Aliento del cielo para cada día: AFLICCION

DEUTERONOMIO 8:2: “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.”

La Palabra de Dios enseña que el Señor es como un padre bueno, que instruye a sus hijos y los disciplina cuando lo cree conveniente.
No todos los padres son buenos en dar una correcta disciplina a sus hijos. Disciplina no es violencia sino “poner límites” a la desobediencia y rebeldía.
El Señor como Padre Celestial, siempre actua en la medida justa y adecuada para disciplinar a sus hijos. El pueblo de Israel fue disciplinado en el desierto y el pasaje de hoy dice que Dios les envió aflicción.
Cuando todo nos va bien en la vida es fácil seguir a Dios, pero cuando todo se pone oscuro, los problemas vienen y las dificultades surgen, allí se ve la calidad de fe que tenemos: Estable o inestable, fuerte o débil.
Las pruebas o los desiertos de la vida tienen varios propósitos. Uno de ellos es probar precisamente nuestra fe, para ver si ella tiene calidad espiritual.
La fe que permanece firme en Dios, en medio de las dificultades de la vida, es verdadera fe. Si en medio de nuestros problemas nuestra fe comienza a flaquear, significa que nuestra fe no tiene raíces profundas y que debemos apuntalarla y reforzarla.
La medida de nuestra fe se ve en la medida que soportamos, confiando en Dios, las aflicciones de la vida.


CONFESION DE FE:
ME AFERRO AL SEÑOR DE TODO CORAZON EN MEDIO DE MIS PRUEBAS, PARA QUE MI FE NO SE DEBILITE.

ORACION:
En este tiempo de aflicciones y desiertos me doy cuenta, Señor, que mi fe está cayendo. En este momento te pido que me levantes y apuntales mi fe, para que ella me de la estabilidad espiritual que necesito en este momento tan especial de mi vida. Gracias Señor.

 


Publicado en: Devocionales

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