Aliento del cielo para cada día: LIMPIEZA

1 JUAN 1:7: pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

La limpieza o higiene es uno de los buenos hábitos que toda persona debe aprender a desarrollar. Es bien bello ver y “oler” a una persona limpia, una casa aseada, pero que horrible es percibir lo contrario. La suciedad afea la imagen de una persona, casa etc.
Como cristianos ademas de ser limpios por fuera, debemos aprender el concepto de la limpieza interior.
Esta suciedad que se nos pega es el pecado no confesado.
Cuando conservamos el pecado en nuestra vida, empezamos a “oler mal” y a tener un mal aspecto, pues siempre el pecado afea y ensucia al que lo practica.
La solución a este problema de limpieza espiritual, está centrada en lo que Cristo hizo en la Cruz del Calvario una vez y para siempre. Allí, él derramó su sangre preciosa para que todo aquel que viniese a El en busca de limpieza de sus pecados pudiera recibirlo.
La sangre de Cristo es el “jabón” espiritual del creyente que nos mantiene limpios y con buen olor a los ojos de Dios. Debemos aprender a ser cristianos limpios por dentro tambien, confesando nuestras faltas ante el Señor y recibiendo su perdón y limpieza por su preciosa sangre.


CONFESION DE FE:
LA SANGRE DE CRISTO ME LIMPIA DE TODOS MIS PECADOS

ORACION:
Te alabo Señor en este día porque tu sangre preciosa me limpia de todo pecado confesado a tí. Gracias porque contigo puedo estar bien limpio por fuera y por dentro también. Amén.

 


Publicado en: Devocionales

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