LOS PECADOS RELIGIOSOS EN LA IGLESIA HOY

LOS PECADOS RELIGIOSOS EN LA IGLESIA HOY

Escribí este artículo debido a la ola creciente que existe dentro de nuestro ámbito “cristiano” de personas que con un mal espíritu calumnian, critican despiadadamente, injustamente a pastores, líderes y creyentes en general... en realidad a todo lo que a ellos no les gusta o consideran “herejía” o incorrecto.

Esto lo vemos en congregaciones (no todas por cierto) y principalmente por los medios masivos como Internet, Facebook donde desde lo oculto lanzan sus comentarios.

Lo increíble de esto es que estas personas son las mismos “hermanos” que se congregan, hablan de Dios, y levantan sus manos para adorar en las reuniones, pero que no tienen ningún reparo, ni límite alguno, en lanzar despiadadamente comentarios agresivos que no hacen otra cosa que ocasionar descrédito al Evangelio de Jesucristo. Cuesta creer que alguien que diga que es “creyente” pueda actuar tan desenfrenadamente, ¿No le parece?

La lengua descontrolada, y no controlada por el Espíritu Santo, ha dado lugar dentro de la Iglesia a lo que se ha llamado “pecados religiosos”. ¿Por qué los llamamos de esta manera?

Antes de responder a eso debemos saber que esto que hoy nos causa alarma y apaga al Espíritu no es nada nuevo. La Biblia se refiere a eso en Gálatas 5:20-21 cuando menciona a las “enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias…” como obras de la carne (v.19).

Llamamos a estos pecados “religiosos” porque en nuestro círculo cristiano tenemos “hermanos” que quizás nunca adulterarían, fornicarían ni se involucrarían en la inmundicia ni lascivia, pero estos mismos “hermanos” son los que de su corrupción interior (o sea el viejo hombre no quebrantado para dar lugar al carácter de Cristo) hablan y escriben agrediendo y lastimando a todo el mundo.

A la luz de la Palabra de Dios queda bien en claro que lo que ellos transmiten lo tienen en sus corazones. Lucas 6:45 dice “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” ¡Cuánto daño puede hacer una lengua descontrolada!

La idea de ese artículo, no tiene la intención de ponernos en una posición de señalar ni condenar, pero si manifestar que cada uno de nosotros en su interior tiene incubada toda esta maldad y a menos que le demos lugar al Espíritu Santo para que cambie nuestro corazón y nos ayude a hablar lo positivo y edificante, podemos terminar haciendo lo mismo.

Si somos sinceros ante Dios, debemos reconocer que en más de una oportunidad hemos practicado al menos alguno de los “pecados religiosos”.

Dios nos está llamando a que dejemos de lado toda forma religiosa de actuar y nos comportemos como verdaderos creyentes en Cristo, para que toda palabra que expresemos (vocal o escrita) esté carente de un espíritu condenatorio, negativo, calumniador, maldiciente y destructor y en cambio transmita un espíritu redentor, positivo, edificante, que suma en vez de restar, que exalta a Dios y colabora con el avance del Reino de Dios.

¡Necesitamos de esta clase de cristianos hoy dentro y fuera de nuestras iglesias, que le digan “¡No!” a los pecados religiosos!

Le invito en este momento a reflexionar y a pensar en usted mismo, sin pensar en los demás. ¿Usted también ha practicado los pecados religiosos hablando mal de los demás? Dios le está llamando la atención en este día para decirle que existe una clase de vida cristiana abundante (no religiosa) donde es posible vivir una vida llena del Espíritu Santo, la cual manifiesta en su exterior la obra gloriosa interior.

Si hoy usted se arrepiente y reconoce que los “pecados religiosos” no tienen nada que ver con la genuina vida de Cristo y desea eliminarlos de su vida, no tenga dudas que la presencia del Espíritu formará en su ser interior el carácter de Cristo. Cuando eso suceda su expresión exterior (sea la conducta, forma de hablar y de escribir) dejarán la huella positiva de Dios. ¿No le parece que es mejor y más excelente vivir esta clase de vida espiritual y alejarse de los “pecados religiosos”? ¡Usted decide!

 


Publicado en: Artículos

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