LA UNCIÓN DE RIQUEZA, LA POBREZA Y EL ESPÍRITU DE MAMÓN

LA UNCIÓN DE RIQUEZA, LA POBREZA Y EL ESPÍRITU DE MAMÓN

Conceptos de prosperidad bíblica sobrenatural del Reino de Dios

En cada etapa de la historia de la Iglesia, el Señor renovó su visión, llamado y propósito para su Cuerpo. En este tiempo el señor está diciendo que el tiempo ha llegado para que su pueblo pueda entrar en las promesas que él ha declarados sobre sus vidas, esferas de autoridad y territorios. Existe un perfecto tiempo y en este tiempo de cambios caóticos y reacomodamientos financieros debemos entender los conceptos de incremento divino y multiplicación sobrenatural.

El espíritu más grande que pareciera contender contra nuestra sociedad es la segunda cuerda de la trenza de la cautividad: La pobreza (la otra cuerda es la enfermedad).

La pobreza es “rehusar llegar a ser lo que Dios ha creado y destinado que seamos” y no creer que el Señor pueda insertarnos en la plenitud de su plan. La pobreza no es solo una experiencia de no tener sino el temor de que nos faltará. La pobreza sucede cuando nos conformamos al modelo de las circunstancias de la vida, las cuales están a nuestro alrededor y nos rodean con su perspectiva. Como resultado, nos olvidamos de la capacidad de Dios de obrar en medio de nuestras circunstancias. La pobreza es la voz que dice: Dios no puede hacerlo.

La pobreza puede suceder por varios factores:
1. Por medio de la opresión y las estructuras equivocadas de autoridad (malos gobiernos) (Isaias 5:8)

2. Puede ocurrir si desarrollamos una mentalidad de avaricia o glotonería (Proverbios 23:21)

3. Puede suceder por pereza y lentitud (Proverbios 24:33-34)

4 Apresurarse puede conducir a la pobreza cuando caemos en sistema de estrategias para hacerse rico rápido.

5. La pobreza puede suceder si resistimos al Espíritu Santo y negamos las bendiciones del Señor.
La principal causa de pobreza en nuestras vidas es el fracaso de cosechar. Cuando no juntamos o recogemos la cosecha, una mentalidad de pobreza se establece en contra nuestra. Muchas veces el enemigo espera hasta el momento en que vamos a cosechar para desarrollar estrategias de devastación contra nosotros. Eso hicieron los Madianitas quienes siempre les robaban a los Israelitas (Jueces 6). Allí el enemigo había diseñado un plan para robarles el bienestar.

Podemos plantar, podemos ver cómo crece la cosecha y aún ver el tiempo que se acerca de la cosecha, pero si no recogemos la cosecha, una estrategia de pobreza comenzará a desarrollarse contra nosotros. Cuando nos incrementamos o multiplicamos sin desarrollar los lugares de depósito para contener lo que hemos cosechado el enemigo ganara acceso a lo que hemos ganado.

6. Otra de las causas de pobreza incluye alinearse con estructuras que originan índices de intereses que van más allá de la mentalidad piadosa de interés (Nehemías 5:1-5); temor y una indisposición a enfrentar a nuestro enemigo (Proverbios 22:13) y colapsar ante la persecución de la fe (2 Corintios 6, 8).

¿Qué es la riqueza según la Palabra de Dios?
Existen varias maneras de ver las riquezas en la Biblia, sin embargo el Señor nos dice en Deuteronomio 8:18 “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.”

Aquí la palabra “poder” significa “vigor, fuerza, capacidad, sea física, mental o espiritual”. La palabra “riqueza” significa “sustancia material, fuerza y botín de guerra necesaria para cumplir el plan de Dios sobre la tierra.”

La Biblia tiene dos perspectivas hacia la riqueza: La que proviene como bendición de Dios y la otra riqueza que proviene de Mamón (palabra griega para “riquezas” utilizada en Mateo 6:24).

En la Biblia a las riquezas se las reconocen como una bendición de Dios. Todos los patriarcas fueron personas muy ricas. La riqueza de Salomón fue vista como un favor de Dios. Job tuvo riquezas, las perdió y luego las recuperó al doble.

Jesús nos exhorta a multiplicar lo que ya tenemos (Lucas 19), sin embargo, nos advierte que la búsqueda de las riquezas y el placer que proveen pueden impedir que maduremos espiritualmente. Jesús vio al dinero o riqueza como un poder espiritual (Mateo 6:24) y que puede ser un rival de Dios.

Los creyentes en Cristo deberíamos ver a las riquezas solo como algo para ser utilizado en el avance del Reino de Dios. En medio de un tiempo de gran cosecha espiritual que no se ha visto por generaciones, necesitamos comenzar a ver la transferencia de riquezas tal como lo leemos en el libro de Josué. Este es un tiempo cuando las riquezas deben ser trasladadas a personas y ministerios que aman a Dios, sirven a la gente y predican el Evangelio.

Algunas sugerencias para tener en cuenta en este tiempo de gran sobrenaturalidad financiera divina para el pueblo de Dios en medio de los problemas financieros que existen en el mundo:

No le tenga temor al tema de las riquezas
No debemos tener temor de cosechar lo que Dios nos ha dado para cosechar. No debemos tener miedo de multiplicarnos e incrementarnos. El dinero en sí mismo no es malo. 1 Timoteo 6:10 dice: “raíz de todos los males es el amor al dinero”. Esto no significa que el dinero es malo e inmoral. La moralidad viene de la persona que utiliza el dinero. Nunca debemos confundir dinero con la actitud de nuestro corazón.

Resista la idea de que ser pobre significa ser espiritual
Esta enseñanza arraigada en el patrón de pensamiento pagano, se llamaba Docetismo, la cual declara que la materia es mala y la mente es buena. El Docetismo ha causado muchos problemas en la Iglesia, incluido el concepto de separación entre lo sagrado y secular.

Debemos separar de nuestras mentes el concepto de que valemos por lo que tenemos. Nuestra dignidad no está asociada al dinero que tenemos sino como lo administramos en Dios. Debemos librarnos de estos pensamientos para ver la cosecha que Dios tiene para nosotros y preguntarle al Señor como podemos cosecharla.

Evite las trampas asociadas con la riqueza
Cuando consideramos el tema de la riqueza, necesitamos de estar alertas que existen trampas que debemos evitar. Cuando vamos contra un enemigo para pelear por la trasferencia de riquezas al Reino de Dios, debemos cuidarnos a nosotros mismos del amor al dinero (1 Timoteo 6:10). Philarguria se refiere a la avaricia, el deseo insaciable por las riquezas y codicia. Si no somos cuidadosos este será el fruto que el dinero puede producir en nuestros corazones. El “engaño de las riquezas” de Marcos 4:19 es otro de los peligros que debemos cuidarnos. Esto tiene que ver primariamente con el poder que viene junto con el dinero. Esto produce una actitud en el corazón que desea manipular con falsas pretensiones y apariencias.

El dinero es bueno cuando es nuestro siervo, sin embargo, cuando llegamos a ser sus esclavos, estamos en problemas. En la Palabra hubo gente que fue maldecida por las riquezas o tuvieron deseos impuros para obtener riquezas, tales como Judas, Gezi, Ananías y Safira, Lot y Acán. Ellos fueron atrapados por sus deseos impuros. Necesitamos renunciar a todo lo que está enlazado con Mamón.

No codicie
La verdadera raíz que origina que utilicemos mal o mal administremos las riquezas es la codicia. Lucas 12:15 dice “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.”. Codicia significa tener un fuerte deseo de algo. Este pecado está ligado con un deseo emocional descontrolado, egoísta. Es por esto que al enemigo le encanta llevarnos a las formas de idolatría. La idolatría tergiversa nuestros deseos de adorar a un Dios santo hacia toda forma llena de egoísmo, y lascivia inspirada en el enemigo de varias formas. Esto es lo que dice Santiago 4:1 “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?”

Manténgase en pacto con Dios
Debemos detectar si existen patrones en nuestras propias vidas de lo que hemos mencionado arriba. Cuando usted posee las riquezas de Dios fuera del tiempo de Dios y a su manera, usted resultara maldecido por esa riqueza. Mucho dinero tiene a veces maldiciones adjuntas, por eso si usted no sabe cómo quebrar la maldición antes que usted reciba dinero, usted recibirá el dinero con la maldición. Como Malaquías 3 nos dice, una manera de quebrar la maldición del dinero es diezmar y ofrendar.

Considere a la hormiga
Debemos desarrollar una mentalidad de sana administración antes de que Dios nos dé de sus riquezas. Debemos perseverar contra todas las chances y estrategias de ser derrotados. Esta es una actitud necesaria de desarrollar y establecer en el Reino de Dios. Proverbios 21:5 dice: “Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.”, Proverbios 17:16 dice también: “¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, No teniendo entendimiento?”

Necesitamos entender tanto el uso correcto del dinero y esa sabiduría que deshace a los demonios. Así que si está orando por dinero, obtenga sabiduría.

La hormiga tiene algo importante para enseñarnos. Leemos en Proverbios 6:6-11 “Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo; Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.”

La hormiga es un ejemplo de la sabiduría de proveer en el verano para las necesidades del invierno. No todas las hormigas hacen esto sino algunas hormigas de Palestina. Ellas extienden sus caminos del nido hacia el lugar donde obtienen sus recursos. En la mayoría de los países la hormiga es vista como proverbial de la industria.

Las hormigas hacen lo siguiente:
1.Preparan un gran espacio en sus nidos para depositar el grano.

2.Para realizar esto, ubican sus nidos lo más cerca posible de los lugares donde los granos son cosechados o guardados.

3.El grano les provee alimento durante la temporada de invierno.

De este ejemplo de la Palabra de Dios, vemos que para lograr los propósitos de Dios se necesitan diligencia y perseverancia.

El Señor en este tiempo nos quiere dar la fuerza para cosechar nuestro Canaán. Este es un tiempo cuando Dios nos está dando las estrategias para cosechar los campos. Deuteronomio 8:18 declara: “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.”

El Señor hablo esas palabras mientras el preparaba a su pueblo a estar listos para ir hacia la tierra prometida. Él sabía que allí habría guerra espiritual contra Mamón.

Cuando estudiamos a los Canaanitas, encontramos que el dios que los regía era mamón. La asignación o misión que Josué y las tribus de Israel tuvieron que cumplir fue realizar la transferencia de riquezas de todos los habitantes de la región hacia el pueblo del pacto y para los propósitos del Reino. Por eso, mamón debía ser destronado y derrotado y la riqueza con su falsa idolatría transferida.

Existen dos sistemas económicos en el mundo. Dios tiene uno y él nos enseña la necesidad de ser buenos administradores de este sistema. Satanás tiene el otro sistema económico y mamón gobierna este sistema. Este dios por medio de las fuerzas diabólicas, controla la administración, transferencia y distribución de la riqueza dentro de su sistema. Mateo 6:24 es un gran versículo para entender. Dice: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

Mamón controla todo el mundo de las finanzas, especialmente el tema del abastecimiento y la distribución. Mamón es asistido por otros demonios en la administración, transferencia y transmisión de riqueza. Mamó es tanto un príncipe de lo económico como de lo religioso. Mamón está asociado con el sistema babilónico. Proverbios 13:22 dice que “la riqueza del pecador está guardada para el justo.” La palabra riqueza aquí es “chayil” que significa: “fuerza, poder, ejército, riquezas, botín de guerra y los frutos de una batalla ganada”.

Tengamos en cuenta estos puntos y el Señor verdaderamente será nuestro pastor y “nada nos faltará” y por sobre todo seremos inversores del Reino para que la Palabra corra y el Evangelio de Jesucristo sea predicado.

(Los conceptos de prosperidad bíblica sobrenatural vertidos en este artículo fueron extraídos y traducidos del libro “Redeeming the Time” (Redimir el tiempo) por Chuck D. Pierce, páginas 193-204)

 


Publicado en: Artículos | Finanzas

clic para cerrar