DIOS QUIERE DARTE UNA COSECHA SIN SIEMBRA PREVIA

DIOS QUIERE DARTE UNA COSECHA SIN SIEMBRA PREVIA

Cuando la sobrenaturalidad de Dios irrumpe sobre lo natural

Para entender lo que el Espíritu Santo quiere hacer en esta hora, necesitamos remontarnos hacia tiempo atrás, más específicamente cuando Dios creó la tierra.

Cuando Dios inicialmente creó la tierra y todavia no habia sido creado el hombre, la tierra producía de si misma, sin necesidad del labrado del ser humano. Leemos en Genesis 2:4-10: “Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra,6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra.7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.9 Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.”

La tierra al principio era sobrenaturalmente cuidada por Dios, pues la tierra era regada por un vapor o rocío. Esto sucedía porque no había sido creado al hombre, el cual sería el responsable del labrado de la tierra.

Una vez que el hombre fue creado, ya la tierra tenía a alguien que la cuidara. Dios plantó un huerto para que el hombre lo cuidara. No vemos ningún pasaje donde se diga específicamente que Adán sembraba para luego cosechar. En 2:15 leemos “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”.

Luego del Diluvio, con la familia que había quedado, y con Noé a la cabeza, Dios establece el principio de la siembra y la cosecha. Leemos en Génesis 8:22 “Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega,…”

A partir de ese momento el proceso “siembra-cosecha” estaba vigente para cada cosa de la vida, no solo para la agricultura. Sería un principio general que operaría debajo del cielo y en la esfera de la tierra. Según lo que el hombre sembrara, eso cosecharía. Gálatas 6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” 2 Corintios 9:6 dice tambien: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.”

Todo proceso de la siembra y cosecha, si bien es sobrenatural para concebir su fruto, depende del accionar o esfuerzo del ser humano, tanto para iniciar el proceso de siembra como para cosechar todo lo producido por la tierra.

En Génesis 26:12 “Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.”

Entonces, hasta aquí hemos visto como inicialmente Dios creó las plantas directamente sin el proceso de siembra y cosecha y luego del diluvio estableció el principio siembra-cosecha.

Todo proceso de siembra-cosecha tiene su lado sobrenatural pero se necesita de la “naturalidad”del ser humano, es decir, el ser humano necesita participar con su esfuerzo, capacidad y habilidad para sembrar y cosechar.

Lo que quiero enfatizar con esta enseñanza es que si bien Dios estipuló que el proceso siembra-cosecha sea sobrenatural con la coparticipacion del ser humano en aportar su energia, capacidad ,inteligencia, habilidad, destreza existe una clase de cosecha que no necesita de la siembra humana y de eso se trata esta enseñanza bíblica profética.

Dios puede hacer también que el proceso de siembra y cosecha sea simultáneo. Esto lo vemos en Amós 9:13: “He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente”. Lo que sucede aquí es que mientras la persona siembra recibe la cosecha. ¡Esto agriculturalmente no es posible a menos que haya algo que opere sobrenaturalmente!

Dios tiene todo el poder de alterar un principio que él ha establecido, si lo desea y cree conveniente. Esto lo leemos en dos pasajes de la palabra:

1) Mateo 25:24-26 ‘’Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.”

2) Lucas 19:21-22 “20 Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; 21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.22 Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;”

Este obrar milagroso, donde el pueblo de Dios recibió la cosecha sin haber sembrado y solo por Gracia divina, lo vemos profetizado en Deuteronomio 6:10-12 y luego concretado en Josué 24:13. Leamos atentamente estos dos pasajes:

Leamos primero el pasaje profético de Deuteronomio 6:10-12: “10 Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,11 y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies,12 cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.”

Dios aquí les estaba anticipando o profetizando lo que haría con ellos. Note el énfasis del Señor para decirle a su pueblo que el haría todo eso sobrenaturalmente sin la ayuda o el mínimo esfuerzo humano: “que tú no edificaste” (v.10); “que tú no llenaste” (v.11); “que tú no cavaste” (v. 11); “que no plantaste” (v.11)

Leamos ahora el pasaje del cumplimiento de Josué 24:13: “Y os di la tierra por la cual nada trabajasteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moráis; y de las viñas y olivares que no plantasteis, coméis.”

Aquí la palabra profética de Dios dada en Deuteronomio, ya se había cumplido para mostrar Su gracia, favor y misericordia, por eso les recuerda enfáticamente diciendo: “nada trabajasteis”; “no edificasteis”; “no plantasteis”

¿Puede entender el sentido de esta enseñanza bíblica y lo que Dios en esta hora le está diciendo?

En esta hora el Espíritu Santo le está diciendo que el mismo poder que Dios tuvo para bendecir a su pueblo sin que este hiciera algo.

En esta hora Dios también glorificará su nombre haciendo que usted coseche bendición de lo que no había sembrado ni hecho algo previamente. En esta hora muchos están recibiendo promociones espirituales o ministeriales. Dios te está ubicando en un lugar donde naturalmente era imposible alcanzar. Otros están recibiendo un mejor puesto de trabajo donde naturalmente no calificaban. Otros están recibiendo propiedades, negocios que naturalmente eran imposible obtenerlos. Otros están recibiendo sumas de dinero que jamás habían imaginado ni calificado. ¡Crea en esta hora con todo su ser que Dios lo hace en su vida! ¡Dios tiene preparada para usted una cosecha que no depende de su capacidad humana sino de Su poder sobrenatural!

Le invito a que comience a buscar a Dios, a adorarle y a declarar con fe: - Te alabo y te bendigo Señor, porque no solo eres el Señor de la siembra y cosecha sino tambien el Señor que le da cosecha a su pueblo sin que este haya hecho algo. En este momento declaro que tú tienes tanto pero tanto poder que eres capaz de de darme, suplirme, ayudarme, proveerme, sin que yo haga nada, sin necesidad de hacer absolutamente nada, excepto creer en tí. ¡Recibo esta palabra de fe para mi vida en esta hora, y en este momento recibo lo que no he sembrado, lo que no he construido, lo que no he fundado, lo que no he edificado, lo que no he heredado, para que solo tu Santo Nombre sea glorificado! ¡Aleluya!-

 


Publicado en: Artículos | Finanzas

clic para cerrar