EL CORDÓN TRIPLE DE SATANÁS: LA POBREZA, LA ENFERMEDAD Y LA RELIGIÓN

EL CORDÓN TRIPLE DE SATANÁS: LA POBREZA, LA ENFERMEDAD Y LA RELIGIÓN

Satanás tiene un cordón triple que utiliza para oprimir al mundo entero y mantenerlo cautivo o atrapado. En el Evangelio de Marcos, vemos a Jesús en su ministerio terrenal trabajar para desenmarañar ese cordón y libertar a las personas.

La primera hebra de ese cordón es la pobreza. El diablo utiliza la pobreza para mantener a la gente cautiva e impedirles que cumplan su destino. En Marcos 8:1-9 vemos a Jesús tratando con la pobreza. Había una gran multitud reunida y Jesús dijo: - Tengo compasión por ellos porque no tienen nada para comer (v.2) -. Sus discípulos le respondieron “¿dónde uno puede conseguir suficiente pan para tanta gente? (v.4) Jesús entonces les dijo: - ¿Cuántos panes tienen? - Y ellos le dijeron: siete (v.5). Entonces Jesús tomó los panes, dio gracias al cielo, los partió y repartió a sus discípulos para que lo repartieran entre la multitud hambrienta (v.6).

Había también algunos pescados para repartir, así que Jesús también los bendijo (v.7) y la gente comió y quedó satisfecha. ¡Hasta sobraron siete canastas! (v. 8)

En Mateo 15:32-39 vemos a cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños (v.38), así que calculando podríamos decir que allí habría entre ocho y diez mil personas. En este pasaje todos ellos padecían de una seria escasez. Habían ido a escuchar a Jesús pero estaban con hambre. Algunos seguramente estarían sin fuerzas para volver a sus casas (v.32). Esto es un cuadro viviente de escasez. Cuando uno vive en escasez sin la provisión que necesita, vive en la pobreza.

En el pasaje vemos que:
1) Jesús tuvo compasión de ellos (v.32). Si te encuentras en escasez, Jesús tiene compasión de ti. Dios es Dios de abundancia y nunca desea que vivamos en escasez ni pobreza.

2) Los discípulos no tuvieron la respuesta (v.33), no tenían ninguna solución para ofrecer. ¡A menudo así está la Iglesia!

3) Jesús tuvo la respuesta y su respuesta a la escasez y pobreza fue la multiplicación.

Jesús tomó de lo que había, dio gracias, los partió, bendijo y lo multiplicó para que llegase a suplir la necesidad (v.36). La multiplicación es siempre la cura para la pobreza.

Cualquiera sea tu necesidad, Dios te ha dado seguramente algo. Es probable que lo que ya tienes sea poco, pequeño e insuficiente pero en realidad es una semilla de la provisión total que necesitas.

La clave para quebrar el espíritu de pobreza es la multiplicación. ¿Qué significa la palabra “multiplicar”? Según el diccionario significa expandirse, propagarse, incrementarse en múltiplos, en número, para llegar a ser progresivamente más grande la cantidad.

Según la terminología bíblica significa tomar una pequeña cantidad de recursos presentes (de lo que uno tiene) y verlo incrementarse y reproducirse para suplir la necesidad.

La Biblia menciona la figura del agricultor para entender este principio. El agricultor comienza con un saco de semillas. El siembra las semillas en buena tierra y entonces en el tiempo debido ellas llegan a ser un recurso importante de provisión.

Multiplicación significa que Dios ya ha suplido lo que necesitas, pero nos es dado inicialmente en forma de semilla. Dios quiere que tomes de lo que ya tienes y lo multipliques para suplir tu necesidad.

¿Cómo Jesús multiplicó los recursos?
1. Dio gracias

2. Bendijo el pan y los pescados

La clave para la multiplicación es el agradecimiento. Necesitamos aprender a dar gracias por lo que tenemos ahora, aunque sea poco e insuficiente. El problema es que nosotros nos quejamos de lo que tenemos. Hebreos 13:5 dice: “contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré”. Algunos en forma directa e indirecta maldicen su provisión por decir constantemente: - ¡Esto no me alcanza! - o - ¡Es insuficiente! -. Desarrollemos una actitud de fe siendo agradecidos con lo que tenemos ahora!

La siguiente clave es orar bendiciendo lo que tienes. No solo es necesario dar gracias por lo que tenemos, necesitamos además bendecir lo que tenemos. La palabra bendecir significa “hacer que alguien o algo se multiplique o incremente”
Cuando oramos a Dios para que nos bendiga, estamos orando por multiplicación, y ¡esta es una petición que Dios está dispuesto a conceder!

El principio de la multiplicación es parte del corazón y la naturaleza de Dios. Dios es un Dios de infinita multiplicación e incremento. Si miramos las estrellas en el universo, por ejemplo, las vemos infinitamente incrementándose y constantemente multiplicándose. ¡Eso es lo que Dios quiere que hagamos! El problema es que los creyentes no entienden lo que es la multiplicación. No lo entendemos en lo espiritual y menos en lo material.

El concepto de multiplicación es parte de la mentalidad apostólica
Los apóstoles actuaban con los principios de multiplicación. En hechos 2 la iglesia comenzó con “añadiduras” (v.47) pero al llegar al capítulo 9:31 vemos que la Iglesia se acrecentaba, es decir, se multiplicaba. Ellos supieron multiplicar lo que Dios les había dado y el mundo fue impactado con el Evangelio. Esto seguro que los apóstoles aprendieron multiplicación leyendo el pasaje que hemos leído de la multiplicación de los panes y los peces.

Volviendo a los Evangelios, en Marcos 8:1-10 vemos un relato similar donde hay una gran necesidad. Hay cuatro mil hombres (v.9) más las mujeres y los niños. Ellos habían seguido a Jesús a un lugar desierto donde el ministrٕó la palabra y además sanó a la gente. En un momento determinado Jesús le dijo a sus discípulos: - No tienen nada para comer y no que quiero que se vayan a sus casas con hambre - (vv. 2-3) ¿Por qué el Señor les dijo eso? El quería saber si los discípulos habían aprendido el principio de multiplicación.

Jesús ya había alimentado a 5, 000 personas. Los discípulos habían visto a Jesús aplicar el principio de multiplicación, y él quiso comprobar que ellos también habían aprendido este principio… pero parecía como que no lo hubieran comprendido todavía porque dijeron: - ¿De dónde sacamos….para satisfacer a tanta gente? - (v.4) Ellos vieron la necesidad pero no la forma de suplirla. Jesús les preguntó: - ¿Qué tienen ahora? - (v.5).

Esto mismo dijo el profeta Eliseo en los tiempos del Antiguo Testamento cuando encontró a la viuda hambrienta y necesitada. En 2 Reyes 4:1-7 leemos que Eliseo encontró a una mujer viuda en necesidad y le dijo: ¿Qué tienes? (v.2) Eliseo sabía que la solución estaba en forma de semilla… pero los discípulos no entendían todavía el principio de la multiplicación. En cambio decían… - ¿Qué son siete panes y unos pocos pescados para tantos? -

Los discípulos con sus palabras maldecían la provisión que tenían. Ellos pensaban que lo que tenían era algo insignificante e insuficiente para suplir la necesidad. No entendían que se podía multiplicar...así que Jesús tomó lo que ellos tenían y les demostró el principio de la multiplicación haciendo lo siguiente:

1 Tomó los panes
2. Dio gracias a Dios
3. Los bendijo
4 Lo dio a los discípulos
5. Ellos lo repartieron a la gente
Resultado: ¡La Biblia dice que todos comieron y quedaron muy satisfechos!

Aquí obtenemos una importante lección: Dios tiene una manera de tomar lo que ya tienes y multiplicarlo sobrenaturalmente.
¡No mires lo poco o insuficiente que tienes ahora con ojos naturales sino cree que será multiplicado por Dios! En toda situación Dios puede mostrarte como multiplicar lo que tienes. Dios quiere que vivas con una mentalidad multiplicadora.

Ahora bien, ¿Cómo nos multiplicamos?
1. Nos multiplicamos por dar.
Lucas 6:38 dice: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” 2 Corintios 9:6 dice también: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará”.
En el pasaje de Mateo 15 Jesús tomó el pan, lo bendijo y lo dio. Dar produce multiplicación. Para la mente natural dar es perder pero no es así en la dimensión espiritual.

2 Nos multiplicamos por invertir
En la parábola del administrador de Lucas 19:23 Jesús dijo: - “¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?”-.

Uno puede multiplicarse poniendo dinero en una cuenta de ahorro para recibir interés, realizar inversiones cuidadosas en la bolsa, propiedades, etc. Otra opción puede ser utilizar un dinero extra para comenzar un negocio. ¡Invierte lo que tienes para que se multiplique!

3. Nos multiplicamos al obtener sabiduría
Proverbios 16:16 dice: “Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; Y adquirir inteligencia vale más que la plata”. Existe una sabiduría que nos puede ayudar para varias cosas, por ejemplo, hacer las cosas en menos tiempo y hacer las cosas con mayor excelencia en menos tiempo. Podemos multiplicar nuestro tiempo y esfuerzo haciendo algo que requiere diez horas de trabajo en cuatro o cinco horas.

4. Nos multiplicamos por desarrollar nuestras habilidades recibiendo entrenamiento e instrucciones
Esto puede significar realizar un curso o estudios para obtener una certificación o un diploma. El resultado de eso será por un lado la promoción y por otro la apertura de puertas u oportunidades para obtener nuevos y mejores trabajos. Recuerda que tu don, capacidades y habilidades son las que te abren camino para avanzar.

5. Nos multiplicamos por estar cerca de Dios
¡Dios es la fuente de toda creatividad! Al tener comunión con él, nos imparte de su creatividad y nos lleva a aplicarla para lograr multiplicación. ¡Desarrollemos una mentalidad multiplicadora!

¿Cómo podemos caminar en creatividad para poder multiplicar los recursos que Dios nos ha dado?
Un ejemplo de creatividad es la mujer de Proverbios 31. El pasaje dice que ella busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos (v.13).

Ella se hace tapices… hace telas, y vende y da cintas al mercader (v.24)… se ríe de lo porvenir (v.25). Ella se dio cuenta de lo que tenía y vio la manera de multiplicarlo por medio de una creatividad inteligente. Ella tuvo inicialmente algo de dinero para comprar lana y lino. Pudo haber escondido sus ahorros “bajo el colchón” pero determinó multiplicarlo. Ella utilizó su creatividad.¿Resultado? Obtuvo incremento, desarrollo y además recibió mayor creatividad porque posteriormente plantó una viña (v.16).

Dios tiene una manera para que te multipliques y prosperes. Si estás padeciendo pobreza hay buenas noticias de parte de Dios para ti: ¡Puedes aprender a multiplicarte!

Te invito en este momento a que hagas un alto en la lectura y que comiences a darle gracias a Dios por lo que tienes ahora, aunque sea poco e insuficiente, pero si antes reconoces que en vez de ser agradecido te has quejado maldiciendo tu semilla (lo poco que tienes ahora), aprovecha la oportunidad para arrepentirte delante de Dios y a partir de hoy comenzar a ser una persona agradecida.
Hebreos 13:5 nos recuerda una gran verdad: “contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;
Te invito además a hacer un acto de fe: Pon tus manos sobre tu cabeza y ora a viva voz: - ¡Señor, dame una mentalidad multiplicadora! –
Luego deja que el Espíritu Santo comience a obrar en tu vida y te muestre como puedes utilizar lo que ya tienes. – Espíritu Santo,

¿Cómo puedo utilizar lo que ya tengo? –
Piensa en lo siguiente:
Si GASTAS todo lo que tienes no tienes nada para que se multiplique. Recuerda el ejemplo del sembrador que siembra la semilla.
Si GUARDAS (como el granjero guarda su grano en el granero) lo que tienes es difícil que Dios lo multiplique, pero…
Si lo MULTIPLICAS, la bendición de Dios te dará mucho fruto.
¿Anhelas vencer a la pobreza? ¡Lo lograrás con una mentalidad multiplicadora!

El segundo cordón del diablo es la enfermedad. Satanás utiliza la enfermedad para mantener a la gente en pobreza y evitar que cumplan su destino. Fue por eso que Jesús invirtió mucho tiempo sanando a los enfermos durante su ministerio terrenal.
En Marcos 1:40-45 vemos la sanidad del leproso, el cual le dijo a Jesús: - si quieres puedes limpiarme – (v.40). Jesús teniendo misericordia de él, le respondió: - Quiero, sé limpio – (v.41).

Este hombre tenía una enfermedad incurable y en medio de su terrible padecimiento:
1. Jesús tuvo compasión
Si estas enfermo Jesús tiene compasión de ti. Dios es Dios sanador y no desea que vivas enfermo.
2. Jesús estuvo deseoso de sanar
El leproso le dijo: - si quieres…- y Jesús le dijo rotundamente: - ¡Si, quiero! -
3. La clave para la sanidad fue el toque de Jesús. Solo es necesario un toque del Señor. La clave es tocar a Jesús…pero, ¿cómo lo hacemos?

Tenemos que ser imitadores, por ejemplo, de la mujer del flujo de sangre de Marcos 5:25-29: “Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.”
El relato nos dice que ella insistió hasta que tocó a Jesús y como resultado ella fue “tocada” con el poder sanador de Jesús;

Tenemos que ser imitadores también del ciego Bartimeo de Marcos 10:46-52 quien gritó desesperadamente hasta que Jesús le respondió con sanidad: “Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.”

Jeremías 29:13 dice: “Y me buscareis y me hallareis, porque me buscareis de todo vuestro corazón”

Si estas afligido por algún espíritu de enfermedad que afecta tu salud hay buenas noticias para ti. Tu puedes “presionar” espiritualmente insistiendo en la presencia de Dios para recibir tu toque sanador. Dile con fe al Señor: - Dios mío, tu eres mi sanador. Tu palabra dice que has venido para llevarte mis enfermedades y dolencias. Te pido que en esta hora que quiebres todo espíritu de enfermedad que afecta mi cuerpo para que pueda ser sanado -.

Así como la solución de Dios para la escasez es la multiplicación, la solución divina para la enfermedad es no rendirse e insistir para tocar por fe a Jesús….

Hay un tercer cordón que el Señor quiere romper de nuestras vidas… ese cordón se llama: religión
Satanás utiliza la religión para mantener a la gente en la pobreza y la enfermedad. Jesús siempre tuvo rechazo hacia la religión. El no tenía problema con los pecadores pero si con los religiosos. Jesús se enfrentó continuamente con los religiosos de su tiempo.

En Marcos 3:1-6 leemos sobre la sanidad de un hombre que estaba en la sinagoga y tenía la mano seca. El relato dice que los religiosos fariseos estaban al acecho para ver si Jesús sanaba a aquel hombre en el día de reposo.

Jesús sanó a aquel hombre y se armó un revuelo porque los fariseos, disgustados, se juntaron con otros religiosos para planear destruirlo. Vemos lo mismo en Lucas 13:10-17. En la sinagoga había una mujer enferma por dieciocho años (v.11) y Jesús la sanó (v.13)… el problema fue que había otra persona enferma allí que necesitaba sanidad: ¡Era el principal de la sinagoga que estaba, por así decirlo, enfermo por un espíritu religioso! El criticó a Jesús porque había sanado a una persona en el día de reposo. Este hombre estaba enfermo de legalismo pero carente de misericordia. Sabía la ley de memoria pero no conocía el corazón de Dios. ¡La religión es una enfermedad espiritual!

La meta oculta de la religión es hacer que las personas vivan en cautividad y con ataduras espirituales. El espíritu religioso se opone a la sanidad divina y por cierto a la prosperidad, porque cree que para ser espiritual hay que ser pobre.

En Marcos 3:5 Jesús tuvo compasión de los enfermos pero no actuó así con aquellos infectados por un espíritu religioso.

Si estas afligido por un espíritu religioso, hay una buena noticia: ¡Puedes arrepentirte ahora mismo! ¡Hazlo y experimentarás la verdadera libertad espiritual que hay en Cristo!

¡Bendito sea nuestro Dios, porque Jesucristo vino para cortar este cordón triple diabólico y darle libertada a los cautivos!

No te quedes atado ni enlazado por el cordón triple del enemigo. ¡Busca y clama a Jesús hoy para que él te conduzca hacia el camino de la verdadera libertad!

“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36)

 


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