:20: “El hombre fiel recibirá muchas bendiciones el que tiene prisa por enriquecerse no quedará impune”.

AVARICIA. Proverbios 28:22: “El tacaño ansía enriquecerse sin saber que la pobreza lo aguarda”.

FALTA DE CONTENTAMIENTO. Proverbios 30:8: “Aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des pobreza ni riquezas sino sólo el pan de cada día”.

DESHONESTIDAD. Jeremías 17:11: “El que acapara riquezas injustas es perdiz que empolla huevos ajenos. En la mitad de la vida las perderá, y al final no será más que un insensato”. La pobreza no ocurre sin motivo. Proverbios 26:2 declara algo que no podemos ignorar: “La maldición sin motivo jamás llegará a su destino”. En el plano espiritual existe lo que se conoce como la maldición de pobreza o el “espíritu de pobreza y miseria”.

La maldición de pobreza y el espíritu de pobreza

En cuanto a las maldiciones podemos decir que Deuteronomio 28 detalla maldiciones que vienen por vivir lejos de Dios y en desobediencia. Eso abre la puerta para toda clase de mala influencia. En los versículos 47-48 dice: “Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte”.

Aquí Dios les habla a aquellos que vivían en abundancia y que por olvidarse de Él perdieron todo lo que tenían y terminaron en la bajeza de la esclavitud. Note la secuencia del mal que el enemigo les causaría:

a. Hambre y sed
b. Desnudez
c. Falta de todas las cosas
d. Yugo de hierro
e. Destrucción

Esta secuencia se cristalizaría en lo natural como consecuencia de la raíz espiritual.

La desobediencia del ser humano a los principios de Dios trajo la maldición sobre la tierra, la cual incluye la pobreza, la escasez y la miseria. Este principio sigue vigente y solo puede ser cortado por la obra de Jesucristo en la cruz del calvario.

Romanos 6:23 dice que la paga o retribución del pecado es la muerte. Juan 10:10a advierte que el ladrón (figura del diablo) no viene sino para hurtar, matar y destruir. De manera que cuando las personas viven en desobediencia, la tierra sufre y es maldita por la clase de vida que llevan sus habitantes.

Aquí llegamos a la primera conclusión de que la pobreza tiene su origen en lo espiritual, motivo por el cual primero hay que actuar en la faz espiritual para comenzar a erradicarla.

2. Sanar la tierra o el medio ambiente (accionar espiritualmente)

En mi libro, “La unción de riqueza” he escrito sobre “la restauración de la tierra” (capítulo 11), el cual puede servir como un buen punto de comienzo para sanar la tierra de nuestra influencia. Allí se dice lo siguiente:

“La Palabra de Dios, en Ezequiel 47, habla sobre las aguas que salían del templo alcanzando varis niveles de profundidad. Esas aguas que fluyen son un símbolo de la presencia del Espíritu Santo derramándose sobre la tierra. Luego el versículo 9 dice: «Por donde corra este río, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Habrá peces en abundancia porque el agua de este río transformará el agua salada en agua dulce, y todo lo que se mueva en sus aguas vivirá». Y luego el versículo 12 añade: «Porque el agua que los riega sale del templo. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas serán medicinales». ”Este es un pasaje profético que habla acerca de la sanidad de las naciones por medio de la presencia de Dios. Por lo general hemos pensado que el pasaje se refiere a lo espiritual, y así es; pero podemos perder de vista que también se aplica a lo natural. Tal concepto se evidencia a través de todas las páginas de la Biblia. Lo espiritual siempre da lugar a lo natural. La Biblia dice que lo que se ve (lo natural) fue hecho de lo que no se veía (lo espiritual), es decir, primero está lo espiritual y luego lo natural (véase Hebreos 11:3).

“Dios quiere renovar nuestra manera de ver las cosas. Como cristianos sabemos que existen dos clases de vista: la natural, que solo ve lo físico, y la espiritual, que ve el obrar de Dios con los ojos de la fe. ”De forma lamentable, existen cristianos que no han aprendido a ver con los ojos de la fe y, por lo general, critican o rechazan lo que solo se puede discernir espiritualmente. Dios quiere que entendamos las cosas espirituales y todo lo que él quiere hacer, lo cual se revela y se recibe por fe.

”Nuestra manera de ver las cosas, a menos que experimentemos una renovación de la mente por medio del Espíritu Santo, hará que percibamos solo los resultados naturales de las cosas visibles. Cuando nos ejercitamos para ver como Dios ve, dejamos de percibir solo el resultado natural de algo visible sino también advertimos lo que hay detrás, lo espiritual, pues lo natural siempre tiene sus raíces en lo espiritual. ”Este concepto de ver lo que hay detrás de lo natural es sumamente práctico. Por ejemplo, cuando operan los espíritus inmundos de perversión y libertinaje sexual, esto se ve plasmado en una conducta sexual pervertida y libertina de la gente y su medio ambiente; en cambio, cuando opera el Espíritu de santidad, vemos su efecto santificador en los individuos y su entorno. Dios es un transformador por excelencia, completo y total. Es por eso que la sanidad de las naciones vendrá, en lo natural, como resultado del cambio espiritual.

”Por años la iglesia se ha movido bajo un manto de falsa espiritualidad, conformándose con salvar almas para la eternidad sin preocuparse por formar vidas ejemplares que manifiesten el señorío de Cristo aquí en la tierra. Hemos «celestializado» tanto las cosas, dejando todo para cuando estemos en el cielo, que hemos descuidado nuestra vida en la tierra y su medio ambiente. No sé por qué motivo la iglesia se ha quedado por tanto tiempo cantando solo acerca de las calles de oro, el mar de cristal y el momento en que estemos con Cristo en el cielo; pero lo cierto es que ha perdido la visión de Dios de impactar en el presente, manifestando la sanidad de Dios sobre la tierra y haciendo de este mundo un lugar mejor para vivir. Por mucho tiempo nos hemos conformado con decir que la vida es un valle de lágrimas y que solo cuando estemos con Cristo gozaremos de la perfección total, anulando así nuestra capacidad de movernos por fe y de ser agentes sanadores de la tierra y sus habitantes.

”Esto que estoy hablando no tiene nada que ver con la teología errónea del «reino de Dios ahora», la cual niega el arrebatamiento, la venida de Cristo y el cumplimiento de los acontecimientos escatológicos revelados en la Biblia. Nuestro temor a abrazar una doctrina errónea nos ha hecho perder fuerza espiritual en la tierra, de tal manera que mientras el Señor retarda su venida para dar la posibilidad de que todos puedan arrepentirse y volver a él, la iglesia se cruza de brazos esperando que todo se ponga peor y que Dios nos saque de la tierra. Esta perspectiva de la iglesia ha sido la de una huida derrotada, cuando en realidad la propuesta del Señor es un arrebatamiento en conquista y victoria frente a las fuerzas de maldad.

El Señor está cambiando las cosas en este tiempo y abriendo los ojos a su iglesia para que ella sea el agente sanador, la embajadora de Dios que manifieste el poder y la autoridad divinos dondequiera que se encuentre. Esta es nuestra misión como iglesia mientras estemos en la tierra hasta que los tiempos proféticos de su venida se cumplan. La iglesia de Jesucristo es un agente sanador total cuando se mueve bajo el poder del Espíritu Santo.

El pasaje de Jeremías 1:10 refleja una verdad importante, relacionada con lo que Dios quiere hacer con la unción de riqueza. He hablado en otros capítulos acerca de que se avecinan tiempos en los cuales Dios operará de modo sobrenatural con la producción de la tierra, desatándose una bendición celestial sobre lo que la tierra produzca. No obstante, este pasaje nos dice que antes de plantar y edificar es necesario realizar varias cosas: «Mira, hoy te doy autoridad sobre naciones y reinos, para arrancar y derribar, para destruir y demoler, para construir y plantar».

Tales palabras dan la idea de un proceso de limpieza previo a la siembra y la edificación. En términos espirituales, esto implica un conflicto contra las fuerzas espirituales de maldad, pues el Señor le ha dado autoridad a la iglesia para abrir y cerrar, para arrancar y destruir, con el fin de que sus bendiciones puedan fluir; sin embargo, el enemigo no se quedará con los brazos cruzados, sino que presentará una severa resistencia para impedirlo.

Hoy en día vemos progresar la contaminación de las aguas y de la tierra a pasos agigantados. Muchos le echan la culpa a la chatarra espacial, a la basura, a la capa de ozono y al descuido de la gente; desde luego, todo esto tiene su razón, pero al mirar las cosas desde el punto de vista espiritual vemos que detrás de todo esto se halla la mano macabra y destructora del enemigo, que aspira destruir lo que Dios ha creado para bendición de la humanidad.

Cuando leemos acerca de la creación en el libro de Génesis, vemos que Dios colocó a Adán en un jardín, una parcela de tierra, para que la labrara, cuidara y guardara (Génesis 2:15). Note el mandato de Dios: cuidar y guardar. El jardín se llamaba Edén, que significa «gozo», un lugar de deleite para el ser humano. Esa parcela de terreno asignada a Adán estaba protegida por Dios, el dueño creador, y a la vez debía ser cuidada y guardada por el hombre, el administrador de la tierra. Se trataba de una doble asociación del cielo con la tierra para el cuidado de esta última. Todo marchaba bien, hasta que el hombre cayó en la trampa del enemigo y desobedeció a Dios (Génesis 3). La Biblia dice que, como consecuencia, la tierra comenzó a producir espinos y cardos, dando a entender que la misma cayó bajo la influencia del enemigo y quedó maldecida. Gracias a Dios, y lo creo de todo corazón, a través de la obra de Cristo en la cruz del Calvario se quebró por completo (tanto a nivel espiritual como material) todo reinado o imperio de la muerte (Hebreos 2:14). En Cristo podemos cancelar toda maldición y tener ahora vida abundante y eterna (Juan 10:10b), podemos tener sanidad y salud divina cada día y también sanar la tierra para que produzca la bendición de Dios.

Ahora bien, lo que legalmente nos corresponde por decreto de Dios no se obtiene con los brazos cruzados, sino actuando por fe y en obediencia. Dios tenía preparado para mí en Cristo su salvación, pero el que tuvo que dar el paso de fe para recibirla fui yo, y con todas las demás bendiciones del Señor sucede lo mismo. Esta es una tarea conjunta entre Dios en el cielo y nosotros aquí en la tierra.

Dios nos ha dado a cada uno una parcela de terreno para cuidar y trabajar, no se nos ha asignado todo el mundo. Debemos ser agentes sanadores en el lugar geográfico donde Dios nos ha ubicado; y eso, repito, implica una lucha espiritual, un sacrificio esforzado y, por cierto, una gloriosa recompensa divina.

No sé si toda la iglesia en la actualidad está dispuesta a pagar este precio, pero declaro de modo profético que Dios renovará por medio de su Espíritu la autoridad de su cuerpo, la iglesia, para que se levante más que vencedora y ocupe de una vez por toda su posición de autoridad espiritual sobre la faz de la tierra.

En los últimos años he hablado con algunos pastores, y cada vez que les mencionaba la necesidad de levantarse con autoridad divina para hacer guerra espiritual, con acciones proféticas para sanar la tierra, me miraban con desinterés y decían: «No quiero meterme en problemas, quiero una vida “normal” para la iglesia». Más de una vez le he manifestado mi frustración al Señor, diciendo: «Señor, parezco el único “loco” que pretende esto. ¿No estaré equivocado con respecto a lo que quieres hacer en tu iglesia?» ¡Bendigo el nombre del Señor, pues siempre me ha animado a no bajar los brazos y seguir adelante a pesar del rechazo de aquellos que, con su actitud de complacencia y adormecimiento espiritual, no pueden mirar más allá de sus narices a lo que Dios está diciendo en esta hora crucial de la historia! Glorifico al Señor también porque ya en muchos lugares ha levantado, y lo seguirá haciendo, un remanente fiel de gente llena de la gloria de Dios que está poniendo las cosas en su debido lugar, convirtiéndose en la sal de la tierra y la luz del mundo (Mateo 5:13-16). Ellos se han colocado en la brecha espiritual y son canales disponibles para hacer uso de la autoridad de Cristo en la tarea de limpiar el suelo en el que habitan… ¡y Dios los está respaldando ampliamente! ¡Es tiempo de que, como iglesia, nos levantemos para ser agentes sanadores totales en el nombre del Señor Jesús!

En la Biblia encontramos a los serafines que rodean el trono del Señor mientras ven la tierra llena o sanada por la presencia de Dios (Isaías 6:3), así como también el poder de Dios que fluye para la sanidad de la tierra (Apocalipsis 22:2). En Isaías 61:11 leemos que el Señor quiere hacer brotar de la tierra justicia y alabanza en todas las naciones. Esto queda ejemplificado en la sanidad de las aguas amargas de Mara (Éxodo 15:22-27). Lo encontramos en las palabras que Jesús le dijo a sus discípulos, seguro también pensando en su iglesia del futuro, acerca de que somos la sal de la tierra (Mateo 5:13). La sal en aquella época era un agente preservador, que evitaba que los alimentos se echaran a perder y permitía que se conservaran bien. Aplicado a nosotros hoy, Dios nos llama a ser agentes sanadores de la tierra, pues si esta no es sanada no puede fluir la bendición de la misma a través de la unción de riqueza.

Los minerales, el petróleo, el oro y las piedras preciosas están debajo de la tierra, y creo que se avecinan tiempos en los que el Espíritu Santo nos asombrará, pues cuando limpiemos las cuatro capas de Jeremías 1:10 podremos ver y tomar lo que ha estado oculto debajo de la tierra por mucho tiempo, produciendo grandes dividendos y riquezas para la iglesia de Cristo. Declaro de modo profético que se descubrirán nuevas reservas en diferentes suelos y en lugares donde naturalmente es imposible hallarlos. ¡Esta será la obra del Espíritu Santo operando sin precedentes en la tierra!

Ahora bien, ¿cómo se limpiará la tierra? En verdad, se realizará con el poder del Espíritu Santo, a través de la acción decidida y valiente de la iglesia por medio de la intercesión profética, la autoridad espiritual y las declaraciones proféticas. Posterior a este proceso de limpieza vendrá un proceso diferente y ascendente de plantación y edificación. No será nada inmediato, sino algo similar al proceso de la siembra y la cosecha, aunque Dios es soberano y puede acelerar los tiempos según lo determine en su sabiduría.

En la parábola del sembrador encontramos diferentes tipos de terreno que nos pueden dar una orientación de cuáles capas debemos remover para traer sanidad a la tierra y que, de esta manera, pueda fluir la unción de riqueza:

Primera capa de tierra: «Los que están junto al camino son los que oyen, pero luego viene el diablo y les quita la palabra del corazón, no sea que crean y se salven» (Lucas 8:12).

Aquí vemos que este tipo de tierra está dominada por el diablo, que vino para hurtar, matar y destruir (Juan 10:10a). Estas son capas originadas por el pecado de la gente, las maldiciones generacionales, la idolatría, el ocultismo, los derramamientos de sangre, el quebrantamiento de los pactos estipulados por Dios, etc. La práctica de todas estas cosas no hace más que darle dominio y señorío al enemigo, causando muerte y destrucción.

Segunda capa de tierra: «Los que están sobre las piedras son los que reciben la palabra con alegría cuando la oyen, pero no tienen raíz. Éstos creen por algún tiempo, pero se apartan cuando llega la prueba» (Lucas 8:13).

Este es un terreno de piedra, endurecido por los años de resistencia a la entrada del evangelio y la Palabra de Dios. Son zonas de esterilidad espiritual, donde hubo o existe persecución y rechazo a toda cosa relacionada con el reino de Dios, lugares donde predominan las sectas diabólicas y las religiones falsas y pseudo-cristianas.

Tercera capa de tierra: «La parte que cayó entre espinos son los que oyen, pero, con el correr del tiempo, los ahogan las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida, y no maduran» (Lucas 8:14).

Este es un terreno caracterizado por el desenfreno y el libertinaje moral, donde no existen limitaciones a la práctica de todo lo malo. Es un lugar donde obran de modo descontrolado el hedonismo y los espíritus de inmundicia y seducción, donde opera el espíritu de Mamón o el amor al dinero y el materialismo desenfrenado.

Estas y otras capas de terreno que el Espíritu revelará a aquellos que se pongan en la brecha espiritual para ser sanadores de la tierra necesitan ser primero detectadas espiritualmente para luego ser quebradas, desmenuzadas en el nombre de Jesús. Tal tarea requerirá una gran búsqueda de Dios, fe, perseverancia, paciencia, tiempo y esfuerzo, pero el precio a pagar no es comparable a lo que Dios va a hacer. La Biblia promete en el Salmos 126:5: «El que con lágrimas siembra, con regocijo cosecha. El que llorando esparce la semilla, cantando recoge sus gavillas». ”Recuerdo cuál fue la secuencia en mi país, Argentina, de la llegada del avivamiento tan conocido hoy por todo el mundo. Nada sucedió del día a la noche, sino que hubo un proceso. Recuerdo también que después de que la nación cayera bajo un espíritu de depresión debido a la derrota militar frente a Inglaterra por la posesión de las Islas Malvinas, Dios cambió el sistema de gobierno, pasando de un gobierno militar a un gobierno democrático. Paralelo a eso, el Señor comenzó a utilizar a un evangelista poderoso, llamado Carlos Annacondia, que junto con otros evangelistas recorrieron de forma incansable la nación de norte a sur y de este a oeste, no solo predicando a Cristo, sino limpiando el terreno y echando fuera a los demonios. Fue un largo proceso por el cual se fueron quitando capas y capas de todo lo que impedía el avance del reino de Dios. Aquellos que hayan podido presenciar una reunión masiva al aire libre con este evangelista durante esos años, podrán comprender lo que digo. Cientos y hasta miles de personas simultáneamente fueron liberadas de las garras del diablo y el poder del ocultismo; el satanismo fue quebrado en el nombre de Jesús. Este proceso de liberación y limpieza duró alrededor de diez años, hasta que Dios comenzó en 1992 a utilizar al pastor Claudio Freidzon como canal para bendecir a la nación con la presencia del Espíritu Santo. ¿Puede notar la similitud en todo lo que sucedió antes de la llegada del avivamiento en Argentina con la secuencia detallada en Jeremías 1:10?

En los tiempos venideros la iglesia se levantará con el poder del Espíritu Santo y quitará capas de iniquidad, pecados y maldiciones que por años hicieron estragos, originando la contaminación espiritual y ambiental de pueblos, ciudades y naciones.

Declaro proféticamente que la iglesia se levantará con el poder sanador del Espíritu Santo y, ante la palabra de fe y la autoridad de la iglesia, las aguas contaminadas de ríos, mares y lagos serán sanadas de forma milagrosa; los terrenos desérticos y contaminados serán sanados asombrosamente en el nombre de Jesús para dar testimonio a todos del poder vigente de Dios; los aires serán purificados de todo humo tóxico producto de las fábricas, los motores y el combustible. Se podrá ver con claridad la diferencia entre una parcela de tierra sanada por Dios y otra contaminada, y lo mismo sucederá al comparar un río sanado por Dios con otro en estado de contaminación.

¡Con todo el obrar sanador de Dios podremos ver cumplida antes nuestros ojos la promesa de Habacuc 2:14: «Porque así como las aguas cubren los mares, así también se llenará la tierra del conocimiento de la gloria del Señor»!

PARA MEDITAR Y ORAR

Sanar la tierra traerá la bendición sobre la tierra. El artículo que he escrito sobre “Cómo cancelar el plan destructor del diablo sobre las naciones” nos inspirará a creer lo que Dios puede hacer en nuestra tierra de influencia. El artículo dice lo siguiente:

En la Palabra de Dios encontramos abundante información sobre Satanás y sus demonios y sus diferentes maquinaciones para hacer el mal.

Leemos por ejemplo, que el apóstol Pablo tuvo un aguijón en la carne. No se sabe con certeza si era una situación de enfermedad o dificultad o una persona enviada por el diablo para atormentarlo. Pero sí sabemos que, temporalmente, Dios permitió el aguijón en Pablo para enseñarle a tener una mejor apreciación de la gracia. Dios a menudo utiliza los aguijones para protegernos e impedir que nos salgamos del camino.

Los demonios son espíritus malignos asignados por el diablo para producir destrucción y pérdida. Los demonios siempre vienen para hacernos daño, por eso siempre debemos resistirlos y echarlos fuera en el nombre de Jesús (Marcos 16:14; Santiago 4:7).

Nunca apreciaremos la importancia de echar fuera a los demonios hasta que entendamos primero qué es la bondad absoluta de Dios. En Santiago 1:17 leemos: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. En la bondad de Dios no hay cambio ni mudanza. Dios siempre es bueno… todo el tiempo.

La bondad de Dios se expresa en todo lo que Él hace. Cuando Dios creó al ser humano no lo puso en un desierto desolado. ¡Esa no era su voluntad para nosotros! Dios es bueno. Él no quiere que sus hijos vivan en desolación. Tampoco Dios puso al hombre en un barrio pobre o marginal. Un lugar de esas características es solo un lugar más de desolación. Es un lugar donde la vida no puede florecer. Esta no era la voluntad de Dios para nosotros. Él no quiere que sus hijos vivan en pobreza y opresión.

Cuando Dios creo al ser humano lo puso en un paraíso terrenal, un lugar de belleza y lleno de provisión. Era un lugar de abundancia y vida. El plan de Dios siempre es la vida abundante. Si en algún momento no estamos experimentando esta clase de vida abundante significa que Satanás y sus demonios están “haciendo de las suyas”. Jesús dijo que el diablo vino para hurtar, matar y destruir (Juan 10:10a).

En Isaías 14:17 encontramos una frase interesante referida al enemigo: “puso el mundo como un desierto”. Dios puso un jardín… la meta del diablo era poner un desierto. Satanás quiere traer desolación a todo lo que Dios ha creado. ¿Qué significa la palabra desolación? El diccionario la define como “ruina, un lugar estéril, desértico, un lugar inhabitable, solitario, abandonado, vacío y sin esperanza”.

Estar desolado, entonces, significa llegar a estar seco, como en un desierto, vaciado de vida, sin esperanza ni propósito. Satanás envía a sus demonios para traer desolación a tu territorio y a tu vida. Hay cinco cosas que Satanás utiliza para traer desolación a un territorio. Para vencerlas debemos ganar la batalla en cada una de estas áreas. ¿Cómo toma el diablo un territorio?

1. Establece cinco pilares que son:

a) Falsa religión
b) Inmoralidad
c) Pactos quebrados
d) Derramamiento de sangre inocente
e) Profanación de Dios

Cuando estos cinco pilares se establecen el enemigo hace lo siguiente…

2. Satanás erige un trono de iniquidad = El trono de iniquidad es una puerta de entrada al infierno. Estas cinco cosas le dan autoridad en un territorio a Satanás para cumplir su propósito, y los demonios comienzan a operar con total libertad para destruir y traer desolación.

3. El resultado de eso es que las tinieblas penetran la tierra = La tierra queda atrapada por la maldición. En Deuteronomio 28 la maldición incluye violencia, opresión, pobreza, hambre, enfermedades, incremento de desastres naturales. En consecuencia, ese territorio está contaminado y desolado (Isaías 24:5).

El primer pilar que el diablo establece para ejercer su influencia en una tierra es la falsa religión o idolatría. La falsa religión es la adoración a cualquier dios que no sea el verdadero Dios, manifestado a través de Jesucristo. Satanás utiliza la falsa religión para llevar desolación a un territorio (y a sus habitantes). La idolatría trae maldición (Deuteronomio 27:15).

La adoración a Dios abre una ventana en el cielo, a través de la cual Dios envía y derrama su bendición y la tierra florece. Deuteronomio 28:11-12 dice que si obedeces al Señor… “te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos”.

Donde se adora a Dios, la tierra es bendecida. Donde Satanás establece la falsa religión, la tierra no recibe el fluir de las bendiciones de Dios y queda desolada.

En Isaías 24 la Biblia dice que la tierra se seca y se marchita. La tierra se contamina porque sus habitantes adoraron a falsos dioses, transgredieron las leyes, violaron los estatutos y quebraron los pactos, entonces la maldición devora la tierra.

En Deuteronomio 28 se describe la maldición de una tierra donde los cielos son de bronce y la tierra de hierro, sin agua. Esto significa que la tierra es desértica.

Así que la cuando los habitantes de una tierra se alejan del verdadero Dios, los demonios tienen libertad para moverse y transformar una tierra fértil en un desierto.

Veamos algunos ejemplos:

AFRICA DEL NORTE

África del Norte era una zona importante al principio del cristianismo. Agustín, el famoso teólogo, vivió en lo que ahora es Argelia. En aquél tiempo, África del Norte era considerada el “granero romano” y la región fértil del Imperio romano.

Esta “Roma Africana” era conocida por la gran cantidad de cosecha que producía; pero en el siglo VII el ejército islámico marchó a través de África del Norte para atacarla y dominarla. Los cristianos fueron forzados a convertirse al Islam y, en un siglo, África del Norte llegó a ser territorio islámico.

Debido a que los habitantes de esa tierra dejaron de adorar al Dios verdadero, la tierra misma cambió completamente. Después de la conquista islámica, el fértil imperio romano en África del Norte, que en un momento tuvo más de seiscientas ciudades, se convirtió en un desierto. Hoy día se pueden ver las ruinas de las florecientes ciudades rodeadas por el desierto del Sahara. Nuestra adoración afecta la tierra…

ISLA LA ESPAÑOLA

En esta isla caribeña hay dos países. La republica Dominicana es un maravilloso paraíso tropical y un destino turístico para pasar unas lujosas y hermosas vacaciones. Ese país tiene una economía próspera y es la segunda economía más próspera del Caribe; pero linda con otro país totalmente opuesto, que es el más pobre del hemisferio occidental: Haití

En Haití solo un 2% de la tierra tiene árboles y vegetación. La tierra es árida y desértica. La mayoría de la gente vive en la peor de las pobrezas. Se lo considera “el pozo hacia el infierno del Caribe”. ¿Cómo llegó Haití a estar en esa condición? No siempre estuvo hundida en la pobreza. En el pasado, Haití fue un paraíso tropical, considerada la “joya del Caribe”. Era la colonia más rica del mundo entero y su suelo fértil de varias capas de profundidad producía gran abundancia de cosecha. Era una nación muy rica, y en 1750 se estima que Haití rindió casi la mitad del producto nacional de Francia. La ganancia de las exportaciones excedía incluso a la de los Estados Unidos… ¿qué sucedió con Haití para que hoy sea tan pobre?

El 14 de agosto de 1791, un grupo de sacerdotes vudistas (practicantes del vudú) guiados por un viejo esclavo llamado Boukman hizo un pacto con el diablo en un lugar llamado Bwa Kayiman. Una sacerdotisa, poseída por un espíritu malo, sacrificó un cerdo negro en un rito Vudú. Todos bebieron la sangre del cerdo y les pidieron ayuda a los demonios para liberar a Haití de Francia.

El movimiento de “liberación” de Haití había comenzado. Los haitianos atribuyeron el nacimiento de su nación a la ceremonia vudú que se realizó ese día. Haití es el único país del mundo que ha dedicado su tierra a los demonios. Cada año, el 14 de agosto, se repite y se afirma el mismo sacrificio demoníaco. Los líderes políticos han reconocido abiertamente la fundación demoníaca de su nación y han consultado a los espíritus demoníacos para tomar decisiones políticas que han marcado la historia del país y han establecido allí un trono de iniquidad. El vudú ha llegado a ser parte de la cultura haitiana y aún los cristianos nominales sacrifican a los demonios en ceremonias vudú. La falsa religión trae desolación.

Algunos dicen que no importa al dios que adoremos, pero los que conocemos al verdadero Dios, sabemos que el pueblo sufre las consecuencias y padece cuando adora falsos dioses porque trae desolación a su tierra.

A través de las falsas religiones Satanás profana una tierra y la llena de densas tinieblas. Con esas tinieblas sus demonios tienen libertad para provocar enfermedad, pobreza, violencia y muerte… y traer desolación.

Lo opuesto también es verdad: donde se adora a Dios, se abre una puerta en el cielo y esa tierra es transformada porque Dios derrama su bendición.

En Malaquías 3:12 leemos “Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable”.

Veamos algunos ejemplos de los cambios que se producen por adorar a Dios: El más grande avivamiento de la historia moderna fue originado por el Conde Nicolás Van Zunzendorf en la pequeña aldea de Herrnhut, Alemania. Allá por el año 1727, el Espíritu Santo se derramó y Herrnhut pronto llegó a ser un centro apostólico, que envió el avivamiento por todo el mundo. Para mantener el fuego del altar hicieron de Herrnhut un lugar de oración, alabanza y adoración continua. Durante más de cien años, en Herrnhut adoraron a Dios las 24 horas del día los 7 días de la semana. Aún hoy, el efecto de esa adoración es evidente.

Herrnhut está ubicada en lo que antes se conocía como Alemania del este, que estaba bajo el dominio del comunismo. Esa parte de Alemania se está recuperando de los años de padecimiento bajo la opresión comunista. Al recorrer Alemania del este todo se ve sucio y decadente y también se puede ver gran cantidad de grafitis que transmiten el sentimiento de desesperanza que invade a la población.

El este de Alemania fue conocido como uno de los peores lugares de la historia moderna, donde el régimen comunista causó un efecto devastador. Es un lugar depresivo, la tierra está casi desolada; pero cuando uno llega a la ciudad de Herrnhut todo es diferente. No hay suciedad ni basura y tampoco grafitis. Es un lugar cuidado, un lugar de prosperidad y bienestar. Cualquiera que observa eso siente: “¡Dios vive aquí”. El este de Alemania estaba desolado, pero en Herrnhut la desolación se canceló y se revirtió. Cien años de continua adoración a Dios causaron un efecto drástico en la tierra.

ALMOLONGA, GUATEMALA

Almolonga era un lugar descrito como “un lugar desértico, plagado de pobreza, saturado de adoración a los demonios y lleno de alcoholismo”.

Cuando llegaron los conquistadores españoles construyeron dos iglesias católicas en una aldea, pero los nativos no querían dejar de adorar a su ídolo pagano llamado Maximón.

Entonces los conquistadores pusieron a ese ídolo en la iglesia y le cambiaron el nombre por San Simón. A pesar de que la aldea era nominalmente católica, abundaba la brujería, la superstición y la adoración a los demonios por medio del ídolo Maximón. Es decir, imperaba la falsa religión.

Almolonga era un lugar de la región que se consideraba “perdido”. Las tierras que rodeaban el pueblo eran infértiles e improductivas. La cosecha se marchitaba. El alcoholismo, los delitos y la pobreza dominaban al pueblo. La prostitución y los casos de mujeres golpeadas eran una epidemia. En 1980, la aldea tenía cuatro celdas, pero los sábados a la noche las autoridades tenían que alquilar camiones para poder albergar la cantidad de detenidos que venían de las ciudades vecinas. Hasta que algunos cristianos comenzaron a orar y el avivamiento llegó a Almolonga. Hubo una cosecha masiva de almas y a finales de 1980 Almolonga fue la ciudad con quizás más cristianos del planeta. Se estimaba que entre un 90 a 95 % eran creyentes. Los ídolos de Maximón fueron quemados y las iglesias se expandieron por todo lugar. En 1989 los 36 bares del pueblo tuvieron que cerrar sus puertas, así como las cárceles, debido a la falta de crímenes. Se realizaban grandes celebraciones en la calle central de la ciudad llena de miles de recién convertidos que cantaban gozosamente y danzaban al Señor moviendo sus banderas.

Los negocios y las tiendas prosperaron y les empezaron a poner nombres como: “Café el Jardín del Edén”, “Lavandería Aleluya”… entonces algo increíble sucedió. A medida que las personas se entregaban al Señor y volvían al Dios verdadero, la tierra misma empezó a cambiar. Los campos comenzaron a florecer y produjeron hasta tres cosechas al año. Incluso, los vegetales que se cosechaban eran más grandes que su tamaño normal, como por ejemplo, zanahorias que tenían el tamaño de un antebrazo.

Almolonga es conocida como “la ciudad milagrosa” y “el jardín de Guatemala” y todos allí son personas prósperas. El analfabetismo menguó. Las Iglesias crecieron e incluso los bancos. Algunos granjeros pagan en efectivo para comprar sus camiones Mercedes Benz nuevos. ¡Esto es lo que se llama cancelar y revertir la desolación!

Así es la bondad de Dios. Él quiere que vivamos en una tierra que florezca. Una tierra que refleje Su Gloria. Dios quiere cambiar la atmósfera espiritual de tu territorio. Él quiere libertar a los cautivos del diablo y llevarlos a Su luz admirable, para que adoren al Dios vivo y verdadero, manifestado en la persona del Señor Jesucristo”.

El paso posterior será instruir y enseñar a la gente las dimensiones de la productividad y la administración personal de los recursos:

3. Enseñar los principios de administración personal de los recursos (Este tema lo trataré en otro documento)

PARA TERMINAR: Es mi oración que el presente documento pueda servir para que la Iglesia cumpla su misión evangelística en la forma adecuada a los tiempos que vivimos y el Reino de Dios sea extendido hasta lo último de la tierra

 


Publicado en: Artículos | Finanzas

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