CÓMO ALCANZAR UN NUEVO NIVEL DE FE

CÓMO ALCANZAR UN NUEVO NIVEL DE FE
El tema de la fe es un tema central en la Palabra de Dios, pero a la vez es un tema del cual no muchos lo conocen realmente. Todos quisiéramos no solo tener fe sino también una fe poderosa para obtener respuestas a la oración, milagros, etc, pero la mayoría de las veces nos sentimos frustrados. La pregunta es ¿Cómo hacer para desarrollar un nuevo nivel de fe?

Para comenzar, la Biblia dice en Romanos 1:17 “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela POR FE y PARA FE, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”. Cuando nos convertimos a Cristo y lo recibimos como nuestro Salvador personal, la fe tuvo mucho que ver. Esa fe que Dios nos dio, sirvió para que podamos creer y dar el paso para llegar a ser hijos de Dios. Esa fe sirvió para ser declarados justificados o justos por Dios (Romanos 5:1)

Así como la vida cristiana comienza con fe, debe continuar en fe. Es por eso que el pasaje recién mencionado menciona “PARA FE", dando a entender que se refiere a la vida cristiana. Al nacer de nuevo hemos recibido una “medida de fe” (Romanos 12:3), la cual Dios espera que sea desarrollada con el paso del tiempo. En 2 Tesalonicenses 1:3 leemos: “... por cuanto vuestra fe va creciendo”. La fe es como un músculo, que al ejercitarlo va a ir tonificándose y creciendo a la vez.

La fe verdadera está enfocada en Dios, en la persona de Jesucristo, pues Hebreos 12:2 dice: “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Lo que el pasaje dice es que la fe comienza y termina (por así decirlo) en Jesús.

La fe es el ingrediente necesario para agradar y complacer a Dios. Además la fe trae recompensa al cristiano de parte del Señor. Hebreos 11:6 dice” pero SIN FE es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan..."

La fe genuina no proviene de la mente sino del corazón. Romanos 10:10 dice que con el “corazón se cree (uno tiene fe)...” Muchos confunden fe con esperanza, cuando en realidad la esperanza es resultado de la fe. La esperanza proviene de la mente (1 Tesalonicenses 5:8). La fe proviene de Dios y es alojada en nuestro ser interior, para que la hagamos desarrollar.

¿Hasta dónde se puede desarrollar nuestra fe?

En la Palabra de Dios se revelan diferentes tipos o niveles de fe. Veamos cuáles son:

1. La fe de Tomás
La fe de Tomás es aquella que dice: “si no lo veo no creo”. Es una fe tangible, basada en lo que se ve no en lo que se cree. Cuando le dijeron que Jesús había resucitado, el dijo: ’Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.” (Juan 20:25). Por eso Jesús, luego le dijo: “... Tomás... no seas incrédulo sino creyente... porque me has visto, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron (tuvieron fe) (Juan 20; 27-29).

2. La fe débil
En Romanos 4:19 leemos acerca de Abraham, el padre de la fe, “... y no se debilitó en la fe”. La fe débil limita a Dios y limita los beneficios y privilegios de Dios debido a la falta o equivocada enseñanza de las Sagradas Escrituras.
La fe débil considera lo natural, nunca mira el poder de Dios ni las cosas del Espíritu, no se da cuenta que Dios es poderoso para hacer las cosas más abundantemente de lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:20).

3. La fe temporal
Lucas 8:13 menciona esta clase de fe: “los de la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan."
Esta clase fe cree sólo de a ratos, por algún tiempo, pero se cae o falla cuando los problemas vienen. Todos seguramente hemos pasado por este tipo de fe, pero debemos entrenar nuestro espíritu a no quedar aquí, sino a crecer a nuevos niveles de fe.

4. La fe activa
En Santiago 2:17 y 26 dice; “Así también la fe, si no tiene obras (si no se la ejerce o practica), es muerta en si misma...la fe sin obras está muerta”. La fe debe ser activada y no dejarla estancada, sin utilizarla. Muchos han recibido de parte de Dios una medida de fe, pero la han guardado y no la están desarrollando. ¿Podemos darnos cuenta de lo que Dios nos ha dado para desarrollar y alcanzar lo increíble y conquistar lo imposible?

5. La fe no fingida
En 1 Timoteo 1:5 leemos acerca de la fe no fingida. Esta clase de fe no se jacta ni se burla de los más débiles espirituales. Esta fe no conoce la hipocresía ni la falsedad que a veces existe en nuestra iglesia moderna. Esta fe, la de Dios, es una fe caracterizada por la humidad y la santidad.

6. La fe fuerte
Romanos 4:20 menciona este tipo de fe: “... sino que se fortaleció en fe...”. Esta clase de fe es la que rehúsa darse por vencida y rehúsa desanimarse. Esta fue la fe que tuvo Abraham, cuando se mantuvo creyendo por muchos años que Dios era fiel para cumplir lo que le había prometido.

7. Gran fe
Los siguientes pasajes hablan de un nivel de gran fe. El primero es el centurión que se acercó a Jesús para pedir por la sanidad de su siervo. “De cierto te digo, que ni aún en Israel he hallado tanta (o gran) fe”. La gran fe es la que se determina recibir algo de Dios. Esa determinación provee una gran fe. En Mateo 15:28 leemos acerca de la mujer cananea en busca de Jesús; “...mujer, grande es tu fe..."

8. La fe perfecta o divina
En Marcos 11:21-23 leemos: “Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”."
La fe perfecta o divina es la fe de Dios. En el pasaje de Marcos donde Jesús dice: “tened fe en Dios” en el original griego dice: “Tened la fe de Dios."
Esta clase de fe es la que habla y las cosas suceden. Es interesante notar cuántas veces aparece la palabra “decir” en el pasaje. ¿Por qué aparecen cuatro veces la palabra “decir"?. Para enseñarnos que la fe de Dios está íntimamente relacionada con decir o dar la palabra.
Nuestro hablar es la señal de nuestra fe. Existe un dicho que dice: “dime cómo hablas y te dire cuánto crees”.
En 2 Reyes 4:26 leemos a la viuda que cuando su hijo murió repentinamente, ella fue a ver al profeta y cuando el le preguntó cómo estaba, le dijo: “Ella dijo: bien”. ¡Su hijo estaba muerto! ¿Cómo le dijo que todo estaba bien? Ella le dijo porque era una mujer de fe y sabia lo que dice 2 Crónicas 20:20 “Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados."
Esta mujer tenia la fe de Dios, pues si seguimos leyendo el pasaje veremos que su hijo fue resucitado y ella tuvo gran gozo y Dios fue glorificado.

¡Decidamos hoy crecer en nuevos niveles de fe!

 


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