EVANGELISMO Y DISCIPULADO – Lección 1 –

SECCIÓN I
EVANGELISMO

I. Definición.
“Es la presentación de quien es Jesucristo, en el poder del Espíritu Santo, a fin de que los hombres le reciban como su Salvador personal y le sirvan todos los días de su vida con palabras y acciones”

II. Palabras Griegas
Evangelismo (en Griego): “Euaggelizo”: (se pronuncia) “Euanguelidzo”
Esta palabra en la Biblia se la traduce también como “Buenas nuevas”
Citas:
Luc. 1:19Buenas Nuevas
Luc. 3:18Anunciaba Buenas Nuevas
Luc. 4:43Anuncia el Evangelio
Luc. 20:1Anunciando el Evangelio
Hech. 5:42Anunciar la Buena Nueva de Jesucristo
Hech. 8:12Felipe anunciaba el Evangelio
Hech. 8:40Anunciaba el Evangelio
Hech. 11:20Anunciando el Evangelio del Señor Jesús
Gal. 1:8Anunciare otro Evangelio
Heb. 4:12Se nos ha anunciado la Buena Nueva
Ap. 14:6El evangelio… para predicarlo (o para evangelizar)

Evangelio (en griego): Evaggélion (Evaguélion)
Citas:Mateo 4:23; Marcos 1:15

Evangelista (en griego): Evaggelistés (Evanguelisteés)
Citas:Efesios 4:11; 2 Timoteo 4:5

III. LAS BASES BÍBLICAS DE LA EVANGELIZACIÓN
No podemos hablar acerca de la evangelización de la Iglesia de Cristo, sin antes hablar acerca de la gran comisión de la Iglesia de Cristo.

Esta comisión no surge de un solo y aislado pasaje de las Sagradas Escrituras, sino de todo el propósito y sentir de la revelación bíblica.

Es evidente que el punto máximo de esta revelación del Señor, se puede encontrar en los pasajes general mente llamados “La Gran Comisión” que son: Mateo 28:18-20; Marcos 16:15-18; Lucas 24:46-49; Juan 20:21-23; 21:4 al 19 y Hechos 1-8.

El pasaje mas popular para todos nosotros en e Mateo 28:18-20. Un estudio profundo acerca del mismo nos ayuda a entender la evangelización de la Iglesia. Leamos lo que dice:

“Y Jesús se acerco y les hablo diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en le nombre del Padre, y el Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

Si nos detenemos a mirar con atención este párrafo bíblico, nos daremos cuenta que el mandato de “Id y haced discípulos” esta en medio de dos declaraciones gloriosas de nuestro Señor Jesucristo:

1. “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”.
El mandato bíblico de “Id y haced discípulos” esta AVALADO por la OMNIPOTENCIA de nuestro Señor.

Por otro lado…

2. “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”
Esto nos enseña que la Gran Comisión también esta AVALADA por la OMNIPRESENCIA DE NUESTRO Señor.

Cuando hablamos de OMNIPOTENCIA en le cielo y en la tierra, estamos diciendo: “No vamos a realizar la obra de Dios por nuestro poder y/o capacidad natural, sino que vamos a realizar la tarea de la evangelización con el poder del Espíritu Santo (Hechos 1:8)”.

Cuando hablamos de OMNIPRESENCIA, estamos diciendo: “No estamos a la deriva, como un barco sin timón, realizando la tarea de la evangelización, sino que contamos con la guía, dirección y protección continua de aquel que tiene en sus manos los tiempos y las sazones”

Cuando la Iglesia de Cristo (a nivel local y mundial) se mueve realizando la gloriosa tarea de llevar las buenas nuevas de salvación, creyendo en la Omnipotencia y la Omnipresencia del Señor, Dios respaldará la fe de su pueblo, transformándolo en un canal de bendición al mundo necesitado.

Es el deseo de Dios, que nos extendamos más allá de nuestras propias “narices” a fin de alcanzar a las naciones con el evangelio de Jesucristo.

La palabra “naciones” es la misma palabra utilizada en Apocalipsis 5:9 que describe a los habitantes de la nueva Jerusalén, que provienen de “todo linaje y lengua y pueblo y nación”. La frase “a todas las naciones” (Mt.28:19) nos habla de la visión de nuestro Señor: Una conquista mundial.

La palabra “Id” en el idioma griego da la idea de “partir hacia; “irse a…”; “salir a”; “cruzar fronteras”.

Es interesante destacar, que en el pasaje central que estamos estudiando, el énfasis no recae sobre el hombre principalmente sino sobre Cristo. La tarea de la evangelización no esta centrada en el hombre sino que es Cristo céntrica. El es el que esta en control, el que derrama de Su poder y de su gloria sobre aquellos vasos de barro (nosotros) a fin de realizar la tarea de traer muchas vidas a los pies del Señor.

Con esta introducción presentada, podemos ahora detenernos y sacar ricas conclusiones de la frase “id y haced discípulos”.

Esta frase pequeña tiene un significado muy amplio. Por un lado aparece la palabra “Id”, que nos habla de una iglesia evangelista que proclama el Evangelio de la Salvación en Cristo, a fin de que “todo aquel que en el cree no se pierda mas tenga vida eterna” (Jn 3:16). Por otro lado encontramos la palabra “Haced”, que nos habla de una iglesia maestra que instruye en el Camino de la Vida a aquellos que previamente han recibido a Cristo como su Salvador personal.

Hoy nosotros tenemos la tendencia de separar el “Id” y el “Haced”, pero vemos con claridad que ellos son elementos unidos e inseparables de la Iglesia de Cristo.

Si analizamos la vida de Jesucristo durante su ministerio terrenal, llegaremos a la conclusión que El se identifico de dos maneras:

1. Como un Evangelista, portador de las Buenas Nuevas
El Señor en una sinagoga de Nazaret, dijo repitiendo las palabras proféticas de Isaías 61:1 referidas al Mesías, lo siguiente en Lucas 4:18-19:
“El Espíritu del Señor está sobre mi, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas… pregonar libertad… a poner en libertad… a predicar el año agradable del Señor”

Todas estas frases enfatizan el ministerio de Jesús como Evangelista.

2. Como un Maestro, formador de vidas
El no solo instruía a las multitudes sino también a individuos acerca del Reino de Dios. Mateo 9:35 dice: “recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando…”

Mateo 5:1-2 dice también:
“… subió al monte; y sentándose, vinieron a el sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba…”

La iglesia hoy, al igual que Cristo ayer, necesita ser tanto Evangelista como Maestra.

Si bien la evangelización y la enseñanza están íntimamente relacionadas, son expresiones distintas. La evangelización es para recibir la Vida de Cristo; la enseñanza es para mantener y desarrollar la Vida de Cristo.

Si deseamos obedecer en su totalidad el mandato de Cristo, es necesario que practiquemos ambas expresiones.

La Biblia distingue en el idioma griego (idioma en el cual se escribió el Nuevo Testamento), los términos Evangelismo y Discipulado con las siguientes palabras:

1. KERYGMA
Es la palabra referida a la evangelización (“Id”) y significa “Proclamación”.

SIGNIFICADO DE LA PALABRA KERYGMA
El Kerygma era el mensaje que la iglesia primitiva predicaba a las personas sin Cristo. Esta palabra se traduce como recién lo mencionamos, “proclamación”, es decir, proclamar las buenas nuevas de salvación que hay en Cristo Jesús; dar testimonio de lo que Cristo quiere hacer en cada vida.

Algunos estudiosos de las Sagradas Escrituras, coinciden que el “Kerygma” que la iglesia primitiva transmitía o proclamaba a la gente sin Cristo decía lo siguiente:

1.La época del Cumplimiento ha llegado.

2.Esto se ha logrado gracias a la obra de Cristo en la tierra (Su vida, ministerio, muerte en la cruz, resurrección y ascensión a la Diestra de Dios Padre.

3.Debido a la resurrección de los muertos, Jesucristo fue exaltado a la Diestra del Padre como el Mesías del Nuevo Israel espiritual (la iglesia).

4.La presencia del Espíritu Santo en la Iglesia es la evidencia del poder activo y de la gloria de Cristo.

5.La era presente pronto llegara a su fin, con el retorno de Cristo en las nubes para buscar a los suyos.

6.Un llamado al arrepentimiento (Hechos 3:19); la promesa del perdón (Prov. 28:13) y salvación (Juan 3:16) para todo aquel que crea con fe en El.


2. DIDAJÉ
Es la palabra referida al discipulado (“Haced”) y significa “Doctrina” (la doctrina es un cuerpo de enseñanza).
La Iglesia de Cristo es una maestra que instruye a las personas que han recibido a Cristo en su corazón por la fe, a fin de que ellos descubran su nueva identidad en Cristo y puedan alcanzar crecimiento y madurez espiritual a la imagen del Señor.

La fe que proclama el “Kerygma” necesita ser alimentada y solidificada por la doctrina o “didaje”.

Los primeros cristianos “perseveraban en la doctrina de los apóstoles” (Hch. 2:42). El Apóstol Pablo dijo: “… no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios” (Hch. 20:27)

Bíblicamente hablando, un discípulo se hace:
•Enseñándole los primeros pasos de la fe cristiana (Mt. 28:20)
•Perfeccionándole (Ef. 4:12) Esto implica el desarrollo de su persona (el fruto del Espíritu Santo) y de sus talentos, habilidades y dones (el poder del Espíritu Santo)
•Apartándole para encomendarle alguna tarea especifica (Hch. 13:2)
•Madurándole (Ef. 4:14)
•Haciéndole crecer hasta reflejar la misma imagen de Cristo (Ef. 4:15)

La enseñanza o “didajé” utilizada por la iglesia de Jesucristo, no fue idea de algún hombre o mujer sino de Dios mismo. Por eso la Palabra de Dios es llamada la “palabra profética mas segura” (2 Pedro 1:16-21) ¿Qué hace en la vida del creyente esta palabra mas segura?

La respuesta la obtenemos al leer 2 Timoteo 3:15-17:
“… las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para reargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”

Es decir, la Palabra de Dios nos hace sabios, nos enseña las verdades del Reino de Dios; nos redarguye de nuestros errores, faltas y pecados; nos corrige a fin de que crezcamos espiritualmente; nos instruye en la justicia de Dios, a fin de que seamos perfectos y totalmente preparados para hacer buenas obras. Todo esto se logra gracias al discipulado.

ENTRE EL KERYMA Y LA DIDAJÉ
Entre la proclamación del Evangelio (Kerygma) y el discipulado (Didaje) existe algo muy importante: La persuasión.

En la Iglesia Primitiva, la proclamación del Evangelio, sea en forma grupal; (Hch. 2) o individual (Hch. 8:26-40) no quedaba solo en que la gente supiera lo que es el Evangelio y la propuesta de Salvación de Jesucristo. Había un paso mas y ese paso es la persuasión, a los efectos de que la persona oyente tomase una decisión por si a Cristo o por no.
Dios creo al hombre con el libre albedrío para que él/ella decidan que hacer con su vida. Esto también involucra su decisión de aceptar o rechazar el llamado de Cristo.

La proclamación del Evangelio que no persuade (no con medios naturales sino con el poder de convicción del Espíritu Santo), queda únicamente en “bellas palabras que se las lleva el viento” o un “lindo mensaje”.

En el pasaje central de nuestro estudio (Mt. 28:18-20) acerca de la Gran Comisión de evangelizar a todas las naciones, podemos deducir que el sentir de Dios no es solo “proclamar para que la gente sepa de Cristo” sino que a través de esa proclamación evangelistica el oyente pueda tomar una decisión firme, constante y certera.


Entonces:
PROCLAMACIÓN + PERSUASIÓN = DECISIÓN… SI A CRISTO
… NO A CRISTO

Quizás alguno pueda estar pensando: ¿Persuadir de que?

Cuando anunciamos el evangelio, presentamos a Jesucristo como el Salvador de todo aquel que cree y acepta su condición pecaminosa, pero a decir verdad ¿Quiénes son los que realmente desean un Salvador?: Únicamente los que están en serio peligro y no pueden salvarse a si mismos.

La mayoría de la gente no comprende la necesidad personal de ser salvos. El mundo dice: ¿Salvos de que? En el mundo existen muchas personas que intentan llevar vidas “buenas” y ellos ni saben que son pecadores porque no conocen lo que significa el pecado.

Nuestra sociedad tiene una idea diferente de lo que la Biblia afirma que es pecado. Para el mundo pecado es robar, matar, violar, hacer toda clase de acciones peligrosas o violentas. La persona que no comete tales cosas se considera buena persona, que no necesita de un Salvador como Jesucristo.

Si en nuestra predica evangelistica no abrimos los ojos de aquellos que están cegados por el mismo Diablo, vamos a fracasar. Ellos se irán contentos de haber escuchado “bellas palabras” en vez de haberse quebrantado ante Dios pidiendo su salvación.

En el idioma griego “hamartia” es la palabra que se traduce como pecado. En las Epístolas de Pablo se encuentra unas sesenta veces. El verbo “hamartanein” es el que se usa generalmente para la palabra “pecar”.

Generalmente la palabra “hamartia” se la define como “errar el blanco”, pero hay que tener en cuenta que en el Nuevo Testamento esta palabra no define un acto definido de pecado sino el estado permanente de pecado, del cual surgen los actos definidos del pecado. La Biblia enseña que el hombre es un pecador (Ro. 3:23; 6:23).


DEFINICIONES EN LA BIBLIA DE LO QUE ES EL PECADO

1. EL PECADO COMO UNA ENFERMEDAD DEL ALMA
Dios compara al pecado con la lepra (Lev. 14; Lc. 17:11-19). Las llagas de los actos pecaminosos son solo los síntomas de la enfermedad interna.

No basta solo con curar los síntomas, sino que hay que ir a la raíz profunda del problema. Jesús, el Gran Medico nos da el diagnostico que exige una cura radical de nuestra naturaleza pecaminosa (Mr. 7:20-23)
En Isaías 1:5-6 se describe al pecado como una enfermedad;

“… toda cabeza esta enferma, y todo corazón doliente, desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en el cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga…”

Según este pasaje, el pecado es una enfermedad que afecta:
a)La cabeza, es decir, produce pensamientos erróneos
b)El corazón, es decir, produce emociones erradas
c)Los pies, es decir, producen acciones erradas

En Marcos 7:14-23 leemos que son los pensamientos malos los que le hacen a uno impuro y le conducen a las acciones malas; Romanos 1:18-32 describe con patente realidad la progresión del pecado (como raza, sociedad, individuo). Empieza en la mente con los pensamientos erróneos y actitudes incorrectas respecto a Dios. La gente no le quiere dar al Señor el primer lugar de sus vidas (Ro. 1:32; Stg. 1:15).

2. EL PECADO COMO RECHAZO DE DIOS
Dios nos ha creado con un cuerpo que “contiene” el alma, la cual a su vez esta subdividida en tres partes: a) Mente; b) Emociones; c) Voluntad, a los efectos de que Dios sea el centro de nuestras vidas y pueda darnos:
•Su Verdad para la mente
•Su Amor para las emociones
•Su Autoridad para la voluntad

Pero la realidad de nuestra sociedad nos muestra que la respuesta del hombre fue que el rechazo la verdad de Dios y lleno su mente de incredulidad y mentira; desecho el amor de Dios y se lleno de indiferencia e insensibilidad; desecho la autoridad de Dios y voluntariamente se rebelo contra ella.

3. EL PECADO COMO ERRAR EL BLANCO
Pecar es apartarse de Dios y del propósito para el cual nos ha hecho, errando el rumbo en la vida y yendo en una dirección equivocada en la vida y en el uso de nuestras capacidades.

Hay gente que se cree lo suficientemente buena. Como dijimos anteriormente, ellos critican y condenan a los criminales y asesinos pero ellos a su vez se consideran “merecedores” del cielo.

Tenemos que darnos cuenta que al hombre no le gusta que le recuerden que es pecador, pero la Palabra de Dios lo hace repetidamente (Ro. 3:10-18; 3:23; Ef. 2:1-3)

Necesitamos mostrar la culpabilidad del hombre ante Dios (no por lo que hace sino por lo que es) a los efectos de que el Espíritu Santo lo redarguya de pecado y decida voluntariamente arrepentirse y venir al Señor.

La predicación del Evangelio debe ir acompañada del amor de Dios (1 Co. 13). Ese amor ferviente nos debe llevar a mostrar los peligros que corren estando lejos de Dios.

Ellos son:
•Separación de Dios (Ge. 3;23-24; Isa. 9:2; 1 Jn. 1:5-2:2; Stgo 4:1-4
•Error (Ef. 4:17-18; Mt. 15:12-14; Jn 7:17; 8:12; Ro. 1:18-32
•Esclavitud (Jn 8;34; Ro. 6:15-23)
•Juicio (Ro. 2:1-11, 16; Jn 3:18-20; He. 9:27
•Muerte (Mt. 25:41; Ro. 6:23; Ap. 20:11-15; 21:8)

También, ese amor ferviente, debe llevarnos un paso mas allá: Mostrarles la vida de escape, es decir, que la Gracia de Dios esta disponible para todo aquel que en El cree (Jn. 3:16). Jesucristo vino a dar vida y vida en abundancia (Jn. 10:10b; 1 Jn. 5:12-13)
En el Día de Pentecostés, como consecuencia de la predicación o proclamación del Evangelio, “se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿Qué haremos?” (Hch. 2:37). Entonces, Pedro les respondió: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (v.38)
Aquí vemos como la predicación les muestra La Salida: Jesucristo (o bien rechazarle).

El Kerygma debe siempre apelar a que el oyente tome una decisión. Esto significa según Hechos 3:19
•Arrepentimiento, es decir, dolor profundo por haber vivido toda la vida lejos de Cristo;
•Conversión, es decir un giro de 180* grados, en pos de Cristo.

¿Para qué es necesario el arrepentimiento y la conversión espiritual?
Para que vengan tiempos de refrigerio espiritual, es decir, transitar un camino totalmente nuevo, reordenando la vida y viviendo de acuerdo a los principios de la Palabra de Dios.

Si no hay un genuino arrepentimiento y una verdadera conversión de las tinieblas a la luz admirable, que es Cristo (1 Pe. 2:9), no puede haber tiempos de refrigerio.

OTRO FALSO CONCEPTO
En la sociedad existe otro falso concepto que dice que todos somos hijos de Dios. ¿Es esto verdad?

La Biblia enseña que todos SOMOS CREACIÓN DE DIOS (Ge. 1:26-27; 2:7, 21,22) PERO QUE ÚNICAMENTE SON HIJOS DE DIOS TODOS AQUELLOS QUE UNA VEZ Y PARA SIEMPRE HAN RECIBIDO A CRISTO EN SU CORAZÓN (Jn. 1:12; Ap. 3:20; Ro. 10:9-10) Y CAMINAN DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.

La proclamación que no apela a una decisión, en vez de producir convertidos, produce “simpatizantes del Evangelio”, produce convencidos pero no convertidos. Alguien dijo una vez “Dios tiene hijos no nietos” dando a entender que cada uno debe tener su encuentro personal e individual con Cristo.

El propósito de Dios a lo largo de la historia siempre ha sido tener muchos hijos que crean el en el Hijo Unigénito, Cristo (único en esencia, Dios mismo (Jn. 1:1-4) y Primogénito (primero entre muchos hermanos (Ro. 8:29) que manifiesten a este mundo la Gloria de Dios y le sirvan a El como Señor de sus vidas.

LUEGO DEL KERYGMA Y LA DIDAJÉ
Cuando una persona recibe el mensaje del Evangelio (Kerygma) y es entrenado espiritualmente por medio del discipulado (Didaje) es con un propósito definido: Servir a otros. El lema del cristiano es “Soy bendecido para ser de bendición”

La palabra griega para definir el servicio es “Diaconia”. Todos somos llamados de las tinieblas a la luz, no solo para ser salvados y restaurados, sino también para ayudar a extender el Reino de Dios aquí en la tierra

KERYGMA ===== DIDAJÉ ===== DIACONIA
(Proclamación) (Discipulado) (Servir)

Dijimos anteriormente que Jesús se identifico durante su ministerio terrenal como Evangelista y Maestro; pero también al recorrer las Sagradas Escrituras, vemos que se identifico como Aquel que vino para servir y no ser servido (Mt. 20:28)

En Mateo 4:23 leemos:
“Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos y predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”

La frase “sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” nos habla claramente de un Señor que sirve. Jesús no solo hablaba con sus predicas y enseñanzas sino también actuaba prácticamente sirviendo a los demás. El no solo dijo “Yo te amo” sino que también actuó, “yo te sano”. En el ministerio de Jesús había una fusión entre las palabras y las acciones de servicio.

Si nuestro Señor, al cual debemos imitar en todo, ejerció la diaconia ¡Cuánto mas nosotros sus siervos, su pueblo! Efesios 2:8-10 afirma con claridad que hemos sido salvos, no por obras, sino para realizar buenas obras. Fuimos redimidos para servir.

Los Evangelios relatan como Jesús alimento multitudes (Mr. 6:30-44); sano a los enfermos (Mt. 8:1-4); liberto a los poseídos por demonios (Mt. 8:28-34). Todas esas cosas, y otras, se pueden resumir solo con una palabra: Servicio (Diaconia).

La iglesia de Cristo, en la evangelización, no debe descuidar las acciones de servicio pero también debe tener cuidado de dejar de hacer o abandonar la proclamación del Evangelio y solo hacer acción social.

El Señor quiere que su iglesia sea Evangelista, maestra y servidora. Una cosa debe llevar a la otra a fin de bendecir a la humanidad sin Cristo.

 


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