¿ES NUESTRO HOGAR UN DULCE HOGAR?

¿ES NUESTRO HOGAR UN DULCE HOGAR?

Por Ritchie y Rosa Pugliese
¿Es nuestro hogar un refugio donde reina la paz y la armonía, donde podemos descansar y recobrar fuerzas para enfrentar las presiones de la vida diaria? ¿O llegamos a nuestra casa y nos encontramos con un cónyuge negativo, malhumorado, quejoso, rezongón y peleador?

No hay ser humano que no necesite recibir palabras de aliento y motivación, y que lo acepten tal como es a pesar de sus errores. Por ello, como hombres y mujeres seguidores de Cristo, debemos ser “portadores de paz”, no solo en medio de un mundo atribulado, sino en nuestro hogar.

Si hay un lugar donde necesitamos sentir paz es precisamente en nuestro hogar, en la relación con nuestro cónyuge y con nuestros hijos. Pero solo es posible si tenemos paz con Dios y si Cristo ocupa el centro de nuestra vida y nuestro hogar. La presencia de Dios marca la diferencia.

Por eso vivamos en paz con Dios, porque solo así tendremos paz con nosotros mismos y con quienes nos rodean. Pongamos a Cristo en el centro de nuestra vida y nuestro hogar. Vivamos en obediencia a sus principios y fieles a su voluntad. Y busquemos cada día su presencia para ser “transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18 RVC).

Porque Jesús dijo: “La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo” (Juan 14:27 RVC).

¡Él es nuestra paz! ¡Hagamos de nuestro hogar un dulce hogar!

 


Publicado en: Artículos | Matrimonios

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