LOS FUNDAMENTOS APOSTÓLICOS (Lección 1)

1.
¿Qué significa poner fundamentos apostólicos. ¿Qué significa la palabra “apostólico”?

Estamos analizando la palabra “fundamento”; el fundamento que tenía la Iglesia primitiva. ¿Podemos tener realmente esa clase de fundamento? ¡Sí, podemos! Porque quienes tuvieron ese fundamento escribieron algunas cosas para ayudarnos a entender ese fundamento.

Hoy día, en ciertas partes del mundo, algunas personas tienen el fundamento de sus necesidades. Considerando que Dios quiere suplir nuestras necesidades, si el enfoque de nuestra relación con Dios son nuestras necesidades, podemos caer fácilmente en el engaño.

Otros tienen un fundamento intelectual. Si este es el caso, cuando llegan las pruebas, se confunden. ¿Podemos poner un fundamento que pase la prueba del tiempo? ¡Mi respuesta, basada en la Palabra de Dios, es SÍ!

La Biblia afirma claramente en Efesios 2:19-22, que los apóstoles y profetas son el fundamento y Jesucristo es la piedra angular. Por lo tanto, necesitamos conocer esa clase de fundamento, cómo ellos pusieron ese fundamento y cómo nosotros podemos poner también ese fundamento.

Efesios 2:19-22
“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Lucas 6:46
“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”

En otras palabras, Jesús se estaba dirigiendo a las personas de esa época, inmediatamente después de hablarles en el versículo 45 de Lucas 6.

Tú puedes llamar a Jesús “Señor” y proclamarlo Señor de tu vida, pero no estás haciendo lo que Él te dijo que hicieras.

Lucas 6:47-49
“Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.”

Jesús dice claramente que las tormentas y los vientos vendrán sobre toda casa. No importa de qué material es la casa, no importa quién la construyó; los vientos y tormentas vendrán y la pondrán a prueba. Pero la casa que permanece, es aquella dónde se esforzaron para edificar el fundamento sobre la roca. La Roca es Jesús.

1 Corintios 3:11
“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.”

Presta atención, en el versículo 48 de Lucas 6, Jesús dijo que el hombre ‘cavó y ahondó’ para edificar el fundamento de su casa sobre la roca. En otras palabras, el fundamento es la base de algunas cosas. El fundamento es la parte que no se ve de una casa. Cuando se edifica una casa, nadie ve el fundamento. Cuánto más alta sea la edificación, más profundo debe ser el fundamento.

Hoy día, muchas cosas están mal en la vida de gran cantidad de personas, principalmente, porque no cavaron hondo para poner el fundamento sobre la roca. Edificaron sobre la arena.

¿Qué es la arena? Cosas como la opinión pública, los sentimientos humanos, todo aquello que está sujeto a cambio, etc. La arena representa cosas que las tormentas de la vida pueden cambiar, cosas que las pruebas pueden fácilmente remover. Estas son la clase de cosas sobre las cuales la gente edifica su vida. Muchas vidas se están desplomando a la derecha, a la izquierda y por dentro y se lo atribuyen a otras cosas, en vez de reconocer su propia irresponsabilidad en no hacer el esfuerzo de edificar sobre un fundamento sólido.

Jesucristo habló acerca de la parábola del sembrador (Mt. 13:3-9). Habló del sembrador como la semilla de la Palabra de Dios y habló de nuestro corazón de diferentes maneras: en pedregales, junto al camino, entre los espinos o en buena tierra… De los cuatro ejemplos que Él dio, solo uno dio fruto. ¡Esto significa que el 75% de las semillas sembradas no dieron ningún fruto! ¿Por qué? Por dos razones: Primero, hay un enemigo que quiere robar la Palabra, y segundo, el mundo no permitirá que la Palabra dé fruto.

Los afanes de este mundo, como Él dijo… La primera semilla cayó junto al camino y el enemigo la quitó inmediatamente. La siguiente cayó en pedregales; dice la Biblia que no tenía raíz en sí, por lo cual no pudo soportar la persecución a causa de la Palabra. La siguiente cayó entre espinos y, según las palabras de Jesús, los espinos, que son los afanes de esta vida, el engaño de las riquezas y los deseos de otras cosas, ahogaron la Palabra y fue infructuosa.

Luego, la semilla que cayó en buena tierra, según el relato de los Evangelios, dio fruto a treinta, sesenta y ciento por uno. No se nos dice por qué y cómo las semillas produjeron diferentes niveles de productividad y fructificación en el mismo suelo.

Entender la importancia central de la Palabra, es lo que edifica el fundamento.
¿Qué significa esto? Observe los siguientes versículos de las Escrituras:
Lucas 6:46-49
Mateo 13:3-9: Deberíamos tratar correctamente la semilla.
Juan 1 y Juan 1:14

La Palabra de la cual se habla en Juan 1 es el Logos. La suma total de la expresión de los planes y los propósitos de Dios, y esa Palabra es Jesucristo. Jesús es la Palabra hecha carne. De modo que cuando Él dice: “¿Por qué me llamáis Señor y no hacéis lo que yo digo?”, está diciendo por qué proclamas con tu boca que Yo soy el Señor de tu vida, sin embargo, mis palabras no tienen parte en tu vida. Una de las definiciones de Señor es amo, dueño. Si Él es nuestro Señor, debemos someternos a su Palabra. Si no nos sometemos a su Palabra, Él no es Señor. No lo llames Señor si no estás dispuesto a someterte a Él.


El fundamento de la Palabra
Procura que la Palabra de Dios sea la autoridad final en tu vida. Cuando dices que Jesús es el Señor de tu vida, debes entender que Jesús es la Palabra y que la Palabra es la autoridad final en tu vida.

Esto parece muy básico hasta que comienzas a pensar en una o dos cosas. Por ejemplo: Cuando algunos son salvos, dicen, “siento que soy salvo, me siento diferente, estoy experimentando un nuevo nacimiento”, y se emocionan. Espera hasta que éstos (las mismas personas) se despierten a la mañana y deban enfrentar alguna circunstancia en su vida y no sientan que son salvos. Entonces te das cuenta de que su salvación estaba fundamentada sobre sus sentimientos, no sobre la Palabra de Dios. Esto es así de simple. Aunque no sientas que eres salvo, ¿lo eres? Asegúrate de que tu fundamento no sean los sentimientos que experimentaste cuando fuiste salvo. Debes esforzarte para edificar tu fundamento sobre la Palabra. La Palabra dice que cualquiera que invocare el nombre del Señor será salvo (Ro. 10:13). No dice cualquiera que se “sienta” salvo.


El conocimiento del espíritu, alma y cuerpo
Este es un conocimiento fundamental, que ayuda a comprender que no eres solo carne y sangre… Por eso cuando alguien muere, su carne y sangre permanecen en el ataúd o en la tumba, pero su espíritu se va.

1 Tesalonicenses 5:23-24
“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará”.

El hombre es principalmente espíritu, alma y cuerpo.

Existen tres dimensiones del hombre: El espíritu, el alma y el cuerpo. Estas tres dimensiones han causado confusión en la mente de muchas personas.

¿Cuál es la dimensión del espíritu? La dimensión con la cual nos relacionamos con Dios.
¿Cuál es la dimensión almática? Nuestra humanidad, nuestra personalidad, se asienta en el alma.
Nuestro cuerpo es lo que tú y yo vemos: La carne, el cuerpo humano (del griego: sarx)

Génesis 1:26-27
“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.

Cuando leemos Génesis 2, pareciera que hubiera una repetición. Pero no hubo repetición. Dios creó seres espirituales. El ser espiritual es la humanidad que Él creó a su imagen, a su semejanza. En Génesis 2:7, Dios formó el cuerpo. Y para formar el cuerpo tomó del polvo de la tierra. (Por eso decimos “polvo eres y al polvo volverás” cuando una persona muere). Dios tomó del polvo de la tierra y formó el cuerpo. La Biblia dice que cuando Él sopló aliento de vida en el cuerpo que había formado, el hombre fue un ser viviente. Esto significa que fue creado el espíritu del hombre, fue formado el cuerpo y cuando el espíritu tomó contacto con el cuerpo, se engendró el alma. El hombre es principalmente un espíritu. Fue hecho a imagen de Dios, a semejanza de Dios y no existe un espíritu de hombre o de mujer, sino solo un espíritu. Por eso en Génesis 2, cuando Dios creó al hombre separó la parte femenina. Sacó de lo que había puesto en la humanidad y lo dividió en hombre y mujer. La esencia de la mujer está en el aspecto físico. Por eso cuando algunos fariseos y saduceos interrogaron a Jesús, Él dijo que no existe el matrimonio en el cielo (Mt. 22:23-30). No hay hombre ni mujer en el cielo.

Lee I Tesalonicenses 5:23

1 Corintios 9:27
“Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.

Si Pablo fuera solo un cuerpo humano, no podría disciplinar su cuerpo. Él sabía que era más que solo un cuerpo humano.

El mismo Pablo nos dice en Romanos 12 que debemos renovar nuestra mente. Tu alma está compuesta de la mente, la voluntad y las emociones. Tu espíritu es la parte de ti que se relaciona con Dios, donde yace tu conciencia, y tu cuerpo es el caparazón exterior que ves.

Este caparazón exterior vino del polvo y cuando te vayas de esta tierra, lo dejarás, a menos que, como dice la Biblia, seamos transformados en un cuerpo glorificado y la inmortalidad se devore a la mortalidad.

2 Corintios 5:16-17
“De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

¿Qué fue hecho nuevo? ¿Su alma? No. ¿Su espíritu? Sí. Su espíritu ha sido recreado, porque ha recibido la vida de Dios en su espíritu. Cualquiera que haya nacido de nuevo recibió vida; recibió la semilla de la Palabra de Dios en su espíritu. Esta vida recrea su espíritu para que llegue a ser como el espíritu que Dios creó en un principio. Pero esa persona todavía tiene un alma que ha sido afectada.

Santiago 1:21
“Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”.

Nuestra alma requiere de esfuerzo. Nuestro espíritu ha nacido de Dios; por eso hemos nacido de nuevo. Pablo también se refiere al “viejo hombre” (Ef. 4:22-24; Col. 3:9-10). El viejo hombre es el viejo espíritu. Cuando el viejo hombre estaba allí, antes que nacieras de nuevo, había enseñado a tu alma en los caminos del mundo y del pecado. Por lo tanto, cuando fuiste recreado, nació una nueva persona, un nuevo espíritu. Ahora tienes otra vez la imagen de Dios, tienes otra vez la semejanza de Dios, eres otra vez heredero juntamente con Cristo. Ahora eres parte de la familia de Dios, de la casa de Dios, porque tu espíritu recreado tiene solo un linaje, que desciende del Padre a través de Jesucristo; por lo tanto, perteneces a una nueva generación, a una nueva creación… que se llama nueva criatura. Tú eres una nueva creación, todas las cosas viejas pasaron espiritualmente. Pero todavía tienes un alma y un cuerpo que ha sido enseñado en los caminos viejos. Si no sabes cómo controlar tu cuerpo y tu alma, éstos seguirán afectando el funcionamiento de tu espíritu y no podrás cumplir todo lo que Dios ha diseñado para ti. En tu espíritu recreado, tienes el amor de Dios (Ro. 5:5), tienes la naturaleza de Dios (2 Co. 5:21)…

¡Mucho ha sido depositado en tu espíritu, que está esperando estallar e influenciar cada parte de ti! Pero tienes un alma: tu mente y tus emociones. Estas son las partes de ti que se oponen a lo que tu espíritu quiere hacer. Se oponen a tu relación con Dios. ¿Por qué? Porque en el ámbito del alma o eres influenciado por el mundo o por tu carne o por tu espíritu. El factor decisivo está en el ámbito del alma, donde ahora decides qué quieres hacer. Por eso somos responsables de las cosas, porque la decisión es nuestra.

Dios respeta el hecho de que seamos personas con libre albedrío, y en nuestras facultades almáticas tenemos que tomar una decisión. Debemos tomar una decisión en lo que respecta a nuestra alma.

Cuando leemos alguna parte de las Escrituras, especialmente en las cartas de Pablo, necesitamos entender a qué parte de “mí” Pablo se está refiriendo… cuando dice: “Golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre”, ¿qué parte de mí pone a mi cuerpo en servidumbre?: Mi espíritu. Si él dice: “Renuevo mi mente”, mi mente tiene la responsabilidad de tomar la Palabra de Dios y cambiar mi manera de pensar. Si dice: “He sido bendecido con la bendición de Abraham”, ¿qué parte de mí ha sido bendecida? Si dice: “Soy la justicia de Dios en Cristo Jesús”, ¿qué parte de mí ha sido justificada?

Necesitamos entender la división: Somos un espíritu, tenemos un alma y vivimos en un cuerpo. Si no sabes cómo utilizar los tres en armonía, quizás no puedas cumplir con lo que Dios ha diseñado para ti.

El corazón
Tu corazón es la zona de acción entre el espíritu y el alma. Es el núcleo de tu ser.

Mateo 12:34
“Porque de la abundancia del corazón habla la boca”.

Cualquier cosa que tu boca diga, afecta tu corazón.

Proverbios 4:23
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”.

En muchos aspectos, tu corazón es como tu espíritu, pero en algunos aspectos se dice que el corazón del hombre es malo y engañoso, quien lo conocerá…


1 Corintios 2:11
“Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios”.

Tu espíritu conoce más acerca de tu vida que lo que tu mente conoce, y si le permites a tu espíritu que tenga preeminencia con la ayuda del Espíritu Santo, tu vida en los caminos de Dios puede ser más fácil.

¿Qué significa nacer de nuevo y ser lleno del Espíritu Santo?
Ser lleno del Espíritu Santo significa haberle permitido al Espíritu de Dios que se derrame abundantemente en tu espíritu.

La actividad que hace que tú nazcas de nuevo es espiritual, porque participa el Espíritu de Dios. Hay una segunda experiencia llamada ser lleno del Espíritu. Cuando tú eres lleno del Espíritu, estás desbordando. En el libro de Hechos vemos que hablaban en otras lenguas y fueron llenos de denuedo (Hch. 2, Hch. 3, Hch. 4, etc.).

Hay algo en ser lleno del Espíritu Santo que te ayudará a caminar en el poder de Dios.

Conocimiento revelado
Mateo 16:13-19
“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”.

Efesios 1:17-21
“Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado…”

Existen dos clases de conocimiento. El conocimiento da lugar a la realidad. Todos tenemos un conocimiento natural y el conocimiento natural da lugar en ti a una realidad natural.

El conocimiento revelado es la compenetración del alma humana con la energía de Dios y la luz de Dios. Hay un conocimiento que excede a la comprensión humana.

No hay nada de malo en los medios naturales de adquirir conocimiento, a través de nuestros oídos, ojos, sentimientos, gusto, etc. Esta información debería procesarse en nuestra alma.

Hebreos 11:1
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

Existe otra dimensión de la realidad del ámbito del espíritu, que no es obvia para el ámbito natural, y necesitamos la ayuda de lo divino para poder funcionar en ese ámbito. Por eso a muchas personas les resulta difícil entender qué es el cristianismo. Muchas personas toman el cristianismo de manera superficial, de manera mental/intelectual, de manera histórica, etc. Hasta que la Palabra no les sea REVELADA, carecerán del poder que necesitan en su vida.

En Mateo 16:18 no se dice que Pedro es la roca, sino que la roca es el conocimiento revelado de quién es Cristo. Cuando tenemos el conocimiento revelado, accedemos a algunas cosas que de otra manera serían inaccesibles. Si el conocimiento revelado no está obrando en ti, el cambio en tu vida será limitado.

Tú ya has adquirido el conocimiento mental… Sin embargo, en Efesios 1:17 Pablo dice: “para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él”. Pues es así como entras a la realidad de lo que ese conocimiento te comunica. No se trata solo de saberlo, sino de tener revelación de ello. Que Dios envió a su Hijo a morir en la cruz es una realidad, existe una prueba histórica de que Él vino y murió; pero si eso no se convierte en una revelación en nuestro corazón, carece del poder para cambiarnos internamente. Por eso hoy día vemos a muchos cristianos que luchan… carecen del poder para experimentar un cambio. La revelación del conocimiento tiene el poder de hacer que experimentemos algo, no solo que lo sepamos.


¿Cómo recibir el conocimiento revelado?

1.Debes tener comunión con Jesús. Cuando tienes comunión con la Palabra de Dios estás en comunión con aquello que te puede dar el conocimiento revelado. La Palabra de Dios le iluminará constantemente en la medida que tengas comunión con Él.
2.Si tienes comunión con Jesús a través de su Palabra y tienes la predisposición a obedecerle, estás en condiciones de recibir tu propio conocimiento revelado.
3.Debes orar por ti y por todos aquellos que te rodean, para que Dios les conceda el espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él. Los ojos de nuestro entendimiento son alumbrados para que podamos conocer la esperanza de su llamado.


Para tener comunión con lo que Dios dice en su Palabra, necesitamos tener el espíritu de revelación.


PREGUNTAS:

1.¿Por qué tenemos que esforzarnos para poner el fundamento correcto en nuestra vida?
2.¿Qué significa edificar nuestra vida sobre la roca? ¿Qué representa la roca?
3.¿Cómo podemos reconocer las áreas de nuestra vida que edificamos sobre la arena?
4.¿Por qué es importante asegurarnos de que nuestra salvación esté fundamentada sobre la Palabra de Dios y no sobre nuestros sentimientos?
5.¿Cuáles son las tres dimensiones del hombre? Haz una breve descripción de cada una de las tres dimensiones.
6.Explica la diferencia entre los dos hechos que sucedieron en Génesis 1:26-27 y Génesis 2:7.
7.¿Cómo podemos permitirle a nuestro espíritu renacido influenciar nuestra mente y alma no regeneradas?
8.¿Cuáles son las dos clases de conocimiento? ¿Qué es el conocimiento revelado?
9.¿Cómo podemos recibir el conocimiento revelado?

 


Publicado en: Cursos

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