LA ORACION QUE LLEGA AL TRONO DE DIOS – Lección 1 –

LA ORACION QUE LLEGA AL TRONO DE DIOS – Lección 1 –
1. PRINCIPIOS BÁSICOS SOBRE LA ORACIÓN

La Biblia dice en Mateo 7:7-8
“Pedid, y se os dará; buscad y hallareis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá”

En las Palabras de Jesús encontramos la revelación de lo que es la vida de oración. Sus discípulos veían a Jesús apartarse para orar y los resultados tangibles e increíbles posteriores, en su vida y ministerio, que los llevo a clamar unánimes: - Señor, enséñanos a orar – (Lucas 11:1)

A través de los años este ha sido el clamor interior de muchos creyentes bien intencionados, que luego de intentar ser hombres y mujeres victoriosos en la oración, bajaron sus brazos rendidos y frustrados.

Dios nos ha provisto de la herramienta de la oración, no solo para hablar con El sino también para experimentar resultados tangibles.

En el libro de Santiago leemos que la “oración eficaz del justo puede mucho” (Stgo 5:16). Muchos han orado y orado pero no de una manera eficaz. Según la Biblia existe dos maneras de orar: 1) Eficazmente y 2) Ineficazmente. ¡Por cierto todos anhelamos lo primero!

Para poder orar con eficacia primero tenemos que entender lo que dice la Palabra de Dios sobre el tema. Cuando aplicamos las instrucciones del “Manual de Dios” correctamente, podemos orar eficazmente.

La Biblia enseña en el pasaje inicial de Mateo, que la oración tiene 3 niveles, a los cuales todos podemos llegar. Cada nivel tiene su secreto, que en este estudio lo revelaremos a fin de que usted como hijo/a de Dios pueda orar eficazmente para la Gloria del Señor

Sin más demoras, vamos a comenzar a estudiar acerca de la oración, y le animo a estar expectante, porque hoy comienza para usted una nueva dimensión espiritual.

PRINCIPIOS BÁSICOS SOBRE LA ORACIÓN
Lucas 18:1-8
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venia a el, diciendo: Hazme justicia de mí adversario. Y el no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de si: Aunqueni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a el día y noche? ¿Se tardara en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero Cuando venga el Hijo del hombre, ¿Hallará Fe en la tierra?”

Para poder comprender totalmente lo que significa el tema de la oración, es necesario primero, poner fundamentos básicos y vitales.

En el pasaje de Lucas 18 encontramos verdades preciosas sumergidas en su contenido. Leamos detenidamente los versículos y aprenderemos lo siguiente:

18:1 “La necesidad de orar siempre y no desmayar”
Aquí esta diciendo:
1.La oración es una necesidad para el creyente;
2.La oración es un hábito santo continuo para el creyente;
3.Si oramos no desmayaremos ante los problemas y dificultades de la vida, si no oramos desmayaremos y seremos derrotados.

18:2-3 “Había un juez… una viuda… mi adversario”
Aquí aprendemos que:
1)La oración tiene que ver con Dios (Juez injusto, es una figura de Dios, que es justo y santo)
2)La oración tiene que ver con mi vida (la viuda es una figura del creyente en Cristo)
3)La oración tiene que ver con el diablo (el adversario representa al diablo)

La oración del cristiano va dirigida hacia Dios para que el Señor derrame Su bendición, pero a la vez el enemigo aparecerá en la escena para impedir o frenar la llegada de la respuesta de Dios (Daniel 10:12-13).

18:5 “...esta viuda me es molesta”
La viuda buscaba en todo momento la ayuda del Juez y lo iba a buscar todos los días a su oficina para recordarle lo que le había pedido. Esto nos enseña que la oración triunfante es la oración perseverante, que no baja los brazos hasta que tiene la respuesta en las manos.

18:8 “… el Hijo del hombre (Jesús) ¿hallara fe en la tierra?”
Aquí aparece otro elemento indispensable para orar eficazmente: La fe. No solo es cuestión de orar sin desmayar y perseverando todos los días y a toda hora, ¡Necesitamos orar con fe para poder recibir de Dios! Sin fe es imposible agradar a Dios, pues la fe tiene premio o galardón (Hebreos 11:6)
A pesar de todo lo que hemos leído, debemos reconocer que la oración es una de las disciplinas espirituales más descuidadas y menospreciadas de la Iglesia actual; la oración es la disciplina olvidada y menos trabajada por los cristianos.

Como antes mencionamos, muchos cristianos viven frustrados en su vida de oración, pareciera como que no pueden alcanzar un nivel básico de efectividad. Otros directamente no oran regularmente y privadamente y si lo hacen es sólo para dar gracias antes de comer o al ir a dormir. ¿Por qué sucede esto?

La falta de enseñanza bíblica profunda sobre el tema, en la iglesia actual, ha causado mucha frustración entre el pueblo de Dios. Para poder vencer toda esa falta de ganas de orar, esa frustración de no poder orar regularmente cada día, tenemos que saber lo siguiente:

1. Orar en una decisión personal e individual
Existen cristianos que le dicen al Señor: - Ayúdame a orar – cuando en realidad Dios nunca nos va a ayudar a empezar a orar. ¿Sabe por que? Porque El nos hizo con una voluntad para que decidamos que hacer con nuestras vidas: Ser o no ser hombres o mujeres de oración. De nosotros depende decidir empezar a orar. Lo que si nos promete el Señor es ayudarnos cuando estamos en el proceso de orar. Romanos 8:26 dice claramente lo siguiente:
“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues que hemos de pedir (cuando estamos orando) como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles”

Otros esperan “sentir” algo especial para empezar a orar o creen que se les va a aparecer un ángel del cielo invitándolo a orar. Una cosa es el misticismo y otra la realidad espiritual. Somos nosotros los que decidimos, cueste lo que cueste, empezar a apartar tiempo específico para orar a Dios.

2. La falta del hábito de la oración en la vida del cristiano es un pecado a los ojos del Señor
Tenemos que ser sinceros y reconocer que siempre lo primero que suprimimos es la oración. Pareciera que encontramos el tiempo para predicar, leer la Biblia, hablar por teléfono con los hermanos de la iglesia, pero nos falta siempre tiempo para orar. Además, muchas veces escondemos nuestro fracaso en esta área simplemente diciendo: “Dios entiende mi situación”.

La Palabra de Dios nos dice que la falta de oración en la vida de un cristiano es lisa y llanamente un pecado. Parece un poco exagerado pero le invito a que lea el pasaje de 1 Samuel 12:23: “Así que lejos sea de mi que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto”

3. La oración es cuestión de vida o muerte. Es decir, u oramos y vivimos en victoria y fortaleza espiritual o no oramos y morimos derrotados.
Tomar livianamente las cosas de Dios nos transforman en cristianos livianos, sin peso espiritual. Anhelamos las bendiciones de Dios pero no estamos dispuestos a pagar el precio para la llegada de la bendición. ¡Es por eso que hoy tenemos tanta tibieza y adormecimiento espiritual en nuestras iglesias!

Orar es cuestión de vida o muerte. Así lo afirma el pasaje de Isaías 64:7
“Nadie hay que invoque tu nombre (eso es orar), que se despierte para apoyarse en ti (orando), por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades”

ALGO MUY IMPORTANTE
Antes de continuar, le invito a que invierta algunos minutos pensando acerca de su vida de oración. Quizás nunca ha orado regularmente ni lo ha intentado; quizás empezó orando con fervor y hoy ya no lo hace o tal vez usted ha suprimido totalmente de su vida la oración pensando que era algo intrascendente y poco provechoso para la vida cristiana. Le sugiero que en este momento usted haga lo siguiente:

1.Reconozca que ha pecado delante de Dios por no orar regularmente

2.Confiese este pecado a Dios, con sus palabras, diciéndole: - Señor, he menospreciado y olvidado la oración pensando que era algo aburrido y poco importante. Me arrepiento Señor, límpiame con tu sangre preciosa. -

3.Reciba el perdón de Dios y acepte la nueva oportunidad que El le está dando para que se levante como un/a hombre/mujer de oración.

4.Haga un pacto de fe con el Señor: - Señor a través de este estudio voy a ser entrenado a orar eficazmente. Hago un pacto contigo de no solo estudiar sobre la oración sino principalmente empezar a orar cada día.

5.¡Siga estudiando con fe lo que viene a continuación!


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