¡ECHEMOS AFUERA AL ESPÍRITU DE POBREZA Y MISERIA!

¡ECHEMOS AFUERA AL ESPÍRITU DE POBREZA Y MISERIA!

En los días que vivimos Dios está restaurando y sacando a la luz de la Palabra de Dios conceptos que han estado ocultos por el enemigo por varios siglos, y el tema de los principios bíblicos de prosperidad sobrenatural es uno de ellos.

El enemigo se encargó de poner bajo llave los conceptos poderosos del Reino de Dios, y a la vez promovió ideas que no tienen nada que ver con el sentir de Dios y lo que dice la Biblia.

Por decir algunas cosas, debemos mencionar que en su mayoría la Iglesia ha crecido inmersa bajo el manto maléfico de la pobreza, donde de una manera u otra se la exaltó como un don o virtud. Hemos leído historias de hombres piadosos que vivieron y terminaron en la peor de las pobrezas y miserias, y hemos tomado a estos ejemplos como algo digno de imitar y ejemplo de gran espiritualidad.

La historia dice que en la época medieval los que entraban los monasterios y conventos hacían votos de castidad, de pobreza y celibato para poder servir “y agradar” a Dios. Habia una exaltacion a la pobreza como un medio que acercaba a la gente más a Dios.

Por otro lado (esto también está registrado en cualquier libro de historia de la Iglesia) nos detalla los abusos que se cometieron donde el sistema religoso le quitaba los titulos de propiedad a la gente, haciendoles firmar en sus lechos de muerte para que todo fuera donado a la Santa Madre Iglesia. Todo ese caldo de cultivo directamente diabólico, disfrazado de religion, lo único que originó fue que la gente vivía en pobreza y en la peor de sus miserias.

¡Con todo lo que acabo de mencionar, se le abrió la puerta al espíritu de miseria y pobreza para que invadiera la Iglesia e impidiera a los fieles experimentar la bendición financiera del Señor!

Por todo ese trasfondo oculto es que algunos, sin entender el significado de las Escrituras, hablan y predican que “los pobres son bienaventurados” cuando en realidad la Escritura en Mateo 5:3 se refiere a los pobres de espíritu, que es una condición necesaria espiritual, para buscar a Dios. Para ser sinceros, no creo que exista alguien que quisera vivir en “esa clase de bendicion o bienaventuranza”.

Ya sabemos de la miseria y pobreza que rodea al mundo. Lo vemos en nuestros países y a nuestro alrededor.

Por años he escuchado y recibido reportes del envío de millones y millones de dólares para ayudar a los pobres de Africa y otros lugares como Centroamerica,etc, y nada ha solucionado las cosas, pues todo sigue igual o peor.

En nuestra Latinoamérica, fuimos invadidos por los españoles, que luego de robarse el oro de las tierras, cometer perversiones de todo tipo, e instalar por la fuerza de la espada la “religion Cristiana”, dejaron enraizado un espíritu inmundo de pobreza y miseria, que aún hoy contamina a nuestras tierras y afecta a millones de personas.

La mayoría de nuestros países tienen riquezas minerales, vegetales, animales de todo tipo, lo cual pareciera increible que en esos lugares pudiera existir la pobreza, pero asi es y ella pareciera ir en aumento.

Muchos se quejan y le atribuyen todo esto a la mala administracion de los gobiernos, involucrados en la corrupcion y opresión de los pueblos.

Como cristianos necesitamos saber que la verdadera solución nunca vendrá a través de la política o por medio de buenas ideas comunitarias. El único capaz de dar una solucion es el Señor, cuando nos atrevemos a descubrir y aplicar lo que dice Su Palabra sobre el tema.

¿Qué dice la Palabra de Dios?

La pobreza, la miseria, la escasez definitivamente no es la voluntad de Dios para el ser humano. En ningún lado de la Biblia la pobreza está asociada con la bendición de Dios ni es un medio para alcanzar plenitud espiritual.

Es más, para Dios la pobreza es una maldición. Lea lo que dice la Palabra en Deuteronomio 28:29 “y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve.”

En los vv. 38-40 leemos además: “Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá. 39 Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá. Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá.” En el v.48 se lee también “servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.”

Leyendo estos pocos pasajes comprendemos lo que es la pobreza y la miseria. Todos estos pasajes no son bendiciones por seguir a Dios, sino todo lo contrario. Todas estas cosas son definidas como maldiciones en realidad.

Al recorrer la Biblia de un lado al otro no va a encontrar que la pobreza y la misera sea algo que bendiga a la humanidad, sino todo lo contrario.

Tenemos que saber que por vivir lejos de Dios, nuestros continentes, países, ciudades, barrios, casas, familias, habitantes viven bajo esa maldicion que únicamente Dios puede cortar cuando alguien se vuelve a él con arrepentimiento y un deseo de tener un nuevo comienzo en la vida. Alli comienza lo que conocemos la nueva vida en Cristo, un nuevo estilo de vida espiritual que quiere impactar para bien lo material.

Menciono todo esto porque cuando comenzamos a hablar de este tema siempre hay algunos que con patrones equivocados y no biblicos, comienzan a mencionar fuera de contexto que Dios no nos llama a que seamos bendecidos financieramente, que el dinero es la raiz de todos los males y que la prosperidad financiera no es para todos, entre otras cosas.

Lo único que vale no es mi opinión ni lo que diga el hermano tal y tal o el predicador de algunaa iglesia, sino lo que DIOS DICE EN SU PALABRA.

Cuando no hacemos lo que Dios dice en su Palabra, quizás podamos irnos al cielo pero aqui viviremos atados al espíritu de pobreza y miseria. Nuestros días en esta tierra serán un infierno a pesar de tener a Cristo como nuestro Salvador. Estaremos cantando que vamos a caminar por las calles de oro, mientras aqui la pobreza y la miseria nos tapa la cabeza.

Dios en este tiempo quiere glorificarse en medio de la pobreza y miseria, no para que la sobrellevemos como una cruz pesada, sino para que con la autoridad de Jesucristo y los principios poderosos de Su Palabra, podamos tomar autoridad y decidir comenzar a erradicar al espíritu destructor de pobreza y miseria. ¡Por eso, es tiempo de que Dios empiece a trabajar en nosotros!

La Iglesia de Cristo en gran parte, ha perdido su rumbo espiritual pues si bien le predica a la gente el Evangelio, les ayuda a obtener el pasaje a la eternidad, pero pareciera que LOS DEJARA QUE CONTINUEN HUNDIDOS EN LA POBREZA Y LA MISERIA hasta que les llegue la hora de ir al cielo. ¿No le parece esto una contradicción? ¿Usted cree que Dios se deleita al verlo a usted hundido en la miseria y la pobreza? ¿Usted cree realmente en un Dios que nos castiga toda la vida, para que suframos financieramente sin cesar para recien disfrutar de las bendiciones en el cielo? Ese puede ser nuestra idea pero definitivamente no lo que dicen las Sagradas Escrituras.

Las bendiciones de Dios no son para el cielo, sino para todo el tiempo que tengamos que vivir en esta tierra para cumplir el proposito de Dios y alcanzar nuestro destino. En el cielo no hacen falta bendiciones pues DIOS LO LLENA TODO. ¿Puede entender esto? Entonces,… yo le pregunto: ¿Cuál es el problema con predicar y enseñar sobre la prosperidad biblica que proviene de Dios y ,a la vez, instruir que es necesario desterrar definitivamente de nuestras vidas, familias, barrios, ciudades paises al espiritu de pobreza y miseria?

Cuando Dios reveló cada uno de sus atributos (Ej: Sanador, Prosperador, libertador, restaurador, etc) no lo hizo para que sepamos lo que vamos a disfrutar en el cielo futuro, sino para saber lo que El va a hacer por nosotros mientras vivimos en la tierra.

Hasta que un creyente no llegue a entender el plan original de Dios para su vida en Cristo, y su propósito en esta tierra, vivirá muy por debajo de lo prometido por Dios.

Es por eso que con enseñanzas bíblicas como éstas queremos ayudarle a que usted pueda ver lo genuino de Dios, recibirlo y disfrutarlo con el sólo motivo de continuar siendo fiel y dándole toda la absoluta Gloria al que da el poder para hacer las riquezas y desterrar todo espíritu de pobreza y miseria.

Hoy tenemos muchos buenos creyentes, ministros y aún congregaciones con mentalidad de pobreza y miseria. ¡Dios quiere que renovemos la mente y nos demos cuenta lo que tenemos en Cristo!

Veremos a cotinuación algunas características básicas de aquellas personas que tienen una mentalidad de pobreza y miseria:

1.Buscan todo tipo de excusas para darle a Dios lo que le corresponde

Una de las expresiones básicas de obediencia a Dios es reconocerlo como el dueño de todo lo que somos y tenemos. Cuando este principio no está firme en el corazón, comenzaremos a dudar y buscar argumentos para no dar a Dios lo que le corresponde. La obediencia a Dios es práctica y el dar a Dios es una expresión de nuestro compromiso con el Señor.

Las personas que tienen una mentalidad de pobreza y miseria generalmente dudan y argumentar que el diezmo es algo del Antiguo Testamento y no para hoy, no han creado el buen hábito de dar ofrendas, pues piensan que si lo hacen “se quedarán con menos dinero en el bolsillo”. Buscarán cualquier excusa (aún utilizando ciertos pasajes de la Biblia) o pretexto para no “largar un centavo” para Dios.

En el caso que dieran su diezmo, jamás se les ocurriría redondear la cifra de su diezmo hacia arriba, sino que dan el dinero con su cifra exacta, ¡ni un centavo más!. Son creyentes que dan el diezmo a regañadientes, con un espiritu legalista, farisaico que por cierto no glorifica a Dios.

Cuando dan alguna ofrenda, ni la alegría ni el gozo del Señor están presentes. Si dan su ofrenda en efectivo, eligen el billete más roto y viejo. ¡En realidad no dan la ofrenda, sino que se la sacan de encima y la tiran dentro de la bolsa!

En el momento de dar la ofrenda, si tienen un billete de diez pesos y otro de uno en el bolsillo, generalmente dan el de un peso. No dan lo mejor a Dios y la ofrenda en realidad se transforma en una “acción dolorosa”.

Jamás pasa por sus mentes, darle una ofrenda de honra a un siervo de Dios, dar para la obra misionera, y mucho menos ayudar al que no tiene nada. Esta clase de personas, por cierto, son un cauce cerrado donde no hay un fluir de entrada y salida que se renueva. Todos bien sabemos que las aguas del Mar Muerto recibe agua pero no tiene salida. ¿Resultado? Es un “Mar Muerto” en si mismo, pues recibe pero es incapaz de dar.

¿Se siente usted identificado con algunas de las caracteristicas que hemos detallado? E


2. Buscan obtener todo lo que sea gratis o gratuito

Las palabras “gratis, gratuito, regalado", son su patrón de conducta para obtener algo. Les gusta recibir por sobre todo porque generalmente no tienen, pero especialmente porque no les cuesta nada. Acostumbran a preguntar siempre: - ¿Es gratis?; ¿Me lo regala? – No tengo – ; – no puedo – ;–no me alcanza -.

El espiritu de pobreza y miseria no tiene la mentalidad de producir para multiplicar, pues su norma de vida es la carencia, por lo tanto anda pidiendo por todos lados a ver si les dan “algo gratis”. Estas personas tienen una mentalidad de mendigo, lo cual los hace dignos de lástima de todos los que le rodean.

Cuando compran algo siempre elijen lo de menor calidad porque es más barato. No importa si algo es poco saludable, estético o presentable, lo que cuenta es haberlo obtenido “por menos” (Aqui no hablo de ahorrar lo cual es bueno, sino del espíritu que se mueve detrás de toda esta mentalidad de pobreza y miseria).

Esta clase de personas tienen una incapacidad lo cual los lleva a vivir una avaricia que afecta sus vidas y todo lo que les rodea. ¡Se hace muy dificil convivir con esta clase de personas! Son personas incapacitadas de ser canales de bendición financiera hacia otros.

¿Se siente usted identificado con algunas o todas las características que hemos detallado? El Señor nos está ayudando a que nos descubramos a nosotros mismos, y nos demos cuenta lo que está operando en nuestro interior, y cuál clase de mentalidad tenemos.

Para ser sinceros, reconocer todo esto es vergonzoso pues al leer las características podemos darnos cuenta de la pobre y miserable imagen que damos ante el Señor y la gente, pero si realmente queremos ser libres de todo espíritu y patrón mental de pobreza y miseria debemos confrontarnos con cada una de estas cosas y renunciar a ellas.

Muchos creen que cuando tengan dinero y les vaya bien, estas caracteristicas desaparecerán pero no es verdad. Lo que usted necesita saber es que el dinero no impedirá que usted siga siendo pobre y miserable. Será una “pobre” persona adinerada, pero eso definitivamente no es la voluntad ni es vivir bajo la bendición de Dios.

Veremos a continuación algunos pasos para cortar todo espíritu de pobreza y miseria:

1. Reconozca ante Dios, pues él todo lo sabe, que usted tiene enraizado en su corazón un espíritu de pobreza y miseria.
2. Reconozca ante Dios que su mente y corazón, piensan y sienten inclinación hacia todo lo que conduce a la pobreza y miseria.
3. Reconozca ante Dios que ya no desea más vivir asi, a pesar de ser cristiano por años. Reconozca su anhelo por un cambio para mejor.
4. En el Nombre de Jesús, comience a renunciar a todo lazo, atadura y espíritu de pobreza y miseria que está asignado sobre su vida para impedirle disfrutar la bendición de Dios.
5. Pídale al Espíritu Santo que comience a llenar ese espacio vacío que ha quedado luego de que todo lo malo hay salido de su vida.
6. Determine a partir de ahora, contrarrestar todo intento del enemigo de llevarlo de vuelta al patrón perverso del espíritu de miseria y pobreza.
7. Acciones espiritualmente con hechos prácticos.
Desarrolle la mentalidad bíblica de dar aunque sus sentimientos o razonamiento digan lo contrario inicialmente. Eso significa caminar por fe, por ejemplo:

a. Devuélvale a Dios los diezmos robados (retenidos)
b. Empiece a diezmar regularmente a partir de hoy.
c. Ejercítese en dar ofrendas además del diezmo.
d. Estírese en fe en dar otras ofrendas extras (ofrendas de honra a un siervo de Dios, ofrendas para las misiones, para algún ministerio que bendiga su vida)
e. Pídale al Espíritu Santo que le muestre espiritualmente donde hay una necesidad para suplir y luego sea sensible a la voz de Dios.

8. Continúe en este ritmo espiritual dador durante toda su vida.
9. ¡Comenzará a caminar en una dimension sobrenatural financiera, la cual es ampliamente superior a la natural!

Es tiempo de entrar en el ritmo espiritual de Dios, y vivir confiados con la certeza de que siempre Dios nos proveerá no solo para nuestras cosas sino para apoyar la obra de Dios y extender Su reino. ¡Bendito sea el Señor pues él es el que nos ayuda a vivir bien lejos de todo espíritu y mentalidad de pobreza y miseria!

 


Publicado en: Artículos | Finanzas

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